Bancos piden "ayudas" al BCRA para dar créditos a largo plazo

El organismo los obligará este jueves a volcar más líneas a tasa fija para Pymes; pero escucha aún sus “reclamos”

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Bancos piden "ayudas" al BCRA para dar créditos a largo plazo
23deDiciembrede2013a las07:30

Comprometerse a una tasa de interés fija (y menor que la inflación) durante los próximos cuatro años, en los que se espera que los precios y el dólar suban más fuerte que hoy, no les resulta ahora demasiado simpático ni auspicioso a los banqueros. Se lo hicieron saber algunos de ellos en persona al presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, en las tres reuniones que mantuvieron con él hace quince días en las oficinas de Reconquista 266. 

El directorio del organismo aprobará este jueves la extensión de la "línea de inversión productiva" que diseñó Marcó del Pont, y que obliga a las entidades a volcar una porción de sus depósitos al financiamiento de empresas, grandes, medianas y pequeñas, a tasa fija y a 36 meses de plazo.

Los presidentes de las asociaciones le pidieron al funcionario que flexibilizara de algún modo la normativa o incorporara, al menos, algunas nuevas concesiones. Volvieron a reclamarle específicamente, por ejemplo, la instrumentación de un swap de tasas de interés que les permita atenuar el riesgo y la volatilidad a la que se exponen con estas líneas cuando se dispara el costo del dinero. También: que flexibilice los exigentes requisitos de capital que dispuso en enero de 2012 para cumplir con la regulación recomendada y acordada en Basilea II (o, en rigor, para cubrir los riesgos operacionales de los bancos y frenar el giro de dividendos), que hoy limitan la capacidad prestable de las entidades incluidas en la normativa. "Se le explicó que, sin ningún otro mecanismo de por medio, 36 meses es un plazo demasiado largo para mantener una tasa fija del 15% anual en pesos", comentó el gerente general de una entidad nacional.

El tiempo que se tomó el Banco Central en darle forma a la normativa (inicialmente tenía previsto aprobarla el último jueves) alcanza para prever que la regulación continuará esta vez con alguna novedad: un mayor sesgo sobre las pymes (la exigencia de hoy es volcar la mitad de los préstamos a proyectos de inversión de las compañías de menor tamaño) o una alternativa que convierta la comunicación en algo más llevadero para el sector, entre otras cosas. "El foco estará puesto en las pymes. Juan Carlos viene de mostrar en el Nación una gestión que privilegió a este segmento de empresas, en el cual el financiamiento a éstas pasó de representar el 7%, en 2003, al 56% hoy", comentaron desde el organismo.

El swap que piden los banqueros es un instrumento que toma como referencia una tasa de interés a partir de la cual el Banco Central se compromete a pagar el costo de cualquier fluctuación. La tasa propuesta es la Badlar privada, que actualmente ya se ubica arriba del 20% anual. Con este nuevo mecanismo, el Central debería hacerse cargo de los costos de la volatilidad cada vez que la tasa de mercado supere a la de "referencia".

Las entidades advierten que gran parte del "éxito" o la fuerte demanda que hoy se percibe en los préstamos productivos está en las altas expectativas de devaluación que tienen las empresas. La ventaja de tomar pesos a una tasa del 15% anual, cuando se prevé que el dólar y la inflación se disparen en torno al 30% anual, es lo que explica buena parte de la velocidad que mantiene la colocación el crédito, que hace tiempo es muy superior a la de los depósitos. El fenómeno provoca cierta presión sobre el resto de las tasas del sistema (las que no están reguladas) y es la razón que apuró al Central, por ejemplo, a limitarle el crédito bancario en pesos a las cerealeras.

En el sistema perciben que las tasas de interés de corto plazo subieron este mes bastante más fuerte de lo que corresponde a la estacionalidad de diciembre. La semana pasada, el call money (de las líneas que los bancos se prestan entre sí) llegó a tocar un máximo del 22% anual; el retorno de los grandes plazos fijos a 30 días saltó al 22,5% en mesas de dinero; y los adelantos en cuenta corriente alcanzaron, según el BCRA, el 26%. Semejante presión sobre el dinero puso en alerta a los grandes referentes del sistema frente a este próximo paso que tiene previsto dar el Central, y que recién se conocerá completamente este jueves.

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