Desde ARSA quieren dejar el negocio de frescos con marca SanCor

Al contrario de las versiones que se hicieron circular en las últimas horas, es Alimentos Refrigerados SA la que quiere abrirse del negocio y devolver a la cooperativa la producción y distribución de postres, yogures y flanes.

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21deJuliode2020a las16:18

Una vez más SanCor Cooperativas Unidas Limitada está involucrada en versiones poco fieles a la realidad, en el intento constante de deteriorarla. Lejos de esta consecuencia, la empresa con base principal en Sunchales sigue adelante con su plan de reestructuración, iniciado hace más de tres años.

Del achicamiento, la venta de plantas, de segundas marcas, e incluso del negocio de la línea de frescos, ahora la Cooperativa atraviesa un proceso de recuperación notable. Fue en febrero de este año cuando se procesó el mínimo diario de materia prima, con 300 mil litros, transitando ahora los 650 mil diarios y con la proyección de alcanzar para la primavera los 800 mil litros, que permitan transitar el camino objetivo hacia los 1,5 millones por día, para el año próximo.

Con ventas sostenidas, con una estructura más chica y mejor administración, lejos de la otra operación derivada del conflicto de Vicentin, que intentó instalar la intención de intervención del Gobierno Nacional, SanCor continúa trabajando en la conformación de un fideicomiso que le permita fortalecerse, de una manera más saludable que en años anteriores.

La mención no es menor, porque el momento de colapso de la cooperativa lechera se dio cuando BAF Capital, el fondo que conduce Jorge Frávega prestó dinero, se involucró en la administración y todo terminó con deuda, e incluso la venta total de la línea de productos frescos (yogures, postres y flanes con marca SanCor), las plantas de Arenaza y Córdoba, junto con el centro de distribución de esa capital provincial.

Hace unos tres años, cuando comenzó esta irrupción en el negocio de los refrigerados, SanCor lo entregaba con un 25 por ciento de participación en el mercado nacional. Esos números no dejaron de caer bajo las decisiones de Ricardo Ciani, sin experiencia previa en la lechería, por lo tanto en la actualidad las operaciones están por debajo del diez por ciento del mercado, hecho corroborable a simple vista con sólo pararse frente a la heladera de cualquier supermercado o comercio de barrio.

Las pérdidas económicas de esta aventura en la lechería no cesan y BAF quiere frenar los rojos que se derivan de las negociaciones fallidas dentro de Vicentín, Molino Cañuelas y tantas otras empresas del sector agropecuario; y de otros rubros donde intervienen con préstamos, acreencias y gestiones similares que hoy no tienen el retorno esperado.

Salen fuentes ligadas a ARSA a intentar instalar una necesidad en SanCor que no existe como tal. Lo cierto es que se creyó en su momento mucho más sencillo el trabajo de logística de estos productos refrigerados que tienen distribución diaria o de varias veces por semana. El negocio se valuó en 50 millones de dólares que fueron los que recibió la Cooperativa y un valor similar se canjeó por deuda precedente.

Este había sido el motivo por el cual la Cooperativa había discontinuado la producción de leche fresca en sachet, hace casi dos años, porque ya sin postres, yogures y flanes se perdía la necesidad de llegar todos los días a los puntos de venta, de todos los tamaños.

La Cooperativa muestra un crecimiento en la venta de leches larga vida, manteca, dulce de leche, sólo como para mencionar algunos de los ejemplos más remarcables de los últimos meses. Por lo tanto, podría ser a fines de este año que la conformación del fideicomiso permita consolidar la reestructuración en su tercera fase, según se detalló en la estrategia conocida como el “Plan SanCor”.

En caso de haber avances concretos por parte de ARSA, para devolver el negocio de frescos, hecho que al momento no tiene concreciones, se permitiría de esta forma reducir la deuda que se sostiene con BAF Capital y podrían integrar de manera más interesada esa fuente de financiamiento. Para la Cooperativa sería una carga de mayor personal de producción y la recuperación de las dos plantas y el centro de distribución, pero sin sumar recursos humanos en áreas administrativas y gerenciales, para evitar el regreso de gastos extraordinarios, los que durante años debilitaron a la que fuera la cooperativa más grande del país y una de las empresas líderes del sector lechero.

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