Ganaderos del NOA, entre el optimismo y la incertidumbre

La cría aparece con grandes posibilidades de desarrollo en la región, sin embargo está atada a una serie de condicionamientos.

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Una serie de condicionamientos pueden impulsar o frenar definitivamente la actividad.

Una serie de condicionamientos pueden impulsar o frenar definitivamente la actividad.

20deJuliode2015a las06:29

Tratar de llegar a fin de año y esperar condiciones adecuadas. La consigna podría encuadrarse dentro de lo esperable en cualquier actividad productiva en un contexto en el que el clima o el contexto internacional afectan la producción, rentabilidad o demanda. Sin embargo, en los últimos tiempos la producción nacional en general y la del NOA en particular estuvo más condicionada por factores internos que externos o climáticos, en directa relación con las políticas agropecuarias aplicadas por el Gobierno nacional.

Hoy, con un margen de rentabilidad que ya largamente pasó el cero para adentrarse en el terreno del déficit, los productores agotaron sus herramientas de soporte en tiempos de crisis y, endeudados y quebrados, esperan que con el fin de ciclo (no productivo sino político) y un nuevo Gobierno se levante la presión que ahoga al sector y perjudica a quienes dependen del campo directa e indirectamente.

La actividad ganadera en el NOA no es ajena a la situación y, si bien el panorama permite creer en una recuperación, los productores permanecen expectantes ante la incertidumbre de lo que hará el nuevo Gobierno.

Así se desprende del último informe ganadero elaborado por el Grupo CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola) Anta, correspondiente al mes de junio.

En este sentido, la cría, uno de los pilares de la actividad, tiene un horizonte prometedor, aunque ese horizonte aparece aún lejano.

El ingeniero Alejandro Padilla, perteneciente a los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) indicó que es “optimista pero prudente” con respecto al futuro de la actividad en la zona ya que hay una fuerte puja entre sus expectativas y sus “incertidumbres”.

Expectativas

Por un lado, las expectativas de Padilla tienen que ver con que “el mundo demanda carne y la cría es el inicio de esta cadena cárnica, hay inversores interesados en desarrollar esta actividad productiva, la faena de hembras se va acercando a un punto que se ubica entre el equilibrio y la retención, la baja en el negocio agrícola (soja-poroto-maíz-sorgo) libera las tierras marginales para ganadería, hay mejoras en los resultados económicos del planteo criador por la mejora en el precio del ternero”.

Indicó además que hay una “falta de terneros debido a la reducción de vientres, tanto por la salida de tierras ganaderas hacia planteos agrícolas durante muchos años, como la reducción de carga por sequía; la situación de quebranto de los productores de maíz, agudizado en nuestra zona por la mayor distancia a puertos, genera una mayor demanda sobre el ternero para engorde y una importante superficie disponible en nuestra región, para desarrollos ganaderos criadores, frenadas por los Ordenamientos Territoriales de cada provincia”.

Incertidumbre

Del lado opuesto, Padilla manifestó que las incertidumbres tiene que ver con que “para el desarrollo de planteos criadores habrá que reformular muchas restricciones que hoy tienen los ordenamientos territoriales de las provincias de nuestra región, en los que hay una gran rigidez al cambio; para que la ganadería tenga un horizonte de crecimiento, se deberá abrir la exportación hoy limitada; si crece la exportación, se agudizara el faltante de carne en el mercado interno, con consumos inferiores a los 55 kilos per cápita, en una sociedad que no lo aceptará fácilmente; si los precios de la hacienda se afirman, se estimulará la retención, la oferta ganadera se reducirá aún más, y el proceso alcista se realimentará” y, finalmente, “el valor del ternero deberá guardar una relación con el precio del novillo terminado”.

Ante este panorama, y tomando en cuenta que el nuevo Gobierno asumirá en contexto en el que la carne tiene un precio elevado, con impacto en la canasta familiar, con una exportación creciente y una reducción del consumo, el especialista se preguntó si la nueva administración le dará al sector el plazo de tiempo que se necesita para recomponer el stock y lograr equilibrio entre exportación y mercado interno.

Dependen de la política

Padilla indicó que “estas acciones políticas, repercutirán directamente sobre el precio del ternero, motivando o no a las inversiones para la cría, que son a largo plazo” y advirtió que “cualquier medida de regulación, anti exportadora, vedas, etcétera que ya sucedieron, puede cambiar radicalmente el gran horizonte que tiene el sector ganadero y el criador en particular”.

“Las medidas que vaya a tomar en este sentido cualquier gobierno futuro, del mismo o distinto pensamiento que el actual son las grandes incertidumbres”, manifestó y agregó que “esperemos que dentro de poco no tengamos incertidumbres y que las potencialidades de la cría sean una realidad para poder trabajar en el desarrollo que el criador de nuestra región se merece”.

Clima y forrajes

La incidencia de la lluvia juega un rol fundamental en el desarrollo de la ganadería. En este sentido, se puede ver una gran variabilidad en el milimetraje precipitado que tiene directa relación con la gran extensión de nuestra zona, que llega a presentar diferencias de hasta 200 milímetros. Los milimitrajes estuvieron entre el promedio y por arriba del mismo lo cual permitió que la condición forrajera de los campos ganaderos sea muy buena.

Por otra parte, en junio, después de las primeras heladas, que fueron leves, comenzó a cambiar el color de los campos.

Las pasturas comenzaron a secarse.

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