Pastos bien protegidos, mayor productividad

Cuando se implanta una pastura, el objetivo es maximizar su aprovechamiento por los siguientes cuatro años.

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Pastos bien protegidos, mayor productividad
16deMayode2014a las17:53

La rápida y eficiente implementación de una pastura resulta fundamental para asegurar la provisión de pasto de calidad y en abundancia por los siguientes cuatro años.

Sin embargo, el objetivo puede verse amenazado por la presencia de malezas, insectos u hongos, o por hacer las labores en una fecha incorrecta, con poca humedad al momento de la implantación o deficiencias en la densidad de siembra de cada especie integrante de la mezcla, entre otros motivos.

En ese sentido, un factor muy importante a tener en cuenta es la presencia de insectos, ya que estos pueden afectar las pasturas en sus primeros estadios, con daños que van desde las pérdidas de algunas plantas hasta el deterioro total del cultivo.

Insectos al acecho

Entre los insectos que afectan estos forrajes, tanto a las leguminosas como a las gramíneas, los más importante son los del suelo, en el período de germinación-emergencia.

En las primeras etapas, la mayor amenaza está dada por los pulgones (verde, azul y moteado), aunque también se encuentran trips, orugas cortadoras y defoliadoras (isoca de la alfalfa, medidora u oruga militar tardía), entre otros.

Manejo integrado

La mejor forma de combatirlos es mediante el manejo integrado de plagas; es decir, utilizar todas las técnicas disponibles para mantener la amenaza a niveles inferiores a aquellos que causan daño económico al cultivo.

Para eso, hay que considerar el Nivel de Daño Económico (NDE) y el Umbral de Daño Económico (UDE). El primer concepto alude a la densidad poblacional de la plaga en un cultivo, en la cual el costo del control coincide con el beneficio económico esperado de dicho control; y el segundo se refiere a la densidad poblacional de la plaga donde el productor debe iniciar la acción de control para evitar que la población sobrepase el NDE.

En el lote

Teniendo estas nociones en claro, es importante tener en cuenta algunas consideraciones prácticas antes de iniciar la siembra.

El primer paso es comprar semillas curadas, tanto con insecticidas como con fungicidas, lo que asegurará una germinación homogénea y rápida.

También se deben realizar muestreos periódicos para identificar la presencia de insectos en el lote. Además, es importante hacer el conteo de los insectos y conocer la biología de las especies encontradas y el UDE de cada plaga.

En ese sentido, es importante destacar que los UDE varían según la plaga y el estado del cultivo. Por ejemplo, para las pasturas en crecimiento temprano, si se encuentran entre tres y cinco pulgones por planta cuando estas tienen entre dos y tres hojas, se debe realizar el control químico.

No obstante, estos valores varían por región agroecológica, por lo que siempre, para maximizar la eficiencia y no correr el riesgo de realizar aplicaciones innecesarias, se debe consultar a un ingeniero agrónomo matriculado para que indique los valores correctos en su zona.

En tanto, es fundamental realizar el control químico con insecticidas con las dosis y volúmenes de aplicación recomendados en las etiquetas de los productos.

En cuanto a los insecticidas que controlan los pulgones, pueden ser Imidacloprid y Tiametoxam, o los clásicos pero muy eficientes Dimetoato, Mercaptotion, Metamidofós y Metidation. Estos, como cualquier otro fitosanitario, deben manejarse con cuidado, respetando las indicaciones del membrete en todo momento y aplicando las buenas prácticas agrícolas.

El autor es coordinador técnico de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe).

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