Dejó la abogacia para dedicarse de lleno al campo: administra más de 1300 hectáreas y explica por qué "en el Derecho, como en el campo, no todo es lineal y aparece el depende"
Formado como abogado, Guillermo Fortunato decidió dejar los escritorios para dedicarse de lleno a la producción agropecuaria; hoy gestiona más de 1300 hectáreas en Coronel Dorrego, donde combina agricultura y ganadería bajo siembra directa

En Bahía Blanca, Guillermo Fortunato decidió dar un giro que marcó su vida. Luego de recibirse de abogado y ejercer durante un tiempo la profesión, sintió que su verdadera vocación estaba en otro lado: el campo.
Del derecho al campo
“Siempre estuve cerca del agro. De chico ayudaba en las cosechas a mi familia o iba al campo en los veranos. No caí como paracaidista: lo viví desde siempre”, asumió el abogado. Apenas volvió a su ciudad natal luego de sus estudios, comenzó a involucrarse de a poco en la actividad rural, hasta que tomó una decisión que —aseguró— nunca dudó. “No fue un impulso, era algo que siempre tuve muy presente. Me di cuenta de que para hacerlo bien había que meterse de lleno. Me atrajo la idea de superarme y hacer las cosas cada vez mejor”, contó Guillermo.

Hoy Fortunato está al frente de Possum S.A., una empresa familiar que maneja más de 1300 hectáreas en Coronel Dorrego. La producción es mixta, mayormente agrícola pero con fuerte presencia ganadera. “Buscamos integrar ambos sistemas: los lotes van rotando entre agricultura y ganadería, no los manejamos por separado. La ganadería forma parte de la rotación”, explicó el productor.
El esquema productivo se basa en siembra directa y en la incorporación de cultivos de servicio, un proceso que, según Fortunato, fue “a prueba y error”:
“En esta zona, donde la principal limitante es la lluvia, el desafío es lograr un cultivo de servicio que aporte beneficios sin penalizar al siguiente cultivo. Ahí está la clave: encontrar el equilibrio”, sostuvo.

