Vanoli busca dólares y pone piso a tasas de plazos fijos

La medida tendrá, como otras recientes, pocos efectos sobre los verdaderos problemas del sistema financiero. Es una señal de las mayores necesidades de dólares.

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En los bancos consideraban ayer que la iniciativa del Central tendría más efectos negativos que positivos.

En los bancos consideraban ayer que la iniciativa del Central tendría más efectos negativos que positivos.

11deFebrerode2015a las09:06

La medida fue digerida sólo como una señal de las mayores necesidades de dólares que afectan al Central. Y que tendrá, como otras recientes, pocos efectos sobre los verdaderos problemas del sistema financiero. El organismo que preside Alejandro Vanoli anunció ayer que, a partir de la próxima licitación, subirá el margen con el que podrán quedarse los bancos al suscribir Letras en moneda extranjera, con la finalidad de que mejoren las tasas que pagan a los ahorristas.

El objetivo, en rigor, es doble: alentarlos a que nutran con sus divisas el alicaído stock de reservas del organismo e incentivar a empresas y particulares a que mantengan depositados sus dólares en el sistema financiero en lugar de llevarlos al colchón.

El spread con el que se podían quedar los bancos que suscribieran Lebac en dólares estaba fijado hasta ahora entre 0,25 y 0,60 puntos porcentuales, según el plazo. Pero será, a partir de la semana próxima, de 0,80 (o de 1,30 para las entidades que capten nuevos plazos fijos). Esto porque las tasas mínimas que los banqueros podrán pagar a los ahorristas, que hasta ahora eran de entre el 2,25% y el 3,40%, serán a partir del próximo lunes de entre el 2,45% y el 3,40%; y porque, simultáneamente, las entidades podrán percibir un rendimiento de entre el 3,25% y el 4,20% anual en las Letras que suscriban con dólares ya existentes en sus sucursales, o de entre el 3,75% y el 4,70% con nuevos plazos fijos.

En los bancos consideraban ayer que la iniciativa del Central tendría más efectos negativos que positivos. En principio, porque aumentará automáticamente el costo de fondeo de las entidades y las obligará a encarecer los créditos en moneda extranjera que hoy dan a los exportadores (las prefinanciaciones); en segundo lugar, porque el rendimiento que surge de esta suba puede resultar aún insignificante para alterar la decisión de los ahorristas; y en tercer lugar, porque será claramente recibida como un indicador de las maniobras a las que está dispuesto Alejandro Vanoli para lograr al menos un modesto ingreso de dólares que nunca llega.

El efecto podría lograrse -sólo parcialmente, según los ejecutivos- sobre los dólares nuevos que adquieran los depositantes, pero difícilmente sobre los que ya fueron adquiridos en el pasado y se mantienen fuera del sistema.

La medida se entendió como una evidencia de que la fuga que todavía se sufre por la demanda de dólar ahorro no es inofensiva para el Gobierno. 

Las compras de los asalariados ya ascienden a los u$s 450 millones mensuales y podrían representar una salida adicional de u$s 3.000 millones desde hoy hasta octubre, el mes de las elecciones. El Central pretende que, con esta módica suba que debería verse en las tasas de interés de los plazos fijos, quienes compran billetes en las ventanillas de los bancos se sientan alentados a volcar una porción de éstos en las cuentas bancarias. El atractivo no debería ser menor: el cliente deberá dirimir ahora entre la decisión de ir a sacarle jugo a una brecha cambiaria que llega, en pesos, al 26% (entre dólar ahorro y "blue") o la de dejar depositados sus billetes por un año entero para evitar pagar el impuesto del 20% que aplica la AFIP y captar un rendimiento adicional del 3,4% en dólares. Vanoli apuntaría con esto a moderar la caída de reservas, dado que los depósitos en moneda extranjera se contabilizan todavía dentro del activo del Banco Central.

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