Se hizo cargo de una empresa de más de 100 años que produce 20.000 litros diarios de leche: "A mi generación le está tocando un desafío distinto, podemos tener récord de producción y un mal negocio"
Matías Cravero es la cuarta generación de una familia vinculada a la producción de leche en Santa Fe: “Mi viejo construyó escala; a mí me toca transformar esa escala en organización; el precio importa, pero la estructura de costos y la eficiencia importan tanto o más"
La historia de Matías Cravero está ligada al tambo desde antes de que él naciera. Productor agropecuario e ingeniero agrónomo, actualmente está al frente de una empresa familiar de más de 100 años ubicada en la zona de Pilar, Santa Fe, que comenzó con su bisabuelo, un inmigrante italiano que llegó al país y dio sus primeros pasos como empleado tambero.

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Con el paso de las generaciones, el establecimiento fue cambiando. Su abuelo continuó vinculado al tambo y también se desarrolló como contratista rural, mientras que su padre tomó las riendas en 1977 y logró hacer crecer la empresa de manera exponencial. El nombre de la empresa es Agropecuaria Santa Inés.

Ahora, el desafío está en sus manos. “Hoy en día me toca a mí junto a él también estructurarla, organizarla de una forma más profesional, con otros desafíos”, explicó.
"Para mí esos 100 años son importantes porque cada generación tuvo un desafío diferente. Las generaciones anteriores construyeron las bases de la empresa. Después vino mi viejo, Daniel, que tuvo una etapa de muchísimo crecimiento y construyó escala: más producción, más vacas, más agricultura, más maquinaria y una empresa cada vez más grande. Y siento que a mi generación le está tocando un desafío distinto. Mi viejo construyó escala; a mí me toca transformar esa escala en organización. Hoy mi trabajo pasa mucho por profesionalizar la empresa, formar equipos, delegar, ordenar procesos, incorporar tecnología y transformar toda la información que generamos en mejores decisiones", describió.
Cravero se incorporó de lleno a la empresa hace aproximadamente 10 años, después de estudiar Ingeniería Agronómica en la Universidad Nacional del Litoral y de sumar una experiencia en Estados Unidos, donde conoció sistemas de producción lechera con un fuerte nivel de tecnificación.

"Hace diez años yo miraba mucho más la producción. Más vacas, más litros, más maquinaria, más escala. Hoy miro mucho más el sistema completo. Producción, personas, procesos, costos, información y rentabilidad. Antes pensaba que crecer era tener más vacas. Hoy creo que crecer también es tener una empresa que funcione mejor. Y ese es probablemente el mayor cambio que veo entre la empresa que lideraba mi viejo y lo que estamos intentando construir ahora. No porque una forma estuviera mal y la otra bien. Simplemente porque cada generación tiene un desafío diferente", repasa.
