Una tambera es furor en GOT Talent y Abel Pintos le hizo una promesa que puede cambiar su carrera musical
Sandra Silveyra, más conocida como la “Máquina de la cumbia”, es productora lechera, pero también canta; participó del reality y fue destacada por todo el jurado
Por
Sandra Silveyra es de Centeno, Santa Fe, y se dedica al tambo. En sus momentos libres y los fines de semana, canta.
La santafesina participó del programa GOT Talent e interpretó el clásico "Marinero de Luces", en una reversión de cumbia. Su participación causó furor y Abel Pintos le hizo una promesa.
Silveyra comenzó con la música hace tres años, durante la pandemia. Su otro costado, el campo, viene desde muy chica, ya que nació en el campo.
Contó que a los 16 años ya comenzó a trabajar en el tambo y, hoy, con 36 años sigue en la actividad. “Ordeñamos dos veces en el día. A la mañana a las 3 de la madrugada y a la tarde a las 3 de la tarde”, contó la productora a Radio Rivadavia.
Además, destacó que siente una pasión “enorme” por las dos actividades. “Desde pequeña que siempre conviví en el campo, así que amo la vida del campo. La música es algo totalmente diferente porque te saca de la rutina de todos los días, entonces es algo que lo disfruto muchísimo”, explicó.
Para Sandra, la participación fue un cambio de vida. Contó que le estallaron las redes sociales. Sobre la promesa de Abel Pintos de grabar un disco, contó: “Nunca me imaginé que Abel me iba a decir eso, entonces imagínate, para mí ya está”
Sobre seguir trabajando en el campo señaló que es algo que piensa, el hecho de trabajar toda la vida en el tambo. “Si bien es algo que me gusta, pero es muy agotador, hay muchos sacrificios, imagínate que son los 365 días del año, llueva o no llueva, estés enfermo o no estés enfermo, pase lo que pase vos tenés que ordeñar”, explicó la santafesina.
En este sentido, comentó que hasta que no se dedicó de lleno de la música no tenía ni un día de descanso. “Estuve los 365 días del año trabajando, nunca un franco, nunca un nada”, contó.
Sandra contó que ahora cuenta con gente que la acompaña en el tambo y a veces la reemplaza. “Ordeñábamos y pasábamos de largo. Me encanta lo que hago, pero es muy cansador. Si tengo que dejar las vacas, quizás lo haga, pero me dijeron que no les deje de cantar a las vaquitas. Porque lo hago en serio. Son animales de costumbres. Pensaron que lo decía en broma, pero no”, contó a El Litoral.
El programa está grabado, pero Sandra no pudo adelantar nada sobre cómo sigue su participación o la promesa de Abel Pintos. “Hay que seguir mirando el programa”, cerró con risas.
