La carne y la inflación, real y figurada
Según Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL, el precio del novillo en Liniers predice muy bien el valor de la carne al público: desde 2008 ambas variables aumentaron 600%.

Desde las primeras semanas de octubre de 2015 y en lo que va de noviembre está aumentando fuertemente el precio del ganado en pie (casi 14% en 6 semanas). Aún no se produjo (al menos hasta la primera semana de noviembre) un traslado de precios al público, aunque muy probablemente impacte en lo que resta de noviembre. Las razones del aumento son varias e incluyen el inicio de un período de retención por mejores expectativas exportadoras y la perspectiva de una inminente mejora del tipo de cambio.
Si aumenta el precio de la carne arrastrará en algún momento los precios de los sustitutos (carne de pescado y aviar), y finalmente impactará en mayor inflación de la canasta de Alimentos y Bebidas que tiene elevado peso en el índice (31 a 38%, según la metodología que se considere). ¿Qué diría el INDEC actual si nada cambia el 10 de diciembre? Probablemente que no hay aumento significativo del precio de la carne, aunque la inflación esté allí. Veamos por qué.
¿Qué decía el “viejo INDEC” en el pasado? Decía que la relación entre el precio del novillo y la carne en el IPC es bastante estrecha, si se permite un rezago de 2 meses entre el precio del ganado en pie y el precio al mostrador. O sea, las variaciones en el precio del novillo son una buena “proxy” de variaciones del precio de la carne al mostrador, con el rezago apropiado.
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