Único en Argentina: la historia de Juan Carlos Ledesma, el productor de tulipanes que le dijo que no a la ganadería

Él mismo comercializa unos 2,3 millones de tulipanes en todo el país y espera poder volver a exportar; también quiere hacer una lluvia pétalos en el Obelisco en noviembre

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Juan Carlos Ledesma en sus plantaciones. Foto: Turismo de Bolsillo

Juan Carlos Ledesma en sus plantaciones. Foto: Turismo de Bolsillo

15deSeptiembrede2021a las11:16

No es Holanda. Es Trevelin, en Chubut, un pueblo cordillerano con aire galés donde Juan Carlos Ledesma (49) produce alrededor de 2,3 millones de tulipanes todos los años. Es el paisaje en el que cualquier soñador eterno podría vivir. Desde el cielo parece una pequeña alfombra adornada con imponentes montañas nevadas a los costados que perfeccionan la imagen colorida que se refleja desde el suelo. Los bulbos de todos los colores y variedades viajan desde allí hasta los rincones más recónditos del país. 

Tulipanes en Argentina: un productor único

Ledesma es el único productor de tulipanes de esta envergadura en todo el país. Para mejorar su técnica ha viajado a Holanda, donde él mismo reconoce que están “los reyes de la floricultura”. Entre risas sostiene que el paisaje que se aprecia desde su chacra es incomparable con las famosas alfombras de tulipanes de los Países Bajos. Pero hay una diferencia, en Trevelin el majestuoso Gorsedd y Cwmwl (Valle Hermoso) le dan vida a las tres hectáreas de arcoíris de colores naturales que tiene su producción.  

“Ellos son los líderes absolutos de la floricultura, pero la pildorita del humor nuestro es que no tienen montañas nevadas. Hace unos años vino un grupo de holandeses y cuando les propusieron visitarnos dijeron: ‘ah tulipanes tenemos allá nosotros’, pero les hablaron de las montañas, se frenaron, vinieron y se quedaron maravillados. No podían creerlo”, narra. En ese lugar único, Juan Carlos Ledesma produce 27 variedades de tulipanes todos los años. En mayo comienza a preparar el terreno para la siembra de la temporada y recién en octubre brotan los bulbos; en enero están aptos para cortarse y ser comercializados. Desde hace 25 años, Ledesma se dedica a este rubro poco explorado en la Argentina, aunque en el medio hace otras tareas relacionadas con la agricultura.

Juan Carlos es la única persona en todo el país que se dedica al cultivo masivo de bulbos de estas características. “El motivo es porque este es un cultivo muy complejo y eso ha hecho que sea más difícil que haya más personas que se dediquen a esto”, asevera.  Una de las dificultades de producir tulipanes, explica, es que está considerado como un “cultivo intensivo”. No se le parece a la producción de soja o cebada, ya que los tulipanes requieren de mucho trabajo y atención, lo que termina siendo muy diferente, sobre todo por la rotación del suelo, que se tiene que hacer “muy a conciencia”.

En 1996, cuando llegó a esas tierras que pertenecían a su bisabuelo se planteó la pregunta sobre si efectivamente quería dedicar el terreno a la ganadería o a otro tipo de cultivos. “Llegamos y me di cuenta que no quería hacer ganadería, quería hacer algo intensivo, hortaliza, notas florales y esto fue lo que quedó. Es un desafío diferente. Anteriormente a esto trabajé en turismo con una empresa que trae americanos a pescar”, cuenta. 

Mercado de tulipanes en Argentina

Dada la poca producción, la Argentina no exporta actualmente este producto a otros países, pero sí lo hizo anteriormente. Lo que se produce en Trevelin en este momento está destinado a abastecer el mercado interno, aunque la esperanza del productor es poder alcanzar la suficiente capacidad productiva y enviar al exterior los tulipanes. Pero advierte que para sacar “una diferencia” tiene que tener un volumen exportable muy grande: “Hemos visto otros mercados, hemos tenido distintas capacitaciones sobre programas de exportación del Gobierno sobre trabajar nuevos destinos, pero aún no hay nada definido. Se descontinuó por distintas medidas económicas y propias, pero no descarto volver al ruedo”. Otro de los factores que influyen es el costo de producción, que si bien muchas veces es aceptable, otras “se va por las nubes”. 

La forma de comercializar los tulipanes es principalmente a través del negocio puerta a puerta. “Los enviamos nosotros directamente al domicilio de la gente, después también con los distribuidores tradicionales, que hacen plantines. Un bulbo, al consumidor final, puesto en la casa de la señora del Chaco le cuesta $200”, explica. 

La gama de colores en las largas líneas están puntillosamente pensadas, incluso, desde antes de ejecutarse la siembra. Los tonos varían desde el blanco, amarillo, rojos, violetas hasta el negro. “Cada variedad tiene una característica distinta, pero todas tienen el mismo cuidado. Lo que sí es que implica un trabajo meticuloso para no mezclar las variedades y los colores porque sino terminar siendo un mix en las hileras. Pero cuando vas plantando lo vas separando”, explica.

Holanda, el país de referencia en tulipanes

Para poder perfeccionar su técnica de producción y cultivo Ledesma ha viajado varias veces a Holanda, el país de los tulipanes, a capacitarse. Además, desde ese lugar trae los bulbos. “Toda una vida me he capacitado y siempre digo que todavía no aprendí. Es muy complejo todo, algunas veces me quedé hasta dos meses, después he tenido que traer técnicos para capacitación de terreno. Todo es muy contínuo y hay que hacerlo todo el tiempo porque siempre hay algo nuevo por saber”, extiende. 

“El bulbo tiene que tener un proceso de adaptación y se tienen que cumplir todos los pasos para realizar la importación, ese proceso es costoso. Por ahora me estoy manejando con mi propio stock; los que tengo los uso. Pero acá juega la estacionalidad, porque son 6 meses de contraestación [con Holanda] y, además, hay cinco años de proceso de adaptación y multiplicación”, observa.

¿Lluvia de tulipanes en el Obelisco?

Para atraer al turismo, Ledesma solicitó al gobierno porteño un permiso para hacer una lluvia de pétalos en el Obelisco de Buenos Aires en noviembre. Eligió ese lugar por ser un monumento simbólico del país, dice, pero aún tiene que esperar la respuesta de las autoridades. Este año, entre el 1 de octubre y el 7 de noviembre también tienen pensado reabrir las visitas a los turistas para que la gente pueda hacer un recorrido y conocer el lugar, luego de haber cerrado por el tema de la pandemia.

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