Eficiencia más allá del stock

Si se necesitan alimentar más de cuatro animales para obtener uno solo terminado para faena, se desaprovecharán oportunidades.

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Eficiencia más allá del stock
16deSeptiembrede2014a las07:51

Las variaciones del stock vacuno es uno de los temas más comentados en cualquier ámbito ganadero e incluso en los medios masivos de comunicación, así como el porcentaje de hembras en la faena. Pero sus cambios no implican necesariamente que la producción de carne aumentará o disminuirá y, en todo caso, en cuanto lo hará, ya que el stock puede subir pero la preñez bajar o viceversa. Por eso, además de la evolución del rodeo, siempre es necesario monitorear la eficiencia de las cabezas que lo componen, a través de indicadores como la relación ternero/vaca y la producción neta por cabeza.

Del espejismo a la realidad

Dado que la Argentina carece de información precisa para analizar series de estos parámetros tan importantes para la dinámica ganadera, el Observatorio Ganadero, que llevan adelante la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, la de Lomas de Zamora y AACREA, reconstruyó la evolución de los mismos en los últimos 60 años.

Fuente: Observatorio ganadero.

La relación ternero/vaca se mantuvo estable, entre 0,60 y 0,65, en 60 años como mínimo, considerando que no hay datos previos, con una tendencia a disminuir levemente a 0,53 en los últimos dos años. Esto muestra un magro desempeño reproductivo del rodeo nacional que permaneció inmune por décadas. Algunos productores podrán decir que los porcentajes de destete de sus establecimientos son superiores, pero es evidente que también hay muchos que están por debajo de la media. Tampoco se trata de compararse contra el promedio sino contra si mismo en función de la potencialidad de cada empresa.

Fuente: Observatorio ganadero.

En cuanto a la producción neta de carne, en promedio, es de 51 kg equivalente res con hueso/cabeza en stock/año, manteniéndose constante desde 1953.

Esto implica que para producir los 218 kg de res, promedio del peso de faena de mayo de 2014, se necesita mantener a casi 4,3 cabezas, lo que coincide con la tasa de extracción histórica del país, cercana al 25% en equivalente carne. Es decir, hay que invertir en más de cuatro animales, consumiendo ración y emitiendo metano,para producir uno sólo para faena.

Del estancamiento

La baja productividad del stock, más allá de las lógicas variaciones atribuidas a los ciclos ganaderos, no está ligada a un determinado proceso socio-político de la Argentina. No caben dudas que las políticas de turno pueden estimular o desalentar una actividad y que las de los últimos diez años no han sido las más saludables. Pero lo preocupante es que ambos aspectos muestran una cadena de errores y fracasos que insumieron casi tres generaciones.

Si se necesita casi dos vacas para lograr un ternero y la producción de carne por cabeza mantenida apenas supera los 50 kg, es probable que con condiciones más favorables para la ganadería, como precios internacionales sostenidos y un mundo ávido de carne con marca argentina, se desaproveche cualquier oportunidad.

La baja eficiencia productiva indica también que hay que invertir mucho capital para obtener poco retorno. El hecho que esto no preocupe a todos los productores por igual puede partir de la valorización conceptual del capital hacienda. Para algunos tener un stock determinado permite ganar dinero para vivir en forma adecuada, sobre todo en situaciones de escala pequeña a mediana. Pero cuando el capital debe retornar una renta predeterminada hacia inversores que eligen entre un menú de opciones, el negocio se puede volver poco atractivo.

En definitiva, es fundamental mejorar la eficiencia ganadera no sólo para maximizar el resultado económico sino también para disminuir los efectos negativos que genera un stock de baja productividad, con un alto impacto ambiental por kilogramo de carne producido.

Autores:

Ing. Agr.,  Juan C. Elizalde, Ph.D. (jelizalde@arnet.com.ar)

Ing. Agr., M. Sci.  Sebastián L. Riffel (sebastianriffel@hotmail.com)

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