La oferta no permite generar nuevos aumentos

Si bien el consumo interno dejó de caer, no tiene fuerza para hacer subir los precios. Más de la mitad de la faena son animales que apenas superan el año de edad.

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Pensando en una eventual suba en el precio de la hacienda, ahora se aguarda con expectativa el comienzo de las clases en el GBA.

Pensando en una eventual suba en el precio de la hacienda, ahora se aguarda con expectativa el comienzo de las clases en el GBA.

20deFebrerode2015a las08:01

La recuperación de los precios de la hacienda es muy lenta, y permite por ahora sólo volver a tener los valores que se pagaban durante la primavera pasada.

Entre noviembre y enero, los ingresos de invernada a los feedlots han sido 12 por ciento más altos que el año anterior; este factor, agregado al calor que demoró el engorde y la terminación en los corrales determina que si bien la oferta de gordo liviano ha mermado, no lo ha hecho lo suficiente como para gatillar aumentos importantes en el valor de toda la hacienda, de todo el mercado.

Con una exportación que está pasando una situación crítica, por la caída de la demanda rusa y europea, por la fuerte caída de los precios de la Hilton, de muchos cortes y de las achuras, todo el peso de la demanda recae sobre el consumo interno que absorbe entre 92 y 93 por ciento de la oferta. Si bien en los últimos tres meses habría dejado de caer la demanda interna, no tiene hoy la fuerza suficiente para elevar los precios de la hacienda.

Como reflejo de la caída en el valor de los subproductos, el precio de la carne al mostrador ha seguido subiendo: lo que al matarife o frigorífico deja de facturar por el lado del valor del cuero, de la grasa, o de las achuras, se lo termina cobrando –para que los números cierren– en el valor de la media res que descarga en carnicería, que luego lo termina pagando el consumidor.

Pensando en una eventual suba en el precio de la hacienda, ahora se aguarda con expectativa el comienzo de las clases en el GBA.

La zafra de terneros ha comenzado a aparecer, pero con cuentagotas. Lo poco que se oferta se vende con valores exageradamente más altos que lo que se paga el gordo, integrándose la demanda por algunos feedlots pertenecientes a operadores de la carne, que no pueden cortar la cadena comercial y financiera, y por invernadores pastoriles, que se estiran hasta dos pesos más por kilo que los feedlots .

Si bien en la última vacunación se encontraron 450 mil terneros menos que la primavera anterior, dado el considerable volumen de terneros “cola” que ha nacido y que no alcanzaron a vacunarse, habrá que esperar a la 1ª Campaña de este año para tener una idea definitiva acerca de la merma, pero se descuenta igual que el destete 2015 será inferior al del año pasado.

Terneros

El año pasado se mataron en la Argentina 1,7 millones de terneros machos, con un rendimiento promedio por cabeza de 175 kilos de carne en gancho. Por otra parte, se faenaron además unos 2,2 millones de terneras, que rindieron 170 kilos de carne por res. Puede calcularse que la gran mayoría de estos 3,9 millones de terneros han tenido al momento de la faena alrededor de un año de edad: siete-ocho meses al destete, más cuatro meses de engorde a corral. Si a este número se le agrega un millón de novillitos que se matan con 330-340 kilos y otro tanto de vaquillonas del mismo peso, y que al momento de la faena tienen 13-14 meses de edad como máximo, se llega a la conclusión que el 48 por ciento de la hacienda faenada tiene al momento de la matanza alrededor de un año de vida o algunas semanas más. Si se considera que la mayoría de los animales que se faenan en negro son terneros de 250-270 kilos, el porcentaje aludido superaría el 50 por ciento de la faena.

*Analista del mercado

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