La insólita cifra detrás del cepo cárnico del Gobierno

“Mientras el ganadero argentino cobra el precio más bajo de la región y por falta de rentabilidad trata de reconvertir su negocio con incidencia negativa para la productividad, la gente come menos carne vacuna porque no le alcanza la plata”, destaca Néstor Roulet

Por
La insólita cifra detrás del cepo cárnico del Gobierno
18deOctubrede2021a las08:35

"No hay duda, el gobierno nacional logró un gran desacople", destaca Néstor Rouletconsultor, productor y ex ministro de Agregado de Valor de la Nación, al analizar el mercado cárnico.

Este año el Gobierno intervino el mercado cárnico cerrando parte de las exportaciones, abarrotando los frigoríficos con carne que no se consume en el país, dejando morir vacas de rechazo en el campo (los gastos para poder salvarlas superan ampliamente su valor) y desalentando la inversión en ganadería.

"Hoy podemos decir que, a causa de estos manipuleos de mercados, de la presión impositiva y de la brecha cambiaria, el productor de nuestro país recibe el menor precio de la región teniendo en cuenta el dólar billete (el Washington cara grande que podés comprar en Argentina, Brasil, Paraguay o Uruguay cuando te pagan con plata local)", comenta Roulet al graficar el gran desacople de la carne.

En primer lugar, analiza la evolución del precio de novillo pesado de Argentina y países vecinos: "A partir de estas extraordinarias medidas de intervención del Gobierno, los productores ganaderos de nuestro país cobran un 50 % menos el kilogramo de novillos que productores de los países vecinos".

"Ante esta insólita situación del desacople del valor del novillo en pie en Argentina, la pregunta obligatoria es ¿se comen más carne vacuna por habitante en el país? Y la repuesta será también insólita: no, cada vez se come menos carne vacuna", agrega.

Si se observan los promedios anuales, se desprende que en los años 2016 y 2017, donde no había un desdoblamiento cambiario, donde hubo una menor presión impositiva (se eliminaron las retenciones a las exportaciones de carne) y donde se liberaron las exportaciones, sin trabas, fueron los años donde hubo un mayor consumo de carne en el país. Peor aún, en el último informe de CICCRA se titula que nuevamente en setiembre de 2021 bajó el consumo a 47,3 Kg/habitante/año.

"Con la excusa de la capacidad de compra de los argentinos el gobierno nacional decidió intervenir el mercado cárnico en el país, pero lo que no se da cuenta que, por más carne barata comparada con cualquier país en el mundo, si el poder adquisitivo de la gente es cada vez más bajo debido a la alta inflación (en setiembre fue del 3,5%) por la descontrolada e irresponsable emisión monetaria, lo único que logra es que el productor ganadero por falta de rentabilidad, trate de reconvertir su negocio, bajando gasto e inversiones, con incidencia negativa para  la productividad, mientras la gente come menos carne vacuna porque no le alcanza la plata para comprarla", repasa.

En estos últimos dos años, a pesar del gran “desacople del precio de la carne vacuna”, el poder adquisitivo de los argentinos se derrumbó pasando a poder comprar con un salario mínimo 80,9 Kg de asado en setiembre de 2019, a tan solo 48,27 Kg de asado en setiembre de 2021, un 60 % menos. 

Menos carne, más pobres: "A pesar del bajo valor que reciben por su producción los ganaderos (obligados a producir con quebrantos) y del bajo valor del asado en el mostrador, en el país se come menos carne vacuna por habitante por año. Esto demuestra que el problema no es el “desacople” de los precios internos con los internacionales, el verdadero problema de la Argentina es el impuesto inflacionario, que hace que a la gente le cueste más, cubrir sus necesidades básicas", remarca.

Temas en esta nota

Cargando...