Mercado interno: ¿A qué responde la suba de precios?

Los precios de la carne vacuna al mostrador han estado subiendo en los últimos meses por encima de la inflación.

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02deMarzode2020a las17:39

Mediante un razonamiento económico simple podríamos decir que, ante el excedente de oferta que ha liberado la exportación producto de la caída de las compras chinas y la crisis de poder adquisitivo que aún enfrenta el consumo interno, el mercado ya debería haber comenzado a ajustar vía precios.

Es decir, la absorción de este excedente de oferta por parte del mercado doméstico debería estar concretándose a un menor nivel de precio. Sin embargo, la reacción del consumo no ha sido la esperada. Los precios de la carne vacuna al mostrador han estado subiendo en los últimos meses por encima de la inflación. De acuerdo a los relevamientos de precios minoristas realizado mensualmente por el IPCVA (Instituto de Promoción de Carne Vacuna Argentina), el precio promedio de los distintos cortes de carne vacuna ha estado registrando alzas de entre 2 y 5 puntos por encima de la inflación desde el mes de noviembre del año pasado.

En el último relevamiento de enero de 2020 el precio de la carne registró una nueva corrección del 7,4% mensual contra una tasa de inflación que se ubicó apenas en el 2,3%. Para el mes de febrero que acaba de cerrar, si bien todavía no se conocen las mediciones finales, sabemos que el precio de la carne al mostrador siguió corrigiendo a tasas que probablemente terminen repitiendo la performance de enero contra una inflación que, de acuerdo a las expectativas del mercado, se mantendría relativamente estable o con leves aumentos respecto de enero.

Entonces, ¿a qué responde concretamente esta suba siendo que el consumo aún no ha logrado recomponer plenamente su poder adquisitivo, más allá del ingreso adicional que representan usualmente los aguinaldos de fin de año o incluso los programas de ayuda específicos orientados a los sectores de ingresos más bajos?. Para hallar la respuesta a este comportamiento debemos analizar no tanto el excedente total que estaría absorbiendo –de manera aparente- el mercado interno sino la composición de esa oferta.

Actualmente, existe un faltante de esa hacienda liviana que mayoritariamente prefiere el consumo y es el que precisamente se estaría trasladando a precios. Si bien la faena en Argentina es sumamente estable, la dinámica de las distintas categorías tiene sí su propia estacionalidad. En el gráfico adjunto se puede observar el comportamiento de la faena mensual. 

De este modo, notamos que la oferta de terneros suele ser escasa desde diciembre-enero hasta casi el final de la zafra, en abril-mayo, con índices que fluctúan entre los 90 a 95 puntos. Luego, alcanza su pico en los mes meses julio-agosto, con 114 a 115 puntos, siempre en relación a un promedio anual de 100. Sin embargo, este patrón estacional se ha estado alterando desde el año pasado.

 

Si bien resulta dificultoso el análisis de una serie continua hasta la fecha dados los cambios introducidos en la clasificación de la faena, tomando la categoría machos de 2 dientes, vigente a partir de abril del 2019, vemos que el pico de faena en 2019 se produce con cierto corrimiento respecto de su estacionalidad histórica.

Si bien durante los meses de julio-agosto se observa un leve incremento en la faena de esta categoría, posteriormente, durante el último trimestre del año vuelve a registrar un segundo pico y esta vez más pronunciado que escapa claramente a su comportamiento estacional. 

Este corrimiento de la oferta de terneros responde claramente a una prolongación del período de recría. Es decir, no se trata de un faltante estructural ya que se está produciendo lo mismo, pero más lentamente. El porqué de este cambio, se explica directamente por la baja rentabilidad que ofrece hoy un sistema de engorde intensivo, a base de maíz.

Esto genera que los feedlots pierdan capacidad de reposición, y desde el lado del criador exista un mayor incentivo a retener los terneros, extendiendo las recrías a campo. 

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