Cómo evitar que se echen a perder las economías regionales

Hay que analizar mercado por mercado, sumar valor agregado, estar atentos a la demanda mundial y bajar la presión impositiva.

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Cuanto más primaria es la producción, más afectada se ve por los ciclos de la economía.

Cuanto más primaria es la producción, más afectada se ve por los ciclos de la economía.

12deSeptiembrede2016a las07:43

Las economías regionales están atrapadas. Los costos subieron por encima del tipo de cambio y la presión fiscal sigue alta. Ambos problemas, arrastrados desde 2014, las dejó sin competitividad, a punto tal que muchas prácticamente ni siquiera sintieron el efecto de la eliminación de las retenciones a las exportaciones.

El problema es que nadie espera una suba importante del tipo de cambio (al menos hasta que no pasen las elecciones legislativas de 2017). ¿Qué se puede hacer para que las economías regionales recuperen competitividad?

Este fue uno de los temas del 39º Aniversario de la Fundación Mediterránea, realizado el viernes pasado en Córdoba, donde los economistas del Ieral (su centro de investigaciones) propusieron algunas líneas de acción.

Los especialistas coinciden en que mientras la producción sea más primaria, más atada estará a los vaivenes de la economía. Por lo tanto, recomiendan evaluar cada mercado, prever mecanismos que permitan fortalecer al sector en los años “buenos” para sobrellevar los años “malos”, readecuar la oferta a las tendencias internacionales y ganar valor mediante cadenas productivas.

Un caso es la Región Centro. Las zonas no afectadas por las inundaciones tuvieron buenos resultados en productos primarios, incluso con mejoras en la rentabilidad. Pero, por ejemplo, el sector tambero y la industria láctea pasan un momento altamente crítico, a tal punto que la caída del 10 por ciento en la producción prevista para este año dejará “secuelas”, con más cierres de tambos.

“Los precios de la leche cruda son muy permeables a los vaivenes internacionales. Cuando los precios en el mundo estaban altos, en aquel momento se tendría que haber acumulado un fondo que luego sirviera para sostener al productor cuando el precio cayera”, aseguró Juan Manuel Garzón, investigador jefe del Ieral, para quien mientras menos sofisticado es el producto, más volatilidad tiene ante factores económicos o climáticos.

Pero en esto no hay fórmulas; se debe analizar la realidad de cada región. Por ejemplo, los productores de manzanas en la Patagonia llevaron su protesta a Buenos Aires porque los precios no alcanzan a cubrir los costos; el problema es que esta zona lleva varios años de falta de inversión, lo que genera una baja productividad por hombre o por hectárea.

Así lo dice Mariano Saritzu, de Ieral Comahue (Neuquén): “Nueva Zelanda usa máquinas cosechadoras que bajan costos, pero valen cien mil dólares y están fuera del alcance de los productores. Sin rentabilidad ni financiamiento, sólo invierten en esto las grandes empresas”.