El Gobierno vuelve al mercado en busca de pesos

El Ministerio de Economía volverá a salir al mercado el jueves de la semana próxima con una colocación de bonos en pesos.

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El objetivo es evitar que el BCRA deba aumentar la liquidez en la economía para financiar al Tesoro y salir, luego, a reabsorber el exceso de pesos con una suba en las tasas.

El objetivo es evitar que el BCRA deba aumentar la liquidez en la economía para financiar al Tesoro y salir, luego, a reabsorber el exceso de pesos con una suba en las tasas.

10deAbrilde2015a las08:31

El Ministerio de Economía volverá a salir al mercado el jueves de la semana próxima con una colocación de bonos en pesos que superará los $ 3.000 millones. Será otro tramo de la serie del Bonac, que empezó a emitir hace quince días, y que paga tasas de interés atadas a los rendimientos de las letras del Banco Central a 90 días, con vencimientos de 12 y 18 meses.

El objetivo es evitar que el BCRA deba aumentar la liquidez en la economía para financiar al Tesoro y salir, luego, a reabsorber el exceso de pesos con una suba en las tasas. En otros términos, eludir por todos los medios un ajuste que consideran recesivo e impopular en la víspera electoral. "Es un clásico: con tasas más altas tenemos, a mediano plazo, más gente en la calle", dijo un funcionario a este diario. 

La colocación de bonos se trata de activar cada 15 días, tal como anticipó este diario, en la medida en que el Gobierno percibe que encuentra demanda de parte del mercado. En el sistema financiero ven que hay buenos niveles de liquidez como para que las colocaciones se concreten a tasas de interés similares a las anteriores. Para lograrlo, eso sí, el Ejecutivo suele recurrir a tres mecanismos: pide al Banco Central que en su licitación de deuda de los martes no incluya las letras que son a más de un año, para que los bancos puedan participar dos días después en la licitación de estos bonos del Tesoro; además, en los días previos, el Central suele recomprar letras (Lebac) en el mercado secundario, para dar liquidez a las mismas entidades que, más tarde, terminará por suscribir los bonos en la licitación del Tesoro (en rigor, se trata de un financiamiento indirecto del BCRA al Tesoro); y por último, realiza llamados a los bancos del sistema para que participen al menos simbólicamente.

Durante marzo, el Central inyectó casi $ 14.000 millones a través de recompras de Lebac en el mercado secundario. En la licitación que se hizo hace quince días, hubo órdenes en bloques de $ 500 millones que partieron de entidades puntuales y que por eso en el sector atribuyeron a dinero oficial.

Axel Kicillof necesita este año cubrir el déficit fiscal sin ayuda del Central porque se encuentra limitado por la carta orgánica para recibir financiamiento a través de sus adelantos transitorios; y porque la inflación y las presiones cambiarias lo obligan a evitar que se acelere aún más la emisión de pesos. En este sentido apunta ahora a financiarse con el dinero que ya circula en la economía. Porque, en el caso de que se expanda aún más la liquidez para asistir al Gobierno, el Central se vería forzado a subir con fuerza las tasas para evitar un mayor impacto sobre precios y dólar.

Para la semana próxima se descuenta una buena recepción del mercado. Pero la decisión del Gobierno de mantener esta estrategia en el tiempo podría encontrar nuevos obstáculos. El primero de ellos es normativo: los bancos están ahora tan expuestos al sector público que no podrían absorber grandes niveles de deuda del Tesoro sin violar la regulación. Si esto se concreta, el BCRA debería verse obligado a flexibilizar la normativa. El segundo de ellos es el atractivo que puedan mostrar los títulos que emite el Gobierno si los bancos ya saben de antemano que habrá nuevas colocaciones de este tipo en el futuro.

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