Del mapa al rinde: por qué conocer el suelo es clave para producir más

La capacidad del suelo para retener agua y aportar nutrientes define los rindes y la estabilidad productiva; cómo planificar la producción en un contexto climático cada vez más desafiante

Del mapa al rinde: por qué conocer el suelo es clave para producir más
26deEnerode2026a las14:43

La relación entre el suelo y el agua define gran parte del potencial agrícola argentino, ya que los distintos tipos de suelos, su fertilidad y su capacidad para almacenar agua condicionan las posibilidades productivas de cada región. A partir de investigaciones y relevamientos del INTA y la red CREA, hoy se dispone de información cada vez más detallada para comprender cómo se distribuyen los ambientes, cuáles son los nutrientes más limitantes y el impacto en los rindes de los cultivos.

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Tipos de suelos agrícolas

En la región pampeana predominan los molisoles, con altos niveles de materia orgánica y gran aptitud agrícola. En otras regiones aparecen suelos más arcillosos, con limitaciones de drenaje, y suelos someros, vinculados a serranías o áreas extrapampeanas. Conocer estas diferencias resulta fundamental para planificar la producción de manera sostenible.

El INTA trabaja en la elaboración de cartas de suelos desde hace seis años para delimitar ambientes a partir de descripciones morfológicas y análisis físico-químicos. Los mapas de suelo delimitan los distintos ambientes y caracterizan los suelos de cada paisaje.

En la provincia de Córdoba, por ejemplo, se actualizaron mapas que incluyen la capacidad de almacenamiento de agua útil de los suelos a diferentes profundidades. Este dato permite anticipar escenarios de sequía o exceso hídrico y mejorar las decisiones sobre riego y rotaciones. Los avances provinciales se integran a la Red Nacional de Cartografía de Suelos y Evaluación de Tierras, un espacio de intercambio que articula a equipos del INTA en todo el país.

Desde el ámbito productivo, la red CREA también participa en relevamientos para conocer el estado de los suelos. En Santa Fe, por ejemplo, se impulsó un proyecto de análisis de fósforo, materia orgánica, erosión hídrica y balance hídrico, cuyos resultados se volcarán en una plataforma digital para uso científico y para el diseño de políticas públicas.