Superó anegamientos y sequías, hoy cuenta con 600 madres: “Gracias al sorgo, este campo funciona”

El productor Marcelo Passon, de Florentino Ameghino, comentó su experiencia y remarcó los lineamientos para ser productivos en suelos complicados

Superó anegamientos y sequías, hoy cuenta con 600 madres: “Gracias al sorgo, este campo funciona”
12deAgostode2022a las07:53

En Florentino Ameghino, Marcelo Passon abrió la tranquera del Establecimiento Los Girasoles para contar la aventura de atravesar la ola de calor, las inundaciones y lograr grandes resultados ganaderos, gracias a los cultivos gruesos en un suelo complicado.

En el campo, el clima es el que manda. Fue con esa premisa que, a pesar del frío, las nubes y la neblina la semana anterior se llevó a cabo la jornada de Tecnología En Campo de Advanta Semillas en Florentino Ameghino, para una edición ganadera donde maíces y sorgos fueron protagonistas. En una zona productiva bien caracterizada de la provincia de Buenos Aires, más de un centenar de productores estuvieron presentes en una actividad integral que se desarrolló en el Establecimiento Los Girasoles.

Marcelo Passon tiene tradición agropecuaria en su familia y con su trabajo en una empresa de semillas comenzó a capitalizarse en vacas. Fue así como pudo venderlas en su momento, para comprar este campo hace 17 años.

Son 500 hectáreas propias y cerca 300 alquiladas, con suelo de calidad 4. Se desempeña con un grupo de trabajo pequeño, pero bien organizado para atender a todo el ciclo productivo ganadero que hoy tiene unas 600 madres. El eje del encuentro estuvo puesto en interpretar la importancia de la producción del silaje de sorgo y maíz, para transformarlo en carne.

“Entre el 17 de enero y el final de ese mes, llovieron 517 milímetros en este campo y a gran parte del sorgo forrajero el agua lo tapaba. Estuvimos muy complicados, pero fue un desafío personal el de continuar”, explicó en el inicio del encuentro, y agregó que en ese momento se encerraron 260 madres con silo de sorgo, pero fue una lucha superada. 

“Hay que tener pasión para seguir adelante”, fue una de las tantas frases motivadoras que durante toda la jornada les regaló a sus visitantes. Marcelo es un hombre que conoce el detalle de cada cosa que sucede en su campo.

Mientras el que se inundó después se recuperó y le sigue dando forraje a los animales, el ADV 2450 IG venía de padecer la ola de calor del verano, que le quemó las flores; y después de 18 días con agua resistió, pero afectado por los pulgones necesitó una pulverización. “Esto no es para secos y hubo que seguir adelante”, fue así que el resultado fue de 47 toneladas de materia seca por hectárea, mientras que el granífero resultó en 9100 kilos.   

El lote de 89 hectáreas se roturó, se sembró a 52 cm de distancia, con 6,5 kilos de semilla por hectárea en octubre. Aportó con bajo costo un buen rendimiento, logrando “silos con calidad de maíz”.

En tanto, otros lotes con sorgo 1250 y 1350, también inundados, superaron al clima desafiante y dieron 8.200 kilos por hectárea, que fueron complementados con el 2800 forrajero. “Con las vacas la tuvimos que pelear. Fue una lucha mantener toda la hacienda, pero después fue positiva la preñez, positivo el destete y se ve hoy cómo sigue la hacienda. No es fácil después de una inundación y después sequía, pero gracias al sorgo funciona este campo, esa es la realidad”, se sinceró.

Lo más destacado es que “uno pone a las vacas en sorgo y a los 15 días no se conocen más a los terneros”. La performance animal terminó siendo muy buena, con 97,6 por ciento de preñez, con recría en un peso promedio de 285 kilos, con una ganancia de 1085 kilos por día, rodeo de 504 animales para el que se calculan 14,2 kilos de materia verde por animal, por día. 

El alimento se compone por silaje de sorgo, silaje de maíz, expeller de soja, núcleo y sorgo molido, estimando un costo de 168 pesos por día y un acumulado de 5,7 millones para terminarlos, que como contraparte dieron ganancias con un número similar. Con 800 kilos de carne por hectárea producida, Passon explicó que tiene ciclo completo y no rompe el esquema.

Trabajando con razas Hereford y Angus, su experiencia le indica que “para tener buenos resultados, la genética es primordial, hay que ir a buscar toros a las mejores cabañas”. Su metodología con mejor resultado es el entore, no la inseminación.

Pulgones y silos

El consejo de Marcelo es que, ante el pulgón, una plaga que se presentó en el sorgo en las últimas campañas, se debe aplicar cada dos semanas siguiendo los mismos recorridos de forma terrestre. Según él, se volvió un especialista en el tema. 

Advanta tiene en Argentina un desarrollo para atender este tema como es la tecnología Athix, para el control del pulgón amarillo en sorgo, siendo una variedad que tolera mejor los máximos niveles de infestación, reduciendo el uso de insecticidas, e incluso amplía la ventana de aplicaciones. “Al pulgón le gusta menos comer y reproducirse en la planta”, apuntaron los asesores de la semillera.

Recorrer y medir siempre es la clave en el campo, por eso para el silaje los pasos a seguir dependen de cinco decisiones clave. El momento del picado es fundamental, dependiendo del porcentaje de materia seca en la planta que esté más allá del 33 por ciento; el procesamiento del grano, utilizando cracker o no, del tamaño del picado, dependiendo destino ganadero o no; la compactación; e incluso la inoculación.

Cada paso bien cumplido en sorgo, puede asemejarse al maíz y no logra un sobreengrasamiento en el animal.

Herramientas a futuro

Marcelo Passon comenzó a trabajar junto con profesionales y profesores de la Universidad de Buenos Aires para neutralizar el carbono en su campo. Recientemente recolectaron de los corrales dos mil toneladas de estiércol que se distribuirán en 200 hectáreas, para reutilizar el desecho, fijar fósforo en el suelo y de esta manera avanzar sobre la neutralidad de carbono.

Finalmente, durante el recorrido y a pesar del cielo cubierto que fue persistente hasta el final del encuentro, se dieron los detalles de “Digirodeo”. Es una startup de una agtech argentina que se utiliza en Los Girasoles, como prueba piloto, a modo de solución integrada.

A partir de caravanas electrónicas de alta frecuencia, que pueden reutilizarse, se crea un sistema de digitalización animal, que carga datos de los eventos productivos de cada uno y se toma lectura a través de un sensor masivo que se activa entre los cinco y el metro de distancia. Su cocreador, Nicolás Reyes, comentó: “Es un sistema que funciona como puente para eliminar los errores humanos en el registro de datos y los recopila para hacerlos analizables, generando diferentes índices por tropa o individuales para obtener mejor trazabilidad”.

La estimación del costo inicial para un rodeo de 300 animales es de unos 3600 dólares, a partir de lo cual no se requiere trabajo con datos o wifi en el momento de la captura. Se puede controlar a través de un celular, cargar en una nube, e incluso se puede integrar con otras plataformas vigentes, para incluir más datos en el dominio del productor.

El cierre del encuentro en Ameghino se dio con un almuerzo distendido que incluyó choclos dulces de Advanta. Cuando el sol empezó a aparecer, los asistentes se mezclaron en charlas de consulta con el anfitrión que se manifestó pleno de mostrar su campo y sus logros. Además, dio detalles menores sobre comederos, o el intento de cría de ovejas que está haciendo al lado del tanque de reserva desde donde alimenta a las aguadas bien distribuidas en todos los lotes con animales.

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