De la soja al escenario: la apuesta santafesina por los biocombustibles que abastecieron a TINI y Lollapalooza
Juan Leguizamón, socio de Live Energy, explica cómo una industria nacida en el agro amplió sus aplicaciones hacia sectores como los espectáculos masivos, mientras Santa Fe busca consolidarse como referente en la producción de biocombustibles y la transición energética
La historia de los biocombustibles en Argentina comenzó mucho antes de que la sustentabilidad ocupara un lugar central en la agenda pública. En realidad, surgió de una necesidad concreta del productor agropecuario: encontrar una alternativa frente a los altos costos y las dificultades de abastecimiento del gasoil.
Ese fue el punto de partida de un camino que, casi dos décadas después, dio origen a una industria que hoy produce combustibles renovables, y abastece de energía a grandes espectáculos.
Live Energy forma parte del ecosistema de empresas impulsado por Essencial Energy Holding, liderado por Federico Pucciariello, que reúne distintos proyectos vinculados al desarrollo de biocombustibles y nuevas soluciones energéticas. Juan Leguizamón, socio de Live Energy, acompañó desde sus inicios la evolución de ese proceso y repasa cómo fue creciendo una actividad que nació en el campo y hoy encuentra nuevas aplicaciones en distintos sectores.
"El seno de este proyecto surge de la producción agropecuaria", resume Leguizamón.
Según recuerda, una de las primeras iniciativas del grupo fue Rosario Bioenergy, nacida en 2007. Detrás de aquel emprendimiento había productores agropecuarios interesados en producir su propio biodiésel para utilizarlo en la maquinaria agrícola.

"El campo empezó a evaluar este tipo de combustibles alternativos por las dificultades que tenía con el gasoil, tanto por costos como por abastecimiento. Así fue como nos fuimos involucrando", explica.
Con el paso del tiempo, ese emprendimiento inicial fue creciendo hasta conformar un holding dedicado al desarrollo de biocombustibles y nuevas tecnologías energéticas, siempre con un fuerte vínculo con el agro como proveedor de las materias primas.
Del poroto de soja al biodiésel: el valor agregado que nace en el campo
La soja sigue siendo el principal insumo del negocio. El proceso comienza con la extracción del aceite del grano, materia prima que luego se transforma en biodiésel mediante procesos industriales específicos. El resto del poroto continúa dentro de la cadena agroindustrial y se destina principalmente a la elaboración de harina y pellets para alimentación animal.
"La Argentina tiene una enorme ventaja porque posee una industria aceitera muy desarrollada. El aceite de soja prácticamente no se consume para alimentación humana y acá se transforma en un combustible renovable. Eso significa agregar valor dentro del país", destaca.

El grupo trabaja con grandes aceiteras, aunque también recibe materia prima proveniente de plantas más pequeñas distribuidas principalmente en la región núcleo. Además, utiliza aceite de soja certificado, lo que permite garantizar la trazabilidad del producto desde su origen en el campo hasta la producción del biocombustible.
Con el objetivo de reducir la dependencia del aceite de soja y ampliar la economía circular, Essencial Energy desarrolló tecnología para producir biodiésel de segunda generación a partir de aceites usados de cocina, grasas residuales provenientes de frigoríficos, industrias lácteas y otros subproductos.
"Eso nos permite aprovechar residuos que antes no tenían un destino energético y fabricar biocombustibles con una menor dependencia del aceite de soja", explica.
Del campo a los grandes escenarios: la apuesta para llevar los biocombustibles a nuevos sectores
La experiencia acumulada en la producción de biodiésel dio origen años más tarde a Live Energy, una empresa del ecosistema de Essencial Energy creada para demostrar que los biocombustibles también podían utilizarse fuera del ámbito agroindustrial.

