Precios sin piso en Chicago. ¿Hasta cuándo seguirá la baja?

La soja sigue bajando con una combinación de señales técnicas negativas y datos fundamentales que apuntan a mayor demanda.

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Precios sin piso en Chicago. ¿Hasta cuándo seguirá la baja?
15deSeptiembrede2014a las07:45

Con una combinación de señales técnicas negativas y datos fundamentales que apuntan a mayor demanda, la soja sigue bajando y arrastrando a los demás cultivos. Mientras esto pasa la demanda muestra algunas señales de firmeza. Sin embargo, es muy difícil abstraerse del aluvión de mercadería que estará ingresando en breve en EE.UU. 

Desde el punto de vista técnico, la soja para el contrato noviembre de Chicago rompió los 1.000 centavos por bushel (u$s 367 por tonelada) casi sin oponer resistencia. Los precios "redondos" como éste se convierten muchas veces en barreras psicológicas. Haberla roto tan fácilmente demuestra que la presión vendedora en este mercado supera por mucho a la compradora, y hace pensar que las bajas podrían continuar. 

En lo que hace a los cereales también se rompieron pisos que estaban marcando mínimos y aguantaron la presión durante más de dos meses. Es posible pensar que se trató sólo de una pausa en la tendencia bajista, y que por lo tanto todavía queda hilo en el carretel. 

Pasando al plano fundamental, la novedad fue, sin dudas, el Reporte de Oferta y Demanda del Departamento de Agricultura de EE.UU. Éste subió los rendimientos de maíz y soja un poco más incluso de lo que los operadores esperaban, aunque con más soja también en Sudamérica la oleaginosa terminó con presión negativa para precios. En tanto para maíz menor producción en China y la Argentina terminaron contrarrestando el efecto de EE.UU., pero el mercado no pudo despegarse de la presión negativa.

La expectativa, sin embargo, queda puesta en la demanda. Las exportaciones en EE.UU. vienen muy rápido, y viendo la relación de precios entre la carne, la leche, los huevos, los biocombustibles y los precios de los granos, resulta obvio que los procesadores están obteniendo márgenes de ganancias muy elevados. Esto debería generar un ajuste en cualquier momento. Éste podría ser con precios de los productos cercanos al consumidor más bajos, con valores de las materias primas al alza, o un mix de ambos. Lo más probable sería lo último, pero lo que está claro es que los precios bajaron mucho. En un eventual rebote, el maíz tiene mayores chances, ya que con precios atrasados respecto de la soja, está perdiendo área de siembra en Sudamérica y en Europa. En soja, con tendencia a más producción, podría ser más complicado, pero los precios lucen muy bajos para el esquema de demanda comentado. De todas formas, pensando en los tiempos del mercado, parece demasiado pronto como para que esto inspire un rebote. 

Pasando al plano local, estas presiones llevan los valores a la baja, y se genera una situación complicada tanto para los remanentes de cosecha vieja que se desvalorizan como para los de cosecha nueva que al caer hacen inviable la producción de maíz y complican a la soja. Con precios que se aproximan a paso veloz a los u$s 120 toneladas de maíz, apenas se cubren los costos directos de producción en campos propios, y restaría considerar los gastos de estructura y el arrendamiento o costo de oportunidad de la tierra. Por esto la Bolsa de Comercio de Rosario en consonancia con los analistas de la Sociedad Rural estiman una caída de área del 16% para el año próximo. Esa superficie en parte iría a soja, mientras que se estima que la superficie implantada terminaría cayendo. Lo que no es claro es si la soja terminará sumando área o repitiendo la del año pasado. 

Otra cuestión preocupante es la de los productores de Buenos Aires, afectados por inundaciones y anegamientos de campos. Esto generará seguramente pérdidas en la producción de trigo y problemas de calidad. Sin embargo, todo dependerá de cómo siga el clima en el futuro. 

Los excesos de humedad se producen en toda la franja este y se extienden a Uruguay y al sur de Brasil, con lo que toda la región tendrá problemas de calidad. Así, los valores del trigo podrían despegarse del valor internacional. Sin embargo, al no contar con ROE Verde autorizado, ni precios FOB Índice de cosecha nueva se hace muy difícil que se traslade un valor lógico al mercado interno.

(*) Profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral

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