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La tecnología no salva a los tamberos malos

Es una de las conclusiones de Nicolás Lyons, especialista en tecnología lechera que trabaja en Australia. El tambo del futuro requiere una actualización y cada explotación debe elegir sus alternativas, valorizando también a su gente.

Por Elida Thiery | Agrofy News

  • tecnologia no salva tamberos malos

“No hemos sido capaces de acompañar el crecimiento en rodeo, buscando rentabilidad, con la infraestructura y la inversión en tecnología, lo cual pone más presión en la gente del tambo y los animales, por eso es necesario parar y pensar en las alternativas”. Así ve el presente y se asoma al misterioso futuro de la lechería, Nicolás Lyons, coordinador del Proyecto Milking Edge en el estado australiano de Nueva Gales del Sur.

Hoy con tecnología se puede medir casi todo y en tiempo real, digitalizar, automatizar y robotizar e incluso tener mayor conectividad, pero esto es algo que quiere una minoría, porque la mayoría está enfocada en buscar soluciones a sus problemas cotidianos. La coyuntura aplasta al largo plazo en la lechería, a nivel global.

“Como no hay una sola forma de entender la eficiencia, no existe una sola tecnología para aplicar”. Lyons detalla que las tecnologías disponibles están orientadas en la mejora del trabajo y la mano de obra, que son las de automatización para liberar a las personas de tareas más complejas a las que precisan una mayor dedicación.

Durante el Seminario de Tecnología y Producción Sustentable de Mastellone Hermanos que terminó el viernes en la UCA se habló de que la automatización permite generar mediciones que dan paso a la interpretación de datos y la integración de información, para sugerir acciones que abran a una trazabilidad del trabajo en el tambo y solución de problemas en definitiva.

Opciones

Analizando en Nueva Gales del Sur la adopción de tecnología en el aparte de ganado, la alimentación, la medición de leche y de actividad, existe una distorsión en la compra de dispositivos, el estudio arrojó datos interesantes.

“La dificultad que están teniendo los productores es cómo elegir lo que está disponible y cómo integrar las tecnologías entre sí. Ahora hay datos aislados en diferentes software que no se comunican”, explica Lyons, sucediendo lo mismo en Australia que en Nueva Zelandia donde hoy aplican más tecnología.

“Hay más opción de automatización que de sensores, por requerir estos conocimiento e interpretación de los números y de lo que está pasando”, por lo tanto este fenómeno explica que “la tecnología no va a salvar a un productor malo y lo va a transformar en bueno”, si no sabe utilizar lo que tiene a mano.

Los equipamientos deben tener servicio y el capital humano disponible para asistir a quien los compra, para que realmente tengan impacto positivo y alta utilización de la información que generan. A esto se añade que de 500 explotaciones, el 20 por ciento de los tambos de esa región australiana no tienen computadora y por lo tanto no cuentan con una imagen somera de lo que pasa en el establecimiento.

“Si no podemos cuantificar dónde estamos es imposible movernos hacia adelante en forma eficiente”. Lyons detalla que “la tecnología puede elevar y aumentar el manejo, elevar las capacidades de la mano de obra y desarrollar nuevas habilidades”, pero hay que “tener la inquietud de querer saber algo que puede ser resuelto por la tecnología, por esa generación de datos que requieren ser analizados” para que terminen teniendo efecto, porque hoy hay más datos, pero no cambió la forma de tomar decisiones.

Incluso aquellos productores que tienen robots de ordeño, usan los datos que les genera la máquina en un diez por ciento y en la mayoría de estos casos se reconoce que hay muchas funcionalidades de las que no usan los datos por requerir soporte y entrenamiento para tal fin.

La tecnología puede ayudar a predecir eventos, diagnosticar e incluso entender el potencial de cada sistema, es por esto que la tecnología es una herramienta que da respuesta a los desafíos que hay hacia adelante.

Hay que estar bien asesorado para elegir el producto adecuado a cada sistema para lograr el efecto deseado, e incluso que se le dé continuidad al proceso de aprendizaje y uso de cada dispositivo.

Oportunidad

Lyons invita a “pensar a la tecnología como una oportunidad de desarrollo e investigación, porque no es sólo una mejora de la mano de obra y la rentabilidad, sino que se puede usar para reinventar la imagen de la producción agropecuaria y vincular más en lo interno y lo externo a los grupos de trabajo”, dando la oportunidad de atraer con ello a mejor mano de obra, mayor diferenciación de la producción.

Esta apertura indica que “podemos permitirnos diseñar un futuro diferente, poniendo un foco claro en los problemas, los objetivos y sobre el sistema en el que se trabaje, con adaptación y desarrollo, con propuestas de valor en cuanto al costo-beneficio”.

El apoyo de quienes se animan a empezar una huella  demuestra que “la clave está en la tecnología y en la gente, porque sin personas nada será posible y no habrá retorno del valor. La gente eleva el nivel de manejo y esto es lo que permite soñar con una lechería diferente, basándonos en lo que pasa hoy para tomar decisiones”, concluye Lyons.

Sustentabilidad

“La rentabilidad es en mi opinión el primer eslabón para ser sustentable”, aseguró Sergio García, el director de la Dairy Research Foundation en su exposición. El argentino que es director del Dairy Research Foundation en Australia se enfocó en mostrar una mirada flexible en la aplicación de manejo en sistemas pastoriles y sobre todo, ante la adversidad.

Los productores que hacen bien las cosas saben que los cambios en el precio de la leche tiene un impacto directo, sin embargo hacen más diferencia en la modificación de la carga animal, el menor costo de producción, la pastura consumida y la obtención de leche por hectárea. “La diferencia en una mejor rentabilidad, no necesariamente está en el precio por litro recibido”.

La eficiencia técnica está detrás de un tambo exitoso que puede estar dividido por un alambrado, es por eso que entiende que “la eficiencia depende de la definición de metas y objetivos, el manejo de insumos y factores” que permiten ajustar los condimentos del tambo.

Plantear un negocio tambero tiene que tener para García una secuencia de metas, cantidad de leche, con determinada cantidad de animales, en un sistema determinado y dependiendo de la base forrajera. La definición de cada uno de estos puntos delinea el siguiente y consigue excelentes resultados, teniendo en cuenta que entre el 50 y el 70 de los costos tiene relación con el alimento, por lo tanto la autosuficiencia es fundamental para tener más rentabilidad.

Sin secretos

Por su parte, Chris Griffin, productor y presidente del Comité de Gobierno y Foro de Consultas de la Sustentabilidad Lechera de Australia había expuesto sobre la necesidad de apuntalar varias cuestiones en cuanto a la “sustentabilidad en los tambos y la cadena láctea” de ese país.

Apoyarse en la defensa del ambiente, los derechos humanos y el bienestar animal hará posible un negocio más rentable y mejor. Lo que dio a entender con claridad el disertante es que lo que viene en cada cuenca lechera es generar producciones más limpias, con un uso de la energía diverso, basado en la renovación. Los paneles solares serán fundamentales en los tambos para ahorrar y para mejorar la demanda eléctrica.

Pero sobre todo “debemos compartir el conocimiento a nivel global, para que las industrias sean más sustentables”. Existe esta idea subyacente de abrir las puertas de tambos y empresas para que la producción de alimentos lácteos no tenga secretos, ni segundas lecturas. “Debemos mostrarles a los consumidores, a los clientes, qué es lo que estamos haciendo. Tenemos que comprometernos mucho más para poder mejorar en todos los procesos”, finalizó.

 

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