Con agua "mineral" y pasto: los secretos para producir 850 kilos de carne por hectárea al año, de Argentina a las selectas góndolas de Suiza

Estuvimos en Ojo del Agua, el establecimiento del suizo Dieter Meier; las pasturas, una de las claves de un aceitado sistema de producción

Con agua "mineral" y pasto: los secretos para producir 850 kilos de carne por hectárea al año, de Argentina a las selectas góndolas de Suiza
13deNoviembrede2024a las11:38

Es un camino largo, pero tiene sus frutos al llegar. Agrofy News visitó en el marco de una gira organizada por Fertilizar Asociación Civil el establecimiento Ojo de Agua, una producción que se realiza bajo unas 2000 hectáreas en la zona de General Pueyrredon, en la provincia de Buenos Aires.

Cómo se produce en Ojo de Agua: carne argentina de calidad para el mercado suizo

Jose Guglialmelli, encargado de establecimiento y producción en Ojo de Agua, contó que un 40% de la superficie del campo está destinado a la ganadería extensiva, de base pastoril y con suplementaciones estratégicas: "Se hace en base a la oferta de pasto", detalló.

¿Cuál es uno de los secretos de esta estancia? Guglialmelli reveló que el planteo tiene una base sólida en el equipo de trabajo, que está comprometido con el cuidado de la hacienda. 

El dueño de la estancia Ojo de Agua es Dieter Meier, un músico suizo ( y cantante que se hizo famoso por su carrera musical en el grupo de Yello. Toda la carne que se produce en este establecimiento se exporta a Suiza, y se vende bajo la marca Ojo de Agua en el restaurante tiene en Zurich y en las góndolas del Coop, una importante cadena de comercios de alimentos. También hay una parte de la carne que se vende en Alemania. En total son unas 100 toneladas de carne al año.

dieter meier ganaderia

Dieter Meier en Ojo de Agua

"Tenemos una certificación para ingresar con nuestro producto a Suiza, que es un mercado muy exigente. Antes de tener este sistema, el campo era orgánico. En la transición, el dueño quiso modificarlo para tener calidad y periodicidad del producto (la carne)", explicó el encargado de Ojo de Agua.

De esta forma, el establecimiento tuvo que certificar que no se usan ni hormonas ni antibióticos en la comida: "Y si agregamos algún alimento a la dieta tiene que estar producido en el campo o declarado y trazado. Por eso abastecemos con lo que se hace acá".

carne ojo de agua

La certificadora en cuestión va una vez por año al campo y revisa, entre otras cosas, la planilla de tratamiento del Senasa. 

De esta forma, el alimento que consumen los animales está todo producido en el establecimiento: "Se hacen silos de planta entera de maíz y grano húmedo ensilado. Durante el resto del año, a medida que la hacienda lo requiere, se va agregando para complementar la demanda de pasto".

ganaderia en ojo de agua

En Ojo de Agua se hacen novillos de exportación, de 520 kg. El engorde dura 16 meses promedio, y la hacienda llega de un campo propio que la empresa tiene en Bahía Blanca.

"Estamos trabajando para mejorar la calidad de la carne en el frigorífico y el rendimiento, se empezaron a cruzar rodeos puros de Hereford que están en Bahía Blanca con toros Angus. La primera tanda de terneros se recibió este año", señala Guglialmelli.

El sistema de 16 meses de engorde requiere un gran equipo de trabajo, ya que se debe respetar todos los días de la semana y todos los días del año: "Se pesa mensualmente la hacienda, se reclasifica para ser eficientes en la cosecha del pasto, que es lo más importante del sistema".

jose encargado de ojo de agua

También hay monitoreo de parásitos en la época invernal. "Es todo gracias a la recorrida", resalta. Actualmente hay un capataz de hacienda que en cuatriciclo ayuda a los dos recorredores de a caballo. De esta forma, es un trabajo demandante pero tiene sus frutos: "Estamos orgullosos del producto que logamos".

"No igualamos a un negocio agrícola, que es algo que se suele ver en la zona. Se ve papa, soja y maíz, nosotros también hacemos algo de eso pero dejamos nuestro lugar para hacer lo que más nos gusta y que es parte de nuestra esencia", comenta haciendo referencia a la carne certificada. "Nuestro negocio final es colocar un corte de carne en Europa, que es el producto final del campo", agregó.

La hacienda de la raza Hereford entra a Ojo de Agua con unos 160 kilos. El rodeo que se maneja en Bahía Blanca, un campo un poco más marginal, está bien manejado y con genética cerrada. La parición es en octubre y el destete es en febrero: "A veces se adelanta si vemos que el verano está muy complejo en la zona de Bahía Blanca. Se produce una hacienda espectacular que se adapta bárbaro a este planteo".

