"El casino de la carne" en Estados Unidos

Las violentas oscilaciones en el mercado de futuros de ganado en el país del norte han hecho que algunos corredores lo llamen “el casino de la carne”.

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Especulación y la falta de datos socavan el mercado de futuros de ganado en EE.UU.

Especulación y la falta de datos socavan el mercado de futuros de ganado en EE.UU.

19deAgostode2016a las15:22

Las violentas oscilaciones en el mercado de futuros de ganado en Estados Unidos han hecho que algunos corredores lo llamen “el casino de la carne”.

En respuesta a estos movimientos, la mayor bolsa de futuros del mundo se ha rehusado a cotizar nuevos contratos, para darles a los ganaderos menos herramientas de cobertura en este mercado de US $10.900 millones. CME Group Inc. dijo que ello se debe a que el intercambio físico de ganado se ha vuelto tan escaso que los mercados de futuros no reciben las señales que necesitan para fijar los precios.

“Es una locura"

“Es una locura. El mercado realiza grandes movimientos sin razón alguna”, dice Blake Albers, un ganadero de novillos de engorde de Wisner, Nebraska.

La decisión de demorar la inscripción de nuevos contratos es la culminación de las alarmas que la bolsa y grupos de la industria encendieron este año, al indicar que los problemas en el mercado físico han afectado los futuros, un derrumbe altamente inusual en un mercado que ha atraído más especuladores.

Pocos productores se quejaron cuando los precios del ganado se dispararon a su punto más alto en 2014 y principios de 2015. Sin embargo, a medida que los precios cayeron a mediados de año a su punto más bajo en cinco años, las tensiones financieras han resaltado la dimensión del problema. Se prevé que los ingresos por ventas de ganado caigan 3,9% este año, a US$73.600 millones, tras caer 5,7% en 2015, según datos del Departamento de Agricultura de Estados unidos.

Los futuros de ganado en pie subieron hasta US$1,4155 la libra antes de caer en picada a US$1,1580 a lo largo de siete semanas en el segundo trimestre. Eso representa un descenso de más de US$10.000 en los ingresos por cada contrato. Muchos productores han perdido dinero conforme los precios han caído a un mínimo de cinco años de US$1,07525 la libra en las últimas semanas.

“Personas como yo, que llevan mucho tiempo en este negocio, no están tomando tantas posiciones como antes”, dice Dan Norcini, corredor independiente de futuros de ganado de Coeur d’Alene, estado de Idaho. “Ya no vale la pena cuando no hay ni ton ni son para estas oscilaciones de precios”.

Entre enero y julio, el volumen de futuros cayó 1,9% en comparación con el mismo período de 2015 y 9,7% respecto de igual lapso de 2014, según datos de CME.

Cada contrato de futuros representa la obligación de comprar o vender 40.000 libras (18.144 kilos), o cerca de 35 cabezas de ganado. Aunque pocos corredores entregan o reciben los animales, miran el precio del ganado vendido en las subastas y lotes de engorde para mantener los precios de los futuros anclados al mundo real. Los cambios estructurales a la forma en la que el ganado es comprado y vendido han hecho que sea más difícil ver los precios del mercado físico.

Por cerca de un siglo, los procesadores de carne y ganaderos llevaron los animales a granjas de subastas o corrales para vender y comprar miles de cabezas de ganado casi a diario. Pero con el tiempo descubrieron que era ineficiente y costoso viajar kilómetros con su ganado para regatear unos centavos por libra, y muchos compradores y vendedores abandonaron las negociaciones diarias.

La cantidad de participantes en la negociación de precios comenzó a caer en los años 80 y hoy sólo un pequeño número de intercambios en efectivo —que se llevan a cabo a razón de una o dos veces a la semana—, sirven como referencia del precio base usado por el resto de la industria. El valor de buena parte del ganado que se lleva a los mataderos es calculado con una fórmula que incorpora el valor del mercado en efectivo como base, más o menos primas y descuentos.

“Si alguien vende 40 cabezas de ganado en Iowa, tiene el potencial de revaluar todo el ganado del país”, dice Albers.

