Paula Lorber: entre campo y fútbol, la vida de una influencer argentina en Dinamarca

Se mudó a Alemania para trabajar en un tambo familiar y ahora hace las mismas tareas en el país vecino; cuánto pagan y cómo ven al sector agropecuario

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Paula Lorber: entre campo y fútbol, la vida de una influencer argentina en Dinamarca
12deJuniode2021a las08:53

En los últimos años, por diversas razones, el interés por emigrar se volvió más notorio. En general, las personas que deciden emprender el vuelo son los jóvenes que ven un estilo de vida más estable lejos de su tierra.

Con frecuencia se conocen decenas de historias de jóvenes que deciden emigrar y relatan sus experiencias en el extranjero a través de las redes sociales. Paula Lorber es una de ellas que con 20 años se radicó en Europa y se conecta con Argentina a través de su cuenta de Instagram.

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Paula Lorber: cómo es producir en Dinamarca

Hace dos años, Paula emigró hacia Alemania junto a su novio veterinario Lucio Cámpora, de 26 años, donde ambos trabajaron en una granja familiar. En el mismo establecimiento conocieron a un empresario de Dinamarca que les propuso trabajar en su tambo en ese país, una oferta que no dudaron en tomar y hoy hablan de “coronas danesas” y la vida en el campo en uno de los países con los salarios más altos del mundo.

Paula, a diferencia de su novio, tuvo una vida como “chacarera” por herencia familiar; antes de mudarse a Europa abandonó sus estudios en administración agropecuaria. En Buenos Aires vivió en Ferré, pero desde pequeña acompañó a su padre en la pequeña granja que tienen en Colón. La dimensión de lo que conoció entonces como campo, dice, no se le compara con los desafíos que ha tenido que enfrentar en los últimos dos años.

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“La granja de la familia era muy pequeña: teníamos 10 vacas para ordeñar, cría de pollo y chanchos. Crecí con los animales, me gusta estar en contacto con ellos, pero mi pasión son los caballos. Acá, en Europa, trabajamos en diferentes granjas, con dos divisiones distintas; a mí me toca la sala de ordeñe con 550 vacas y hago otras tareas con el tractor en el campo. Lo más extenso es el tema de sacarlas al campo porque el Gobierno exige tener las vacas tabuladas, pero deben estar 120 días al año afuera”, relata.

“Este señor nos contrató mientras estábamos en Alemania trabajando en un tambo. En la granja somos 20 empleados en total, nosotros decimos que es una granja internacional porque hay trabajadores de India, Ucrania y Serbia; somos los primeros argentinos. Ellos contratan muchos extranjeros porque la gente de acá no hace estos trabajos, hacen más oficina, entonces tienen que traer extranjeros para hacer estas tareas en el campo que nadie las hace”, explica.

Todos los días entre las 4 de la madrugada y las 8 de la mañana, Paula hace las tareas de ordeñe en el tambo. Una vez que termina, sigue con el resto de los trabajos propios del establecimiento, entre los que están sacar las vacas a pastoreo y el calostro. En Alemania también debía arar la tierra y sembrar. “En Europa están limitados los agroquímicos y se tiene que tratar mejor la tierra. No es como en la Argentina que se hace la siembra directa”, agrega y amplía: “Lucio hace otros trabajos con las vacas porque acá no se usan antibióticos para el ganado, y tiene que estar supervisando constantemente para ver si hay una vaca en mal estado que necesite ayuda”, señala.

Jugar al fútbol en Dinamarca

En la Argentina Paula jugaba hockey, volley y fútbol de forma amateur. En Alemania, dice, mejoró notablemente por el nivel de preparación de las jugadoras de ese país y en Dinamarca está saboreando las mieles del fútbol semiprofesional. “Salimos campeonas y ascendimos a la segunda división con el FC Sydvest. Recibimos 200 coronas danesas de regalo (US$ 30), no tenemos un sueldo fijo, pero el nivel es totalmente distinto a lo que me imaginaba, algunas chicas juegan mejor que los hombres”, dice, feliz.

La influencer compara la situación con lo que vivió en la Argentina y su presente deportivo en ese país. “En mi pueblo siempre éramos muy pocas, a veces 7 contra 7 y acá siempre es 11 contra 11. Somos 25 y hay que pelear por el puesto. Eso te da margen para mejorar”, indica. Lo que tiene en su contra es el trabajo físico que debe hacer en el campo con las tareas agrarias, por lo que a la hora de los partidos, asegura, llega exhausta. “A veces se me complica porque con el trabajo llego con más desgaste. En cambio, el resto de las chicas están todo el día en las oficinas y tienen más ánimo, y yo ya llego un poco cansada”, afirma.

Por último, Paula asegura que en ese país no existe el prejuicio de que los productores agropecuarios pertenecen a la “oligarquía”. “Acá no existe ese pensamiento, la gente sabe que los trabajadores del campo les dan de comer”, afirma y extiende sobre su modo de vida. “Económicamente vivir acá es ir al supermercado sin andar con la calculadora en la mano. La calidad de vida es incomparable. Nuestro sueldo mensual es de 17.000 coronas danesas, en pesos argentinos son $200.000, pero se deben pagar muchos impuestos y quedan cerca de 100.000 por mes. El estado te saca para, entre otras cosas, la medicina, que es muy buena”, explica. 

Para ir a vivir a Dinamarca, sostiene, no hace falta más que la visa y la posibilidad de encontrar un trabajo que sea del gusto de la gente, como sucede con la población de ese país. “Ellos tienen tanta accesibilidad y poder adquisitivo que hacen lo que les gusta y no trabajan solo por la plata, aunque está bueno hacerlo”, sintetiza. 

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