Diego Maíz, el pequeño productor que se volvió youtuber a los 50 años para demostrar que "el campo es parte de la solución": sus videos suman miles de visitas

Su público está conformado por personas de entre 18 y 50 años y apunta a un manejo sustentable: “Me dedico a hacer estas locuras porque quiero mejorar la agricultura para mis hijos"

Diego Maíz, el pequeño productor que se volvió youtuber a los 50 años para demostrar que "el campo es parte de la solución": sus videos suman miles de visitas
11deNoviembrede2022a las08:00

Como si su apellido fuera un presagio, Diego Maíz proviene de una familia que desde hace tres generaciones se dedica al campo. A la producción agrícola, él decidió sumarle una veta más moderna y, a sus 50 años, se convirtió en un influencer del agro.

La historia de Diego Maíz

“Nunca imaginé que iba a ser youtuber”, admite a Agrofy News Diego, quien desde hace dos años que se dedica a subir contenido a AgroMaiz, su canal de YouTube donde acumula más de 12.000 seguidores. Con la idea de promover una agricultura sustentable, publica de forma semanal videos para mostrar cómo es trabajar en el campo argentino. 

“Me dedico a hacer estas locuras porque quiero mejorar la agricultura para mis hijos. Trato de demostrar que se puede cambiar e ir por un sistema diferente. Quiero que la gente también se entusiasme con el cultivo de servicio, de cobertura y siembra directa”, sintetiza el productor.

Una vida dedicada al agro

Diego tiene experiencia en el área: trabajó como prestador de servicios hasta que hace 15 años se volcó a cultivar. “El agro me apasiona y quise dedicarme sin calcular cómo me iba a ir”, asegura.

Parte de su experiencia como prestador de servicios le ayudó a conocer otras realidades, nuevas geografías y distintas formas de producción. “Iba desde Salta hasta Bahía Blanca con los equipos de cosecha. Recorrí, hice poroto, maíz pisingallo, trigo. Conozco diferentes partes de producción del país gracias al trabajo. Eso me abrió la cabeza y vi diferentes formas y realidades sociales”, describe. En la actualidad tiene campos en General Las Heras, Buenos Aires y arrienda a porcentaje. 

Gracias a su expertise, decidió darle una vuelta a la producción y meterse de lleno en la agricultura sustentable, con el objetivo de demostrar que el sector "forma parte de la solución”. En este sentido, intenta salir de los sistemas tradicionales y, a través de sus videos, busca incentivar a que otros busquen otras salidas similares.

“No hay receta agronómica para trabajar. Hoy por hoy tengo campos con 80% menos de productos químicos que tres años atrás. Fui descubriendo pasos para sacar malezas resistentes y subo todo para que alguien saque ideas”, indica.

Para llevar adelante sus pruebas, Diego fue 100 por ciento autodidacta. Aunque muchos de sus amigos, que son ingenieros, le decían que estaba “loco”, ahora, ven cómo sus “experimentos” tienen éxito.

En las más de 200 hectáreas, Diego cultiva cebada, centeno, trigo, avena strigosa, avenas comunes, soja, maíz, semilla de moha y mijo. “Esa rotación hace a la recuperación de la materia orgánica y permite que podamos mantener el ecosistema sano. No todo lo puedo comprobar a la ciencia, pero sí a la vista de cada año, porque sumo distintas rotaciones a campos complicados que se fueron recuperando gracias a la alta rotación”, afirma el productor, quien detalla que en sus campos tiene “malezas controladas y fauna de insectos que controlan que nada se escape”.

La pandemia: un disparador para explotar su rol como influencer

Fue durante la pandemia de coronavirus cuando encontró su nueva vocación de youtuber. Diego siempre estaba buscando videos en la plataforma de streaming para instruirse, hasta que advirtió que faltaba información sobre la producción agrícola. “La parte del agro está filtrada.. no hay mucho cuento para contar o no sabés cuán verídico es lo que muestran. Mirando eso, me dije: ´Qué bueno estaría poder hacer algo´. Muchas veces veía agricultores que son estadounidenses y europeos, y por el idioma no podía entenderlos. Después empecé a buscar youtubers en español, pero en ese momento, 2020, no había mucho. Hasta que encontré a un par de uruguayos y vi que se podía hacer algo”, rememora.

Al principio, la intención era demostrar que en el país existen pequeños productores: “En la ciudad nos ven como que en el campo somos todos millonarios, pero somos un montón de productores chicos que la peleamos con un sistema de impuestos que a veces es perverso… pero igual tenemos que seguir trabajando”. Luego, se le ocurrió  mostrar lo que estaban viviendo en su pueblo con las restricciones a la fumigación.

Se juntó con las personas que promovían no pulverizar más y Diego les mostró las pruebas que venía llevando adelante "para volver a tener materia orgánica e insectos defendiendo y, mediante rotación, lo logré". "Lo tengo ensayado y funciona bien. Entonces, los vecinos me dijeron que lo subiera para demostrar que se puede ir por un camino no tradicional”, recuerda.

Esa charla se viralizó y fue el puntapié inicial para dar rienda al canal. Con la ayuda de su hija, quien armó un video y lo editó, subió el primer clip y, poco a poco, fue sumando cada vez más. “Muestro un reality del día a día, lo que hago, cómo crecen los cultivos y los sistemas que voy adaptando”.

Diego encontró la forma de organizarse y sube un video por semana: durante la semana graba el contenido, los jueves edita y los fines de semana sube los clips. En total tiene 100 videos subidos, de los últimos dos años.

Aunque al principio su hija lo ayudaba en la parte de edición, ahora aprendió a hacerlo y arma todo solo. “Grabo con cámara, tengo una computadora para editar lo que no me gusta, corrijo y edito. Miraba a mi hija hacerlo, me gustó y empecé a manejarlo yo. Al principio me llevaba muchísimo tiempo, podía estar dos días, pero ahora estoy dos horas nomás”, cuenta. A su vez, aprendió a no filmar de más, para evitarse más tareas en la edición: “Grabo lo clave, porque trabajo solo, excepto durante la cosecha, así que los tiempos son justos”

Un impacto real

En la actualidad, sus videos reciben entre 15.000 y 20.000 visitas, y su público está conformado por personas de entre 18 y 50 años. “Me abrió un abanico que no se me hubiese ocurrido que podía pasar”, confiesa.

El alcance de sus publicaciones no deja de sorprenderlo: “Una vez me escribió un español, que vio lo que estoy haciendo acá en medio de la nada. Me escribió el gerente de Don Mario, que está en Estados Unidos y vio los videos… entablo charlas con gente de afuera e intercambiamos opiniones”.

Además del canal de YouTube decidió agregar una cuenta de Instagram, aunque admite que no tiene constancia para subir contenido ahí. “Es una cuestión de edad. Me cuesta. Soy más detallista y si no está todo lindo guardadito, no me gusta”.

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