Efecto colateral del maíz a precio regalado sobre la carne argentina

Muchos bovinos pasan a ser alimentados como cerdos. Lo que está generando un volumen creciente de cortes de carne extremadamente engrasados.

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Las medias reses de animales más “engrasados” provienen justamente de los “corrales caseros”, los cuales se montan con pocos recursos.

Las medias reses de animales más “engrasados” provienen justamente de los “corrales caseros”, los cuales se montan con pocos recursos.

18deAbrilde2015a las06:07

Primer dato. El precio del maíz disponible con entrega en las terminales portuarias de la zona de influencia de Rosario se ubica en 1035 $/tonelada. Un año atrás era de 1430 $/tonelada. Dos años atrás era de 880 $/tonelada.

Segundo dato. Dos años atrás se necesitaban, en promedio, unos 95 kilos de novillo (INML) para adquirir una tonelada de maíz. Un año atrás esa relación era de 99 kilos. Y actualmente es de apenas 65 kilos.

En los últimos meses se incrementó de manera notable el uso forrajero del maíz porque es una de las pocas alternativas –en algunas zonas la única– disponibles para evitar perder dinero con la comercialización del cereal.

El problema es que el uso desproporcionado del maíz en la dieta de los bovinos –rumiantes diseñados por la naturaleza para comer pasto– está generando un volumen creciente de cortes de carne extremadamente engrasados.

El corte más comprometido en el actual contexto es el asado, el cual, al provenir de bovinos excesivamente alimentados con maíz, suele tener una proporción desmesurada de grasa (algo que termina arruinando muchas de las tradicionales parrilladas organizadas por los argentinos de todos los estratos sociales).

Estudios realizados por investigadores del Inta y Conicet muestran evidencia de mayores niveles de grasa intramuscular en cortes de carne provenientes de animales engordados en corral (feedlot) versus aquellos alimentados en base a pasturas.

Las carnes provenientes de animales alimentados sobre pasturas también cuentan con menor cantidad de grasas saturadas por cada 100 gramos de tejido que las procedentes de bovinos alimentados a corral, además de contar con mayores niveles de ácidos grasos que resultan isómeros del ácido linoleico conjugado (componentes asociados con efectos anticancerígenos y antiesclerosantes).

Más allá de las variabilidad cualitativa existente entre una alimentación en base a pasturas versus otra realizada en corrales, también existen diferencias en la manera de ofrecer el grano de maíz: no es lo mismo un feedlot profesional, en el cual un nutricionista diseña una dieta balanceada para los vacunos, que otro “casero”, armado a las apuradas, en el cual un productor ofrece maíz a discreción sin considerar las necesidades de fibra y proteína de los rumiantes.

Las medias reses de animales más “engrasados” provienen justamente de los “corrales caseros”, los cuales se montan con pocos recursos en momentos de bajo valor del maíz para desarmarse cuando cambian las relaciones favorables de precios.

El bajísimo precio interno del maíz es producto del derecho de exportación aplicado sobre el cereal (20% del valor FOB) combinado con un cepo exportador –instrumentado por la Ucesci– que incrementa artificialmente la oferta del maíz en el mercado local.

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