Se realiza un destete precoz con un 90% y se hace todo con servicio natural. 

campo ojo de agua 2024

Pastoreo eficiente: 850 kilos de carne por hectárea al año

Bajo este marco, Guglialmelli detalla que se producen unos 850 kilos de carne por hectárea al año. Aunque aclara que en ese caso no se suman las hectáreas que se destinan a la producción de granos para silaje. Si se suman esas hectáreas (150), se llega a un número de 650 kilos de carne por hectárea al año.

"Es un número alto y muchos se asombran", destaca y comenta que hay unas 400 hectáreas bajo pastoreo.

"Antes teníamos pasturas mezcladas y ahora lo simplificamos para sacar lo mejor de cada especie. Hacemos una mezcla de festuca mediterranea con una alfalfa grupo 7 que se adapta muy bien a la zona y algo de trébol blanco que ayuda a tapar huecos. Ninguna compite, se respetan los espacios", detalla.

En Ojo de Agua se llega a unos cutro años en promedio de cada pastura, con una condición muy buena: "A veces nos da lástima romper una pastura, pero está aceitado el sistema para entrar con agricultura, para rotar la tierra. Más allá de alguna coyuntura, tratamos de respetar esto". Es decir, un campo de pastura pasa a agricultura luego de dar de comer a los animales durante cuatro años en promedio. 

También se aplica pastoreo rotativo: "Depende la época se agranda y se achica la parcela. Son módulos cerrados de 200 cabezas y 50 o 60 hectáreas por módulo. Se arman las tropas por peso. Tardan entre 30 o 45 días hasta que vuelve a la parcela inicial. La hacienda nunca se encierra".

Otro pilar del establecimiento es el sistema de agua: "Contamos con dos fuentes distintas, pese a que el agua viene del mismo lugar". Por un lado tienen molinos y pantallas solares con bomba: "Los molinos los fuimos reemplazando por sistemas solares que son más baratos de mantener, son espectaculares".

Y cerca del casco hay un manantial de agua que surge naturalmente: "Brota el agua y se bombea a una pileta que está en la sierra, y por gravedad se distribuye".

"Mineral es la calidad del agua", grafica. "Este campo antes era un haras, creo que el último año fue en 1997. Tenía una especie de leyenda que tenía que ver con la longevidad de los caballos, y básicamente se dice que era por la calidad del agua".

Guglialmelli destaca que es una zona que genera un microclima perfecto para los caballos, algo que seguramente también en los animales que engordan: "Es una zona privilegiada para producir", remarca.

El establecimiento Ojo de Agua está hace dos años en el proceso para certificar todo el campo: la agricultura, los inquilinos, y todo lo relacionado a la producción. "Sometimos a todo nuestro sistema a revisión, para ver qué estamos haciendo mal desde el punto de vista de huella de carbono e hídrico. Buscamos medir el potencial de captura. Queremos emitir bonos para decir nuestra producción captura tanto o es neutro, y si no lo es para lograrlo. Estamos en la etapa dos de cuatro".

Nutrición de pasturas, una de las claves del éxito

Durante el encuentro que organizó Fertilizar, también estuvo presente Alejandra Marino, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata e integrante del grupo de pasturas del INTA Balcarce. ¿Por qué se hace tanto foco en las pasturas? "Pocos ambientes en el planeta son capaces de secuestrar carbono, que tanto preocupa a la humanidad. Nutrirlas bien contribuye a favorecer este círculo virtuoso", destaca.

Fertilizar lanzó la campaña Sumá P, que busca hacer un manejo acorde de las pasturas para eficientizar la producción: "La ganadería puede crecer y duplicar o triplicar la producción de pasto en las zonas en donde está establecida", resume.

Marino señaló que es muy importante cuantificar cuánto pasto hay en el campo: "La inmensa mayoría de los productores ganaderos no tiene conocimiento de cuánto pasto tiene para alimentar a los animales, y eso hace que la eficiencia con la que se utiliza sea muy baja".

"Cuando ven pasto meten a los animales y cuando no hay más pasto los sacan, pero no saben cuánto están produciendo. Con este marco, es muy difícil cuantificar el impacto de la aplicación de tecnología en el manejo del pasto. Lo que proponemos es que a partir de la medición veamos cuánto dejamos de producir y de ganar cuando las plantas están subnutridas, cuando no tienen suficiente aporte de nutrientes".

"En Argentina el 70% de la superficie ganadera está ocupada por pastizales naturales, y el resto es pasturas y verdeos. En los pastizales naturales la situación es más grave, pero en pasturas están produciendo el 50% de lo que se podría producir. La ganadería está perdiendo la mitad del alimento, del pasto que podría estar generando", alerta Marino, quien destaca que la región pampeana es una privilegiada, con 1000 milímetros de lluvia por año y un promedio de 15° al año. 

"Hoy el pasto está creciendo a 50 kilos de materia seca por hectárea al día, buena parte de los sistemas ganaderos desaprovechan este crecimiento. Tienen que analizar su sistema. Hacer análisis de suelo y no tomar recetas generales. Armar una estrategia de fertilización", añadió.

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