Triunfó en Telefé y llegó a tener 1000 empleados, pero decidió dedicarse al campo para crear un revolucionario dispositivo

Logró convertir al silobolsa en un activo que une a productores, entidades financieras, proveedores de internet, acopiadores y empresas de seguridad

25deOctubrede2022a las10:35

La tecnología aplicada al agro convierte a la Argentina en potencia regional. Más aún si se trata de dispositivos que integran el ecosistema agropecuario con la conectividad y convierten a la reserva de activos en algo asegurable.

La revolución digital en el agro está marcada por el concepto de Internet de las Cosas y, bajo esa perspectiva, Delfín Uranga (48), CEO de Internet of Fields (IOF) o Internet de los Campos, diseñó un monitoreo de activos y control de silobolsa con el sistema de comunicación LoRaWAN, que posee características de radiofrecuencia, lo cual permite su aplicación en cualquier entorno donde el tipo de conexiones resultan inestables o irregulares.

¿Cómo nació Internet of Fields?

Tenemos imágenes que van a ir a satélites, información que va a provenir de ´Internet de las cosas´ y blockchain que permite tener ID digitales a los activos. Ahí es cuando unimos todo y creamos IOF”, dijo Uranga a Agrofy News.

Uranga trabajó desde 2002 como analista financiero en un banco de inversiones y fue gerente de Desarrollo de Negocios de Telefé. A sus 28 años, decidió fundar, junto a un grupo de amigos, una empresa dedicada a la venta directa. Llegaron a tener 1000 empleados y el éxito de la empresa fue tan contundente que recibió una oferta que no pudo desaprovechar.

Inmediatamente, decidió hacerse cargo de la empresa agropecuaria familiar, El Boyero S.A., que forma parte del CREA Henderson-Daireaux (región Oeste). Pero chocó con la imposibilidad de tener datos en tiempo real como los que usaba en la empresa de venta directa: "Aquello, que era cotidiano durante la gestión de la empresa de venta directa, en el agro resultaba una verdadera odisea"

 "Me propuse que sean los datos los que vengan hacia nosotros”, relató. Así fue como comenzó –con otros socios del agro– a armar un equipo de desarrollo integrado por especialistas en telecomunicaciones, informática, sensores remotos y blockchain, que fue el embrión de lo que posteriormente sería la firma Internet of Fields (IOF).

Cómo funciona y cuánto cuesta IOF

Con un servicio de monitoreo, como primera medida se plantearon en resolver el problema de conectividad con sensores, en forma de lanzas, que se introducen en los silobolas para que dar una prueba de existencia continua de esos activos en el campo. Con un detector de humedad, temperatura y movimiento se puede saber si el almacenamiento de granos sufrió algún acontecimiento, como el ingreso de agua, robo, perdida de calidad o algún tipo de descomposición.

Con el sistema LoRaWAN los sensores transmiten frecuencias de baja potencia a la antena más cercana y la información va a la “nube “por internet. Además, el sistema tiene alta tolerancia a las interferencias y alcanza una cobertura de hasta 15 kilómetros. Para adquirirlo es una inversión, por única vez, de 1500 dólares al tipo de cambio oficial.

“Estamos resolviendo una manera para que los sensores se conecten y puedan mandar información. Hay tres grandes activos en el campo: el grano almacenado, el grano a futuro y la ganadería, y lo que permite esta tecnología es que esos sensores, por ejemplo, se instalen en un silobolsa y la batería dure un año”, explica Uranga.

El objetivo es maximizar las eficiencias en el campo: el silobolsa se convierte en un activo que une a productores, entidades financieras, proveedores de internet, acopiadores y empresas de seguridad para poder digitalizar cada proceso y así potenciar la actividad.

“El silobolsa pasa a ser un activo tangible de un tercero que lo puede custodiar o asegurar porque se puede ver la asistencia en tiempo real de un silobolsa y eso lo convierte en un activo tangible y registrable”, explica Uranga.

El objetivo del uso de la tecnología de la información, la comunicación y, por sobre todo, la conectividad es optimizar los procesos y la toma de decisiones, es mejorar los resultados económicos y reducir de los riesgos de la actividad. Es por ello que Internet de las cosas o "internet de los campos" llegó para quedarse, predecir fallos y asegurar el fruto de las labores realizadas.

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