Los acuerdos que se llevan a cabo en el mercado en efectivo frecuentemente se completan el viernes antes del cierre del mercado de futuros a las 2:05 p.m., hora del este de EE.UU. Eso significa que los corredores financieros operan buena parte de la semana con datos que no están al día.

“Hay muy poca información subyacente que se pueda usar”, dice David Lehman, director gerente de investigación de commodities de CME. La bolsa de futuros ha listado sólo un contrato de ganado desde marzo, el cual expirará en octubre de 2017.

CME ha formado un grupo de trabajo con los ganaderos para idear soluciones, incluyendo formas de incrementar el número de transacciones en efectivo. En febrero, la bolsa redujo las horas de corretaje para los futuros de ganado a las horas del día en que la liquidez es más alta, después de que los ganaderos se quejaron de que los especuladores tenían un impacto demasiado grande en los precios en las transacciones nocturnas.

“Cada aspecto del contrato de futuros de ganado está bajo revisión para ver si hay una forma de rediseñarlo para que sea una herramienta más efectiva de gestión de riesgo”, señala Lehman.

El no poder colocar contratos con vencimiento posterior a octubre de 2017 es un problema para los ganaderos que han comprado terneros en las últimas semanas. Ellos usualmente necesitan cerca de 18 meses para que los animales alcancen el peso necesario para ser sacrificados, lo cual significa que están expuestos a posibles fluctuaciones de precios en el invierno boreal de 2017.

Steve Sunderman, un socio de un feedlot en Norfolk, Nebraska, recuerda haber visto subir y bajar los precios de los futuros de ganado hace algunos meses en más de un centavo en apenas 15 minutos, un salto sin precedentes en un negocio acostumbrado a movimientos diarios de fracciones de un centavo. Estas oscilaciones le crearon la inquietud de tomar una cobertura para su ganado un viernes, cuando los precios habían subido por encima de US$1,15 la libra, sólo para cerrar a US$1,12975 la libra, pensando que el mercado subiría aún más.

“Uno pierde confianza en su decisión”, cuenta.

Algunos en el negocio ganadero culpan a los corredores de alta frecuencia, que pueden colocar o recibir órdenes con más velocidad y con más dinero que los corredores de cobertura comerciales, que a menudo están ubicados en comunidades rurales.

No obstante, CME dijo que abrir el mercado a un grupo diverso de inversionistas, incluyendo los fondos de cobertura y los corredores algorítmicos, le suma liquidez a productos como los futuros de ganado, que tienden a ser mucho menos comerciados que el oro o el petróleo. En 2015, sólo 10% del volumen total de futuros de ganado provino del corretaje de alta frecuencia, según los datos disponibles más recientes, indicó la bolsa.

“Necesitamos descubrir por qué el mercado de ganado puede ir de US$1,30 en una semana a US$1,15 cuando no se ha agregado más ganado al mercado”, dice Ed Greiman, un ganadero de Iowa que vende cerca de 100 cabezas de ganado a la semana y lidera un comité de marketing de ganado en la Asociación Nacional de Ganaderos Vacunos de EE.UU.

La solución tendrá que incluir medidas para el nivel de actividad de las granjas y lotes de engorde, según los grupos ganaderos y la bolsa.

Algunos productores están tratando de encontrar sus propias soluciones. Superior Livestock Auction LLC, una firma de marketing de ganado con sede en Oklahoma City, probó un programa de subastas por video para facilitar la venta de animales listos para ser sacrificados, las cuales imitarían las ventas en los mercados de efectivo, mostrando las ofertas a mitad de semana. El interés en las subastas en línea ha sido tan alto que ha colapsado el sitio web de Superior en las ventas más recientes.

“La esperanza es agregar un lugar transparente para el descubrimiento de precios”, explica Jordan Levi, un ganadero de engorde de Oklahoma City que lideró la iniciativa. “No es un lugar para jugar. Esta es el sector agropecuario estadounidense y los futuros deberían ser una herramienta de gestión de riesgo”.

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