Día de la Tradición: reivindicando la figura del gaucho

El 10 de noviembre se celebra en Argentina el Día de la Tradición, en memoria del natalicio de José Hernández, célebre poeta y escritor, autor entre otras grandes obras del Martín Fierro.

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Ese gaucho presente en sus épocas constituyó una clase social representativa para la Argentina.

Ese gaucho presente en sus épocas constituyó una clase social representativa para la Argentina.

10deNoviembrede2017a las09:42

La palabra Tradición deriva del latín “tradere” y quiere decir donación o legado. Y es justamente ese legado el que identifica a un pueblo y una historia, haciéndolo único, diferenciándolo del resto, permitiéndole marcar una historia a través del tiempo que deja una huella.

Sobre este legado, sobre lo que significó la figura del gaucho para nuestras tierras, habla José “Tato” Leone, colaborador permanente del Centro Tradicionalista de Arequito: “Se rescata algo que es patrimonio cultural bien argentino, cuando hablamos de tradición, hablamos de un pasado en el cual algunas prácticas, costumbres o actividades fueron parte de una comunidad y perduraron en el tiempo. Y el orgullo nuestro radica en que se pudo reivindicar la figura del gaucho”.

Ese gaucho presente en sus épocas constituyó una clase social representativa para la Argentina por eso es tan importante para todo tradicionalista que haya un espacio para recordarlo.

La figura de José Hernández representa el relato vivo de ese gaucho que es una figura exclusivamente argentina, surgido de la mezcla del criollo y del mestizo. “Consideramos como criollo a todo blanco que vino con motivo de la conquista que se aquerenció en nuestra región y que amó a esta tierra, luego se fueron mezclando con indios, se producen otros mestizos y de esa unión surge el gaucho, que tuvo en la bonanza y en su ética las principales características y convivió a lo largo de muchas generaciones en todo nuestro suelo”, enfatizó Tato.

Estamos hablando de un gaucho que dejó su presencia, su sapiencia para las labores del campo, y lo que reconforta es que se reconozca su legado, su música, su poesía y su estructura como patrimonio de nuestras tradiciones.

El avance territorial, las luchas por la posesión de tierras, la aparición de los cercamientos y la llegada de los inmigrantes fueron generando una serie de eventos que desencadenaron en la desaparición de esa figura del gaucho, “ese gaucho que era libre, sin fronteras, se transformó en paisano porque no tenía sentido de la propio. Y ese paisano se terminó trasladando a las ciudades donde ya pasó a ser un compadrito y todo eso motiva a nuestra esencia para que se reconozca a esa figura emblemática”, señaló.

“Lo mejor que nos dejó ese gaucho, que lo dio todo sin pedir nada, es su ética, su honra, su predisposición a ayudar…Hoy cuando necesitamos pedirle algo a otra persona, ¿Cómo le decimos? Necesito que me hagas una gauchada…Y eso define a ese espíritu solidario, colaborativo”, agregó Leone.

Y este 10 de noviembre se recuerda a ese hombre que dedicó su vida a narrar y a contar la historia de estos gauchos. José Hernández no fue un escritor de muchas obras, pero sí se lo reconoce por La vida del Chacho y Los treinta y tres orientales, pero desde muy temprana edad, “a los nueve años se va con su padre Rafael a trabajar a una de las estancias de Juan Manuel de Rosas, donde tuvo la posibilidad de entrar en contacto directo y de inmiscuirse en la vida y las tareas de los gauchos”.

“Yo he conocido esta tierra /en que el paisano vivía / y su ranchito tenía / y sus hijos y mujer… / era una delicia el ver / como pasaba sus días”

Y el gaucho fue este personaje cuyo escenario natural era el campo, era un hombre hecho para esos trabajos en las épocas del virreinato con la figura de lo que hoy sería un contratista, que  recibía por mandato del Rey una porción de tierra por el cual pagaba un tributo a la corona y esos labores era hechos por el gaucho y cuando después se llevan a cabo los repartos de la tierra José Hernández entiende de qué se trataba y escribe el Martín Fierro que constituye todo un alegato a esto.

Tato Leone, describe lo que significó ese momento de la historia argentina de finales del siglo XIX, con ese gaucho de historia libre, que no conocía de alambrados ni de límites, solidario por naturaleza, que no entendía el concepto de lo privado, que veía a lo que había como una cosa de todos, pero de pronto se ve dentro de los cercamientos, se encuentra con que las tierras tenían un dueño y que él estaba dentro de ese alambrado. Por eso José Hernández intenta prepararlo para los tiempos que venían. Duros y complicados, con conceptos que desconocía y siete años después del Martín Fierro, en 1879, escribe La Vuelta de Martín Fierro.

“Debe el hombre trabajar / para ganarse su pan / pues la miseria en su afán / ha de perseguirlo de mil modos / toca en la puerta de todos / y se queda en la del haragán”.

“Así intenta preparar al gaucho para lo que se le viene, va a ser empleado de latifundistas que accedieron a las tierras después de lo que fue la campaña del desierto donde se repartieron millones de hectáreas y hubo una reconfiguración de este personaje”, relata José.

Lo importante es mantener viva a las tradiciones. En todos puntos del país, los Centros Tradicionalistas, las peñas, los fogones, agrupaciones gauchas y mucha labor docentes, lograron darle este carácter de Patrimonio Nacional y cultural.

“A nosotros nos pone muy contento de que a los chicos se le enseñe esto, se los vista, aprendan las danzas, se familiaricen con estas tradiciones. Acá es un poco difícil, pero cada uno aporta su granito de arena para recordar esta figura que vivió, dio origen a una clase social y desapareció. El gaucho no estaba acá cuando vinieron los españoles, tampoco vino en los barcos desde Europa, fue un personaje que se hizo pura y exclusivamente acá, por eso”, cerró.

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