Se acelera la sangría de reservas: el BCRA ayer vendió US$ 150 millones

El presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, debe de ser por estos días el más ferviente sciolista.

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Sólo en intervenciones cambiarias, resignó US$ 5100 millones en tres meses

Sólo en intervenciones cambiarias, resignó US$ 5100 millones en tres meses

22deOctubrede2015a las08:29

El presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, debe de ser por estos días el más ferviente sciolista: si el recambio presidencial no queda definido este domingo, difícilmente a la entidad -que conduce y aspira a seguir conduciendo- le alcance la disponibilidad líquida de divisas para aguantar hasta una segunda vuelta, el 22 de noviembre, en las actuales condiciones de mercado.

Ocurre que a una oferta de divisas en extinción (el aporte mensual de la balanza comercial sólo alcanza para atender menos de dos días promedio de venta de dólar ahorro) se agrega una demanda exacerbada, dada la magnitud que tomó el atraso cambiario.

Se trata de una situación imposible de seguir atendiendo con el actual nivel de reservas netas, en caída libre desde hace tres meses, más allá de las restricciones y cupos impuestos a distintos tipos de compradores aún habilitados. Y por mucho que el Gobierno intente disimularla para no perjudicar sus chances electorales (así como escondió el cepo cambiario antes de las presidenciales de 2011), es apremiante.

El BCRA debió sacrificar ayer otros US$ 150 millones de las reservas para atender la demanda de empresas, ahorristas y turistas o hacer pagos de deuda o vinculados con las importaciones energéticas.

Lo hizo, además, para evitar que una aceleración en el pausado ritmo de indexación cambiaria -que aplica sistemáticamente tras la devaluación de fines de enero de 2014- levante en el mercado sospechas de algún salto en el valor oficial del dólar como el ocurrido en aquel entonces.

De esta manera, ya se desprendió de US$ 350 millones en lo que va de la semana, según admiten desde el propio BCRA, y de unos US$ 1950 millones sólo en lo que va del mes. A esto hay que agregar los US$ 1824 millones que perdió por iguales motivos en septiembre y los US$ 1494 millones de agosto. Si se toma el período que va de la última semana de julio, cuando las intervenciones de venta pasaron a ser ininterrumpidas y cotidianas, la entidad ya invirtió algo más de US$ 5100 millones en sus intervenciones en la plaza sólo para mantener la actual ficción cambiaria.

La cifra, vale aclarar, excluye los pagos de deuda que en ese lapso debieron afrontar la provincia de Buenos Aires ( US$ 800 millones a fines de septiembre) y los US$ 5896 millones que usó para honrar la amortización final del Boden 15. Pero pinta por sí sola el cuadro de situación.

"Es notoria la aceleración que tomó la caída de reservas reales de mediados de julio a la fecha, que se explica por la menor oferta de dólares comerciales (temporada baja de liquidaciones agrícolas, sumado a la caída persistente del resto de las exportaciones), pero también por la dolarización del portafolios (dentro de los límites que permite la AFIP) y los mayores gastos de turismo en el exterior", describió en un informe la Fundación Capital.

La consultora, que reporta al ex titular del BCRA Martín Redrado, alertó de que, de mantenerse las actuales condiciones, Cristina Kirchner podría entregar el gobierno con reservas propias negativas. Es decir, sólo quedarían los encajes que respaldan los depósitos privados, lo que podría obligar a la entidad a liquidar parte de la porción hoy invertida en oro (que estima equivalente a US$ 2180 millones) para atender pagos o eventuales retiros de ahorristas.

"La situación obviamente es muy compleja", coinciden desde la consultora Empiria. "La política monetaria y cambiaria es cada vez más imprudente. No les basta con dilapidar las reservas y profundizar el atraso cambiario, en su obsesión de impedir una ajuste contraproducente en la previa electoral, sino que además alimentan un salto en los niveles de liquidez local que pone la relación moneda/producto en nuevos máximos históricos", apuntó la consultora Ledesma, para advertir los riesgos potenciales de esta combinación.

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