En un primer momento comenzaron abasteciendo de biodiésel a empresas que ya operaban generadores eléctricos para grandes eventos. Con el tiempo incorporaron sus propios equipos y hoy generan energía para recitales, festivales y espectáculos masivos utilizando exclusivamente biocombustibles.
Entre los principales casos aparecen la gira nacional Futtura de Tini Stoessel, el partido entre Los Pumas y los All Blacks disputado en el estadio Mario Alberto Kempes y el Lollapalooza Argentina en la edición 2025.
Actualmente, todos los eventos desarrollados por Live Energy son abastecidos íntegramente con biodiésel, lo que permite reducir alrededor del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto de los sistemas tradicionales basados en combustibles fósiles.
En el caso de la gira de Tini, se utilizaron aproximadamente 50.000 litros de biodiésel para alimentar los generadores eléctricos que abastecieron parte de la infraestructura técnica de los shows, incluyendo sonido, iluminación y pantallas. Para cada presentación se emplearon cuatro generadores de 410 KVA conectados en paralelo, una configuración que permitió garantizar la estabilidad del suministro eléctrico y el respaldo operativo durante todo el espectáculo.

"Cada vez más artistas y productoras conocen esta alternativa y directamente la solicitan", afirma Leguizamón.
La estrategia de expandir el uso de biocombustibles hacia nuevos sectores también alcanza a otros proyectos impulsados desde Essencial Energy Holding. Entre ellos se encuentra la iniciativa para abastecer con biocombustibles al Barco Ciudad de Rosario.
También dentro de ese ecosistema se desarrolla Santa Fe Bio, una planta de última generación destinada a producir biojet o Sustainable Aviation Fuel (SAF), combustible renovable para aviación que comenzaría a operar entre fines de 2027 y principios de 2028. El proyecto cuenta con la participación de YPF y representa uno de los desarrollos tecnológicos más ambiciosos del sector.
El desafío pendiente: mayor participación del campo y una legislación que acompañe
Aunque reconoce que los productores fueron quienes impulsaron el nacimiento de la industria, Leguizamón considera que todavía queda camino por recorrer para que el uso de biocombustibles vuelva a expandirse dentro del propio sector agropecuario.
A su entender, muchos productores mantienen cierto nivel de desconfianza debido a experiencias negativas registradas años atrás, cuando existían pequeñas plantas sin controles adecuados que comercializaban combustibles de baja calidad.
"Muchos probaron biodiésel hace años y tuvieron problemas en los motores. Pero aquello ocurrió porque utilizaban combustibles elaborados sin controles ni tecnología adecuada. Hoy la industria cambió completamente y Santa Fe tiene plantas con tecnología de primer nivel."
Para el empresario, el próximo paso será recuperar esa confianza mediante mayor difusión, respaldo técnico y políticas públicas que incentiven el uso de biocombustibles dentro de la producción agropecuaria.
"El principal factor de contaminación sigue siendo el uso de combustibles fósiles. Ir reemplazándolos por biocombustibles es un cambio que está al alcance de la mano."
En ese contexto, Leguizamón pone como ejemplo el camino recorrido por Córdoba. La provincia impulsó el Acuerdo Colaborativo Público-Privado para la Transición Energética Sustentable en Eventos Deportivos y Espectáculos Masivos, una iniciativa que promueve el reemplazo progresivo de combustibles fósiles por biocombustibles producidos localmente, impulsa la economía circular y fomenta la innovación tecnológica en toda la cadena de valor de las energías renovables.
"Ojalá Santa Fe pueda seguir un camino parecido", sostiene.
"Tenemos más capacidad instalada y producimos biocombustibles de excelente calidad. Santa Fe tiene todo para convertirse en un líder mundial de esta industria. Puede ser la Arabia Saudita de los biocombustibles", remarcó Leguizamon.
Sobre el marco regulatorio nacional, considera que la legislación vigente fue clave para consolidar una industria integrada por pymes y cooperativas, aunque entiende que llegó el momento de avanzar hacia una mayor incorporación de biocombustibles en la matriz energética.
"Hoy ya existen suficientes pruebas de que un corte del 20% no genera inconvenientes en los motores. Creo que estamos atrasados y que los biocombustibles tienen que tener cada vez más espacio."

