Los riesgos que afrontan las reservas del BCRA

Actualmente, las divisas netas atesoradas por el Central orillan los US$22.000 millones. Y tienen pocas chances de crecer porque disminuye el saldo positivo de la balanza comercial.

Por
Los riesgos que afrontan las reservas del BCRA
08deOctubrede2013a las07:38

Las reservas brutas del Banco Central ya están por debajo de los US$35.000 millones, con pérdidas diarias de entre 50 y 100 millones dólares. Las reservas brutas incluyen los depósitos del sector público y particulares en moneda extranjera y los préstamos de otros bancos por US$13.000 millones. Si se restan esos pasivos, las reservas netas se reducen a US$22.000 millones.

De aquí a fin de año, el BCRA seguirá perdiendo reservas por los intereses y pagos de deuda que debe afrontar el Tesoro Nacional. Para 2014, el Presupuesto adelanta que el Tesoro tomará prestados otros US$9.855 millones para afrontar los vencimientos del año próximo, fondos que en general no reingresan al sistema.

En tanto, el superávit comercial se sigue achicando y no alcanza para cubrir los pagos de intereses de la deuda pública y privada y demás servicios, aun con el “cepo” al giro de utilidades y dividendos y demás restricciones cambiarias. Esto permite anticipar –salvo cambios o “ajustes” de alto impacto– que en pocos meses, las reservas del BCRA estarán en un mínimo crítico como para cubrir los múltiples usos que dispone el Ejecutivo.

Por otro lado, el Gobierno ya le adeuda al Banco Central el equivalente a US$72.000 millones, de los cuales US$7.967 millones fueron autorizados en enero pero recién fueron blanqueados con su publicación en el Boletín Oficial el jueves pasado. Esa deuda es por anticipos transitorios en pesos que no se devuelven y bonos y letras intransferibles en dólares por los pagos de deuda con las reservas.

Así las cosas, las reservas brutas sólo representan un tercio del activo del BCRA. El resto son “papeles” del Tesoro o del Gobierno, que en su mayoría vencen entre 2016 y 2023, por los préstamos otorgados para pagar al FMI y a los acreedores privados y los “adelantos transitorios” al Tesoro para financiar otras deudas y el déficit fiscal.

Balance en rojo Estos números marcan el fuerte deterioro patrimonial del BCRA porque, además, el principal deudor del BCRA es el Tesoro Nacional, que tiene un déficit creciente, sin capacidad de repago y con necesidades crecientes de fondos. A esto se agrega un contexto en el que el superávit comercial –única fuente de dólares– se achica por la factura energética, por la gran dependencia de los insumos y bienes importados y por el menor crecimiento de las exportaciones.

Todo esto “agrava la situación financiera y patrimonial del BCRA porque baja los niveles de respaldo en divisas y, consecuentemente, coloca al Banco en el dilema de tener que seguir emitiendo más dinero para reponer las que se prestan al Tesoro, lo que a su vez deriva en el aumento de la deuda cuasifiscal por Leban/Nobac que se utilizan para esterilizar la mayor parte de ese dinero que se emite”, dice el especialista Héctor Giuliano.

Otra consecuencia es que las reservas sólo cubren el 60% de los pesos en circulación. Ese “excedente” de pesos es uno de los factores que impulsa la inflación y agranda la brecha entre el dólar oficial y el paralelo.

Desde el Gobierno, intentan negar esta realidad con el argumento de que está reduciendo el endeudamiento con el sector privado, como si la deuda con el BCRA y la ANSeS (que, vale la pena tenerlo en cuenta, recauda aportes privados) no tuviese que ser cancelada. En verdad, agranda el riesgo crediticio del Central que queda más débil para defender el valor del peso, como lo evidencia el desarrollo del mercado paralelo y el mayor ritmo de depreciación de la moneda.

Giuliano añade que el Presupuesto 2014 autoriza al Estado Nacional a otorgar avales o garantías, por diversas obras, por US$37.580 millones. “Se trata de fondos que garantiza el Estado Nacional sobre financiamientos obtenidos por entes del Estado y/o empresas, por los que el Gobierno queda obviamente comprometido en caso de dificultades de pagos de los entes respectivos”. Y concluye que “como ha ocurrido otras veces en nuestro país, supone un riesgo altísimo para las finanzas públicas si la rentabilidad de los proyectos a financiar no cubren los niveles mínimos de rentabilidad para poder atender después los servicios del endeudamiento que se contrae”.

Temas en esta nota