La luz al final del túnel aparece para la actividad porcina

Apuestan a que continúe creciendo el consumo interno y un posible incremento de la producción de maíz colaboraría para bajar los costos.

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El consumo interno de carne de cerdo se ubica en 14 kg/hab/año.

El consumo interno de carne de cerdo se ubica en 14 kg/hab/año.

31deOctubrede2016a las08:44

De mediados de año a esta parte (fines de octubre), el precio del capón tipificado pasó del rango de los $15 por kilo vivo a los $20, lo que equivale a un aumento del 33 por ciento. En el comparativo internanual, el incremento trepa a más del 40 por ciento.

El arranque de la actividad en el nuevo marco económico había sido difícil, con un maíz que duplicaba el precio, un salto en los costos de producción en pesos al compás de la inflación y la importante suba del valor de la energía.

La combinación de un precio estancado y aumento de los costos puso a la cría porcina contra las cuerdas en el primer semestre del año. Pero ahora, un brillo al final del túnel abre la expectativa a un final feliz.

En el eje de Saladillo - Gral. Alvear, el Grupo Riccillo maneja unas 5.000 madres, lo que lo convierte en uno de los principales productores de cerdo del país. Antonio Riccillo, su fundador, admite que los tres primeros trimestres han sido duros pero que ahora las cosas comienzan a acomodarse.

Su confianza pasa, además por la mejora del precio, porque la campaña de promoción que está llevando adelante la Asociación Argentina de Productores Porcinos empuje el consumo en fresco y permita pasar de los actuales 14 kilos por habitante y por año a unos 17/18 kilos en los próximos años.

Hay que recordar que en 2003 el consumo local era de unos 5 kilos por habitante y por año, basado fundamentalmente en chacinados, y que a partir de ese momento comenzó una trepada hasta los niveles actuales, gracias a la presencia de los cortes porcinos en las góndolas.

Afianzado en esa demanda, la cuestión de la importación pasaría a un segundo plano en tanto que los cortes traídos principalmente de Brasil van a la industria del chacinado.

Pero el incremento en el consumo local se apalancaría en una vuelta de la carne vacuna al exterior, cosa que Riccillo cree que empezará a ocurrir con fuerza a partir de la segunda mitad de 2017.

Por ahora los datos oficiales muestran que los volúmenes de exportación de carne vacuna son similares a los de 2015, excepto para la Cuota Hilton. De hecho, para el periodo enero julio de este año, las 120.114 toneladas exportadas entre carne y menudencias significa un retroceso de 3 puntos porcentuales respecto del año pasado.

Una explicación a este fenómeno es que por la reducción de la oferta, el mercado interno resulta más atractivo en precio que varios de los mercados internacionales. Frente a una reducción de la oferta de carne vacuna por habitante, la demanda se comportó en forma inelástica haciendo subir los precios. Distintos sitios de comparación de precios en el mundo muestran que los argentinos pagamos por la carne vacuna, en dólares, más que los rusos o los brasileños.

Lo cierto es que cuando concluya este proceso de retención la oferta debería aumentar; si esto va de la mano de un mayor peso de faena y de la apertura de mercados de alto valor unitario, podría darse el reverdecer de la exportación, cuyo lugar en el consumo interno sería ocupado por la carne porcina.

En la ecuación porcina el otro factor clave es el precio del maíz. De un valor en torno a los $1.200 por tonelada hace un año, hoy el cereal se ubica en el doble, aproximadamente, tras haber pasado un período donde cotizaba en torno a los $3.000. Fue cuando se dio la peor combinación entre el precio del cerdo y el del maíz.

Hoy se estima que el área maicera crecerá de 6,9 a casi 7,3 millones de hectáreas. Y por aplicación de más fertilizantes y tecnología se especula que los rendimientos deberían incrementarse, lo cual llevaría a la Argentina a tener una supercosecha de maíz el año que viene.

Este es uno de los factores que llevan a los criadores porcinos a pensar que podrán recuperar rentabilidad en 2017 si por efecto de la gran cosecha el precio del cereal queda retrasado.

Claro que habrá que ver -de darse esta situación- si la bonanza llegará para todos los criadores o sólo para el segmento de los más eficientes. Por lo pronto, las estadísticas muestran que la cantidad de hembras enviadas a faena se ha duplicado del año pasado a éste. De unas 26.000 a octubre de 2015 hemos pasado a casi 52.000, lo cual hace pensar que muchos productores -posiblemente los de menor escala- se han visto en la necesidad de desprenderse de sus vientres.

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