La nueva ganadería llegó a la Patagonia

Dos técnicos desarrollaron un modelo de cría y recría sobre agropiros de alta productividad que aporta una alternativa rentable para las 10.000 hectáreas bajo riego hoy subutilizadas en Valle del Río Colorado.

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Hay un montón de superficie para recriar, algo que no sólo hace falta en la zona, sino a nivel país.

Hay un montón de superficie para recriar, algo que no sólo hace falta en la zona, sino a nivel país.

20deAgostode2015a las16:38

Fernando Spelanzon, médico veterinario, y Nicolás Fernández Llorente, ingeniero agrónomo, son asesores técnicos de larga experiencia en Bragado y hace unos diez años armaron una sociedad con la idea de capturar el valor de sus conocimientos en campo propio.

“Como no teníamos tanto capital buscamos regiones extrapampenas. Así, llegamos a un establecimiento de 430 ha. en el Valle del Río Colorado, provincia de Río Negro. No estaba desarrollado, pero podíamos aprovechar el riego gravitacional, un gran beneficio; la idea era crecer con la renta de la producción. Hoy, sólo a pasto, obtenemos 340 kg de carne/ha y vendemos terneros recriados a un precio 20% mayor que en Buenos Aires”, dijo a Valor Carne Spelanzon, uno de los dueños de El Jabalí, ubicado en plena Patagonia Norte, una zona deficitaria en carne y que pronto será apta para exportar con el status de libre de aftosa sin vacunación.

“Al principio, hicimos cultivos tradicionales como cebolla y tomate, y hasta maíz y soja. Nos iba bien cuando los precios eran buenos, pero regando hacía falta mucha gente. Cuando los números empeoraban el negocio se hacía imposible”, recordó Fernández Llorente.

Entonces, los profesionales hicieron un convenio con Forratec y empezaron a producir semillas de agropiro con fertilización, cortes, desmalezado y reguladores de crecimiento, entre otras técnicas. “Teníamos suelos con mucho potencial pero eran desparejos y el agropiro permitía tener alguna ineficiencia en el riego. Así, logramos altos rindes de semilla y buena calidad de pasto para nuestro ganado”, detalló el agrónomo. El proyecto también incluyó 30 ha de álamos con manejo silvopastoril intensivo que se combina con los forrajes para maximizar el aprovechamiento.

“Todo se transformó mágicamente, con un sólo operario regamos todo el establecimiento. Recorre los paños de media hectárea en un cuatriciclo, abre las compuertas, riega en tres lugares a la vez, fertiliza y cierra las compuertas. Los gastos disminuyeron drásticamente”, indicó Spelanzon.

Ahora, están nivelando el campo y avanzando con el agropiro en siembra directa, quedan apenas 50 ha improductivas. “Los mejores lotes se pastorean varios meses, se cierran en septiembre/octubre y la semilla se cosecha en marzo. El resto se fertiliza, se maneja y se destina exclusivamente a los animales”, contó Fernández Llorente.

Sobre estos recursos, están armando un rodeo comercial que ya cuenta con 230 madres y esperan llegar a las 400 en dos años. “La región es de montes achaparrados y los productores tienen una vaca cada 10/15 ha. Lo que ocurre en El Jabalí, es que les damos de comer bien. Así, además de aumentar la carga, obtenemos muy buenas preñeces, todos los años arriba del 90%. Incluso el entore precoz de vaquillonas, a los 15 meses de edad, es fácil sobre nuestros recursos, no hace falta suplementar”, explicó el veterinario. Y subrayó que la sanidad es una fortaleza de la Patagonia norte: “No hay deficiencias vitamínicas ni minerales como en otras zonas. Tampoco hay casos de carbunclo, y las clostridiosis y parasitosis sólo aparecen en situaciones anormales”.

Alternativa regional

Según Fernández Llorente, en el Valle del Río Colorado hay unas 10 mil hectáreas aptas para estos modelos ganaderos. Las chacras con frutales y hortalizas están en decadencia, muchas se están abandonando; y hay otras más grandes, ideales para producir carne, que no están desarrolladas, con la paradoja de que el agua pasa por el canal y vuelve al río sin ser aprovechada.

“El modelo de El Jabalí se podrá replicar perfectamente en estos valles, hay un montón de superficie para recriar, algo que no sólo hace falta en la zona, sino a nivel país. Aquí, los campos son más baratos, hay que hacer inversiones, pero no tanto como para una plantación de frutales”,  aseguró.

Un aspecto que resaltó el técnico es que “nuestra propuesta es hacer pastoreo directo, por lo pronto no llegamos a un gran nivel de intensificación. Es decir, que el planteo es bastante más simple que lo que se hace en la región pampeana sólo que aquí lo hacemos bajo riego”. Si avanzaran con suplementación estratégica, utilizando silajes, maíces, podrían seguir aumentando la carga y hacer el ciclo completo. “No hay techo productivo, pero habría que tener el capital”, advirtió.

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