Un sistema de engorde apunta a que los productores retengan los terneros holando

Presentaron un sistema pensado para que los productores retengan a los terneros holando y los alimenten de una manera práctica, sin mano de obra extra ni fibra en la dieta, mejorando la calidad de carne.

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11deMarzode2020a las20:10

El tambo encontró en los machos una alternativa rentable hace ya muchos años, siendo el destino de carne la posibilidad de compensar ingresos que muchas veces la leche no logra cubrir. Sin embargo, el espacio, la mano de obra y el manejo pueden ser la limitante para que el productor conserve a los terneros.

Días atrás se presentó en Rafaela una alternativa para el tambo que ya se empieza a probar en los tambos.

“El Sistema es novedoso y único, no hay algo así en el mundo. Con esto los animales comen pura y exclusivamente alimento balanceado, no consumen forraje, ni alfalfa, ni heno, ni silo de maíz, nada, solamente alimento balanceado, con ingredientes naturales y aprobados por Senasa”, aseguro el veterinario Carlos Briozzo Cazeneuve, coordinador del área de nutrición animal de la Cooperativa Guillermo Lehmann.

Con un desempeño original y gran trabajo de los técnicos, “lo que hemos perseguido desde hace más de un año es la necesidad de hacer algo muy práctico, muy sencillo para el productor tambero, que tiene un animal de 90 a cien kilos y que no sabe qué hacer, a partir de ahí se lo puede introducir en este sistema para el engorde y llevarlo hasta el peso de faena de consumo liviano. Esto genera una conversión enorme, unos consumos muy bajos y es lo que hace la diferencia del sistema”.

El denominado Sistema de Engorde Lehmann le permite al productor duplicar el peso del animal y definir si sigue engordándolo o lo vende, según las condiciones que le ofrezca el mercado, pero siempre con una ganancia.

La clave está en la practicidad, porque el productor no necesita mano de obra, sólo debe disponer de un espacio en el campo para poner un silo circular con tapas, donde los animales coman a voluntad, sumando agua y sombra, en lo que estos especialistas recomiendan una relación de 25 metros cuadrados por animal, duplicando la relación que existe en los feedlots tradicionales, para poder contemplar espacios diferenciales en tiempos de barro y lluvias.

“Si se hace con un balanceado tradicional, nuestro o de la competencia los matás a todos, pero lo que ofrecemos es un alimento con compuestos seleccionados para cada función ruminal que se mezclan en un pelleteado que permite que coman la cantidad exacta. La diferencia fundamental está en la combinación de ingredientes, sin fibra que es lo que se tiende a bajar a porcentajes mínimos en todas las dietas de engorde”, explicó Briozzo.

Desafío superado

Concluyéndose el segundo ensayo y con resultados positivos en todos los aspectos a lo largo de un año, este sistema permite completar tres categorías de engorde, consumo liviano, consumo pesado hasta 410 kilos e incluso carne para exportación, con más de 550 kilos. “El desafio biológico era trabajar con categorías grandes” sostuvo el Ing. Joaquín González Cúrtolo, asesor comercial en nutrición animal de la Cooperativa Lehmann.

Los animales no necesitan adaptación, simplemente pueden entrar al corral y empezar a comer, siempre a voluntad y en una proporción del 3,3 por ciento del peso vivo, con una combinación de balanceado altamente digestible, con altos aumentos individuales por ser al 85 por ciento aprovechable, mientras que en alimentación con una alfalfa se puede llegar como máximo al 60 por ciento del aprovechamiento.

“Estos animales han metido 1,5 kilos todos los días, durante 98 días, mientras que el 33 por ciento de ese tiempo estuvieron en el agua y el barro, con altas temperaturas, lo cual nos permitió probar el sistema en condiciones adversas”, es así que se calcula que “la conversión del lote de consumo liviano es de 5,6 kilos de alimento balanceado para sumar un kilo de peso vivo. La ganancia diaria que conseguimos en este lote durante diciembre, enero y febrero fue de 1,55 kilos diarios, superando ampliamente las expectativas”, agregó el especialista a cargo de los ensayos.

Según la Cámara de Feedlot, los aumentos individuales de enero y febrero estuvieron entre 1 y 1,07 kilos por día, por animal; y en este caso con calor y agua, se amplió un 50 por ciento ese parámetro, con ganancias de peso muy similares en todos los animales de un mismo lote, a incluso sin casos de acidosis. Incluso, las pruebas se hicieron en un lote de animales que ya tenía 400 kilos de peso vivo, que venía comiendo exclusivamente forraje, pero que con el alimento logró heces adecuadas en menos de 48 horas y aumentos en proporción.

Calidad de carne

Además de hacer los estudios del rumen, para saber si había laceraciones, úlceras, que dieron todos negativos, se enviaron muestras de carne al INTA Castelar para corroborar la calidad del producto. “Nos encontramos con la sorpresa que a diferencia de la carne hecha con rollo y fibra, este producto tiene los ácidos grasos insaturados en alta proporción. Por eso hay una gran posibilidad de conseguir un alimento de muy buena calidad para el ser humano, lo cual puede también cambiar la llegada al mercado”.

La referencia que hace Briozzo se desprende de una mayor presencia de Omega 3 y 6 en la carne y menores valores de los ácidos grasos de Cadena 14, 16 y 18, que son los de menor recomendación en la ingesta.

Será entonces la carne que resulte de la cría bajo este sistema “una categoría distinta para ofrecérsela al consumidor”, aseguran quienes vienen generando este desarrollo que esta semana se comienza a probar en razas de carne y en establecimientos privados.

Provisión

La sustentabilidad del alimento es absoluta, porque no hay envases, sino que se hace una descarga directa en los silos circulares desde el camión con un chimango, todo provisto por la Cooperativa.  

Con un seguimiento matemático de la cantidad de animales y el consumo diario, para poder tener la provisión adecuada y no arriesgar nunca la falta de alimento, se destaca en todo el proceso que “no requiere trabajo extra del productor”, pero del mismo modo permite conservar a los terneros y con este sistema “se da una ventaja competitiva de tenerlo engordando en el tambo”, concluyó Briozzo.

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