Obama no logró acuerdos y la parálisis no tiene fin a la vista

El presidente, que acortó una gira para resolver la crisis, se reunió con los líderes republicanos y demócratas en el Congreso, pero no hubo avances

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Obama no logró acuerdos y la parálisis no tiene fin a la vista
03deOctubrede2013a las07:27

Parece, por momentos, que los republicanos se resquebrajan en la parálisis que han impuesto en la administración y empiezan a aflorar el disenso y la crítica en sus filas. Pero, para decepción de los demócratas, el fenómeno no alcanza como para que se quiebren.

De modo que, tras los primeros y fallidos amagos de flexibilidad, las cosas volvieron al lugar en el que estaban: no hubo acuerdo y la parálisis avanza como un ataque de botulismo por Estados Unidos, con un presidente obligado a cancelar viajes internacionales por falta de fondos.

La Casa Blanca ayer envió serias advertencias a Wall Street en el sentido de que "no puede sostener mucho más" la situación. Fue, de alguna manera, un mensaje para activar presiones del corazón financiero del país contra el bloqueo que los republicanos mantienen en el Congreso.

Pero por más que ayer el futuro se pintó varias veces con la palabra "catástrofe", la idea no termina de bajar. Al caer la noche, una seguidilla de caras con expresión molesta confirmó el fracaso de la primera reunión, para intentar acercar posiciones, que se mantuvo ayer en la Casa Blanca.

Noventa minutos en los que el presidente Barack Obama se vio cara a cara con los líderes del Congreso en procura de un desenlace que implique aprobar el presupuesto público del año próximo y así dotar a la administración del dinero para sueldos, cuya carencia hoy la paraliza poco a poco.

Pero no hubo caso. "Los demócratas no quieren negociar", culpó un irritadísimo John Boehner, el republicano que preside la Cámara de Representantes, al dejar la Casa Blanca. El fastidio y el malhumor se le escapaban por los poros.

Los demócratas no tardaron en corregirle el libreto. "Son ellos los que no quieren negociar. Lo único que pretenden es que suspendamos el seguro de salud y eso no va a suceder", replicó, molesto -pero un poco menos- el líder demócrata en el Senado, Harry Reid.

Más aún, frente a la inercia de la parálisis que avanza en la estructura administrativa nacional, Reid fue más lejos y pontificó sobre la "firmeza" de Obama. "Estoy feliz y orgulloso de que el presidente se mantenga firme" y no claudique ante las "exigencias" de los republicanos, dijo.

De modo que, en lo importante, las cosas siguen igual que como estaban. La administración norteamericana entra hoy en su tercer día de parálisis y los efectos, igual que ocurre con un calambre, se hacen más intensos.

Lo más llamativo fue el recorte que la Casa Blanca se vio obligada a aplicar en la inminente gira asiática de Obama. Dos de las cuatro escalas fueron suspendidas.

El avión presidencial no pasará por Malasia ni por Filipinas. Sí mantiene, hasta ahora, Brunei e Indonesia. "La parálisis trae problemas logísticos", admitió Caitlin Hayden, vocera del Consejo Nacional de Seguridad, que prepara la gira.

Pero los efectos se extienden. Ya se sienten, por ejemplo, en el servicio de recolección de basura. Hay temores por el tratamiento de pacientes de enfermedades graves y empiezan a correr los rumores de "falta de presupuesto" para cuestiones de seguridad, vigilancia y colaboración militar con socios estratégicos, Israel entre ellos.

Con el agua que sube, lo único que ha variado es la evidencia de mar de fondo dentro del bloque republicano. "Esto no debería estar sucediendo. Es una vergüenza", admitió Pete King, el republicano que preside el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes.

King no es precisamente una paloma. Pero al igual que muchos de sus colegas de bloque, no está de acuerdo con la mecánica de imponer condiciones a golpe de bloqueo presupuestario. No lo dijo, pero posiblemente tenga el temor de muchos miembros del partido: que la maniobra se les venga en contra como un bumerán.

Por lo pronto, las cosas siguen igual. Un grupo de republicanos radicales mantiene como exigencia que la Casa Blanca "postergue por un año" la mentada reforma del sistema de salud, como "peaje" indispensable para aprobar el presupuesto.

Pero la reforma ya entró en su segundo día de vigencia, ante crecientes signos de interés de la ciudadanía. En apenas 48 horas, más de cinco millones de personas hicieron consultas por Internet y colapsaron el sistema. Pero ni ante esa evidencia moderan su reclamo y el primer intento de acercamiento terminó mal.

No hay, todavía, luz a la salida del túnel.

"IMPRESIONADO" CON EL PAPA

WASHINGTON (EFE).- El presidente Barack Obama dijo ayer que está "muy impresionado con los pronunciamientos" del Papa, por su "humildad" y su "empatía con los pobres", y por respaldar lo que dice con actos.

"Creo que sobre todo piensa en apoyar a las personas y no en rechazarlas, busca lo que es bueno en ellas en lugar de condenarlas", dijo en una entrevista con CNBC.

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