Según Vanoli, el BCRA no perderá reservas en 2015

El flamante programa monetario publicado por el Banco Central establece que uno de los objetivos es terminar 2015 con niveles equivalentes a los actuales.

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Para el BCRA resultaría muy complicado evitar una caída de reservas.

Para el BCRA resultaría muy complicado evitar una caída de reservas.

02deEnerode2015a las08:14

Tras haber finalizado en 2014 con algo más de u$s 31.000 millones, el flamante programa monetario publicado por el Banco Central establece que uno de los objetivos es terminar 2015 con niveles equivalentes. "Se espera que durante 2015 las actividades comerciales y financieras con residentes del exterior permitan, en un marco de flotación administrada del tipo de cambio, obtener divisas suficientes para finalizar el año con un saldo de reservas internacionales similar al del cierre de 2014", indica en su punto 74.

Se trata de una meta que no parece fácil de cumplir, teniendo en cuenta que el Tesoro demandará u$s 12.000 millones de las reservas para hacer frente al pago de la deuda pública. Y además la demanda de dólar "ahorro" se estabilizó en torno a los u$s 400 millones mensuales, lo que significa unos u$s 5.000 millones anuales. Pero además, la entidad que preside Alejandro Vanoli reconoce que el superávit comercial de este año será "ligeramente inferior" al registrado en 2014, que finalizaría en unos u$s 7.000 millones. De esta forma, será inferior el ingreso de dólares por actividad comercial.

Con este marco, para el BCRA resultaría muy complicado evitar una caída de reservas, en particular si lo que pretende es normalizar la situación con las empresas que precisan divisas para importar insumos. En el mismo texto se sugiere que la principal herramienta serían nuevos tramos del swap de monedas con China. Desde fin de octubre se puso en marcha este mecanismo de swap por el equivalente a u$s 2.300 millones, pero podría incrementarse hasta los u$s 11.000 millones.

Este esquema ha generado no pocas controversias, ya que no se trata de dólares sino de yuanes que se mantienen depositados en el Banco Central de China. No está claro hasta qué punto esa moneda podría convertirse en dólares, por ejemplo para venderles a importadores o para pagar deuda. El trabajo no avanza sobre posibles colocaciones de deuda que pueda llevar adelante el Gobierno, que permitirían el acceso a divisas frescas.

El aumento de más de u$s 2.500 millones que se produjo en el último trimestre de 2014 tuvo bastante de "maquillaje": swap con China, aumento de la deuda pública impaga (por el fallo del juez Thomas Griesa), adelanto de dólares de la nueva cosecha (u$s 1.500 millones) y una deuda flotante con importadores de más de u$s 5.000 millones.

El documento que el Central divulgó en el cierre de 2014 lleva el siguiente título: "Objetivos y planes respecto al desarrollo de la política monetaria, financiera, crediticia y cambiaria para 2015". Allí se establece, en relación con la cuestión cambiaria, que se profundizarán los controles en relación con la operatoria vinculada al mercado de divisas ilegal. "Durante 2015 -se indica- la Superintendencia continuará con las tareas de supervisión integral y de bancos, compañías financieras, casas y corredores de cambio desplegadas en el último trimestre del año, de manera coordinada y conjunta con los diversos organismos públicos de regulación del sector financiero". "La Superintendencia de Entidades Financieras -se indica- seguirá reforzando el esquema de fiscalización de las personas físicas y jurídicas que operen en cambios con vistas a prevenir y sancionar los ilícitos en el marco de las competencias que le asigna el régimen penal cambiario. En este sentido, se profundizarán las tareas ya iniciadas de reorganización y renovación de la estructura orgánica y modernización de los procesos y herramientas informáticas".

Las referencias al enfoque que se seguirá con el tipo de cambio sólo menciona que "continuará la política de flotación administrada", pero sin estipular objetivos puntuales respecto del valor del dólar. Y se hace referencia a la disminución de la volatilidad cambiaria que se produjo en el último trimestre, incluso reduciendo los valores del dólar en los mercados informales. "Así se consiguió reducir la expectativa devaluatoria", agrega.

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