Aumentan ritmo de suba del dólar oficial

El Banco Central aumentará levemente el ritmo de suba del dólar oficial, del 1% al 1,3% mensual. Decisión se basa en cuanto está sucediendo en Brasil.

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La regla de oro imperante en la institución que preside Alejandro Vanoli es que la expectativa de devaluación sea menor que la tasa de interés en pesos.

La regla de oro imperante en la institución que preside Alejandro Vanoli es que la expectativa de devaluación sea menor que la tasa de interés en pesos.

11deMarzode2015a las08:28

El Banco Central aumentará levemente el ritmo de suba del dólar oficial, del 1% al 1,3% mensual. La decisión se basa en cuanto está sucediendo con la moneda norteamericana en Brasil, pero en realidad en las principales economías del mundo. Ayer el euro clausuró a 1,07 dólar, un mínimo en 12 años. El dólar contra el yen se operaba anoche a un máximo en casi 8 años. De todas maneras, la regla de oro imperante en la institución que preside Alejandro Vanoli es que la expectativa de devaluación sea menor que la tasa de interés en pesos. Y a pesar del retoque dispuesto en el BCRA, ello no se altera dado que la devaluación en el año sería del orden del 16% contra el 21% que rinden los plazos fijos en pesos para grandes inversores. La idea de fondo es que el que apueste al peso gane quebrando la larga racha de derrotas que tiene la moneda nacional en la historia financiera doméstica.

Pero la clave en materia cambiaria es que el BCRA está por terminar de cruzar el desierto. En apenas dos semanas comienzan a liquidarse las divisas de la cosecha de la soja, poniendo fin a los meses de sequía de dólares en la plaza local. Hasta fines de julio se duplica el ingreso diario de dólares. Finalmente, el Gobierno optó por no acordar con las cerealeras una liquidación anticipada de divisas. Las razones: el alto costo y la mejor situación con la que se encuentra el BCRA en los últimos metros del cruce del desierto.

Está claro que el Gobierno evitará cualquier alteración brusca del tipo de cambio en lo que resta de su gestión. Como siempre -y lo sucedido en enero de 2014 lo potencia-, se sostiene en el equipo económico que el traspaso a los precios de una corrección cambiaria es inmediata. Y ahora lo ejemplifican con Brasil, señalando que en enero el país vecino tuvo la misma inflación minorista que la Argentina, del 1,1%, producto de su devaluación.

Pero a la soja se debe sumar el ingreso de dólares por la emisión de deuda que hará el Gobierno en las próximas semanas. Lo único que está frenando esa decisión es el juez Thomas Griesa. El Deutsche Bank sigue liderando esa eventual transacción. Hasta tanto no quede claro que los bonos emitidos bajo legislación argentina están fuera del alcance del juez norteamericano, no se avanzará en esta colocación que, se estima, sería de u$s 2.000 millones. El siguiente en la lista es Daniel Scioli, con una emisión de la provincia de Buenos Aires que está en lista de espera. Las divisas que logre el Gobierno se destinarán al pago final del Boden 2015 el 3 de octubre, por u$s 6.700 millones. Se aguarda que la soja cubra la diferencia entre la deuda que nace y la que muere. Ecuador en esta semana está tanteando el mercado para hacerse de u$s 2.000 millones y paliar las heridas abiertas por el derrumbe del precio del petróleo. La tasa podría ascender al 9% anual por ese endeudamiento. La Argentina podría estar en un escalon por debajo de ese valor.

El hecho de que se termine de cruzar el desierto cambiario no implica que haya flexibilizaciones en cuanto a las compras del público de dólares. Sí seguramente se habilitarán más divisas a los importadores, en línea con el último incremento del cupo de divisas dispuesto para las automotrices y para las empresas radicadas en Tierra del Fuego. La prioridad es abastecer pagos pendientes de importaciones. Pero la llegada a tierra fértil en lo que a dólar se refiere hace que el BCRA apunte a bajar más la brecha con el "blue". La idea es llegar a las elecciones con el 20% de diferencia. Dependerá de varios factores, varios manejables como la tasa de interés en pesos, y otros factores imponderables como las expectativas de devaluación que haya con el surgimiento el nuevo Gobierno. Es de esperar que los candidatos no utilicen la palabra "devaluación", un espantador automático de votos. Y en sentido contrario, quizás, se apueste a mayor ingresos de divisas ante el supuesto de un nuevo Gobierno más amigable con el mercado.

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