El potencial del campo argentino en una producción que pasó de nicho a industria multimillonaria en menos de una década: "La calidad argentina es altamente demandada y reconocida"
En la Mesa de Legumbres de Santa Fe destacaron que Argentina responde a las exigencias del mercado y mantiene competitividad internacional
Por
La comercialización internacional de legumbres atraviesa un escenario de oportunidades y desafíos. Mientras Europa profundiza sus exigencias ambientales y de calidad para el ingreso de alimentos, Argentina busca consolidarse como proveedor competitivo en un contexto global atravesado por tensiones geopolíticas y mayores costos logísticos.
En la primera jornada de la Mesa de Legumbres de Santa Fe, realizada en la Bolsa de Comercio de Rosario, uno de los ejes estuvo puesto en el potencial exportador argentino y en la capacidad del sector para responder a mercados cada vez más demandantes.
Proteínas vegetales: la revolución alimentaria que redefine el mercado global
Un informe reciente de fyoFoods destaca que, de nicho a industria multimillonaria en menos de una década, el mercado de proteínas de origen vegetal crece con fuerza impulsado por la salud, la sostenibilidad y una demanda que no distingue fronteras.
El informe cita datos de Mordor Intelligence que muestran que el mercado mundial de proteínas vegetales alcanzó los USD 18.160 millones en 2025 y se proyecta que supere los USD 23.480 millones en 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 5,27%.

Otras estimaciones más optimistas, como las de IDE y Reports Insights, sitúan la cifra global entre USD 26.000 y USD 47.800 millones para 2033–2035, dependiendo del segmento analizado. En todos los escenarios, la tendencia es inequívoca: la proteína vegetal consolida su posición en la mesa global.
Argentina tiene en ese mapa un lugar propio y relevante. Con una producción proyectada en 1,37 millones de toneladas de legumbres para la campaña 2025/26, el país se encamina a registrar el mayor volumen de los últimos cinco años, superando en un 24% el promedio reciente, y destina en promedio 580.000 toneladas al mercado externo generando más de USD 400 millones anuales.
Poroto, arveja, garbanzo y lenteja son hoy commodities de exportación; su potencial como materias primas para aislados e ingredientes proteicos de uso alimentario humano está, en gran medida, todavía sin explotar.
Te puede interesar cosechadoras
Legumbres argentinas en el mercado europeo
“Con respecto al potencial que tienen nuestros productos para ingresar al mercado de la Unión Europea, que es exigente, que es un mercado de nicho, que requiere productos de alta calidad, estamos en este momento en condiciones ya de poder ingresar”, sostuvo Paulo Lanza, director de la Licenciatura en Comercio Internacional de la Universidad Abierta Interamericana (UAI).
El especialista explicó que el sector avanzó no solo en calidad productiva, sino también en herramientas vinculadas a la sostenibilidad, un aspecto cada vez más observado por los compradores internacionales. “Ya podemos hasta incluso medir la huella de carbono de nuestros productos, de nuestras producciones. Tenemos mucha tecnología incorporada tanto en la siembra, como en la cosecha, como en la producción e incluso en el proceso de industrialización de nuestros productos”, señaló.
El impacto de la guerra y los costos logísticos
En relación con el contexto internacional, Lanza reconoció que el conflicto en Oriente Medio generó un aumento en los costos del transporte marítimo internacional, principalmente por su impacto sobre el mercado energético.
“Nos encontramos con un alza derivado obviamente del conflicto en Oriente Medio. Sabemos que la guerra contra Irán ha implicado diferentes restricciones a lo que es el envío de petróleo a nivel global, y eso, sin lugar a dudas, impacta sobre el valor de fletes a nivel global”, explicó.
El director de la carrera de Comercio Internacional remarcó que Argentina enfrenta una dificultad adicional por su ubicación geográfica respecto de los grandes centros de consumo. “Debido a que estamos habitualmente un poco más lejos de los mercados de consumo, como pueden ser India y China, esos impactos suelen ser peores para nosotros”, indicó.
Sin embargo, consideró que el país todavía mantiene condiciones competitivas en materia logística. “Los fletes aquí desde Argentina siguen siendo todavía al menos competitivos cuando comparamos un flete terrestre a nivel interno con un flete internacional a nivel marítimo”, agregó.
A pesar del escenario global, la demanda de alimentos argentinos continúa sostenida. Según detalló, durante una reciente participación en una feria supermercadista en Curitiba, Brasil, pudieron comprobar que los productos argentinos mantienen reconocimiento y competitividad.
“La calidad del producto argentino es en todos los lugares del mundo altamente solicitada, demandada y reconocida, lo cual nos permite siempre poder presentar nuestros productos con mucho éxito”, afirmó.
Legumbres, proteínas y nuevas tendencias de consumo
Otro de los puntos abordados durante la jornada fue el crecimiento de las legumbres como alimentos asociados a dietas más saludables y al desarrollo de productos con mayor valor agregado.

Lanza destacó que el proceso de industrialización abre nuevas oportunidades para el sector, especialmente en la elaboración de proteínas derivadas. “Cuando uno analiza legumbres versus cereales, lo que puede identificar rápidamente es que el nivel de proteínas es mucho más alto, el nivel de aceite es mucho más bajo y el nivel de hidratos de carbono también mucho más bajo”, explicó.
En ese sentido, sostuvo que las nuevas tendencias de alimentación funcional impulsan la demanda de este tipo de productos tanto para consumo directo como para la elaboración de alimentos procesados. “Hoy día la alimentación funcional está en boga y esa alimentación funcional sin lugar a dudas depende de la industrialización de legumbres”, señaló.
Hacia el final, también se refirió al trabajo que desarrolla la UAI en materia académica y de investigación aplicada al comercio exterior. Según explicó, la universidad trabaja con un sistema de formación basado en competencias y mantiene un vínculo permanente con empresas e instituciones.
Destacó el desarrollo del Observatorio de Comercio Exterior de la universidad, desde donde realizan investigaciones y asesoramiento para puertos, aeropuertos y compañías privadas. “Realizamos así un puente entre la academia y el mundo real, desde el punto de vista de las empresas y las instituciones públicas y privadas”, concluyó.
