Un campo de US$ 1500 la hectárea en Argentina puede llegar a los US$ 6000 en Brasil: por qué el país puede convertirse en uno de los mejores lugares del mundo para invertir

Lucas Palma, presidente de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales, comparó el precio de la tierra a ambos lados de la frontera y analizó por qué Argentina quedó última en crecimiento de granos, ganadería e inversión frente a Brasil, Paraguay y Uruguay

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Contraste de un campo en Corrientes vs. un campo de mismas características en Brasil: lo mostró CAIR

19deOctubrede2026a las13:22

Lucas Palma, presidente de CAIR (Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales), analizó la actualidad del mercado inmobiliario rural en la XIII Jornada Nacional de Actualización del Sector Inmobiliario Rural que se realizó el viernes 16 de octubre y dejó conceptos interesantes sobre el valor de la tierra en Argentina vs. países de la región.

"Brasil tiene escala de mercado, estabilidad, crecimiento agropecuario y energía. Argentina, en cambio, enfrenta el cepo cambiario, controles de cambio, volatilidad de mercado e inflación. Paraguay se ve favorecido por su régimen tributario y Uruguay, por la seguridad jurídica", comentó en la introducción que mostró la evolución de la inversión extranjera y la producción en los distintos países.

Por ejemplo, la producción de granos del 2000 al 2025 creció un 280% en Brasil, 340% en Paraguay y 350% en Uruguay contra un 107% en Argentina.

Lo mismo pasa en ganadería: el stock bovino de 2000 a 2025 creció 36% en Brasil, 37% en Paraguay y 13% en Uruguay contra un 6% en Argentina.

Así cambia el precio de la hectárea

Para mostrar el impacto de las distintas políticas en el precio de una hectárea, Lucas Palma mostró casos concretos.

En primer lugar mostró el precio de campos en La Cruz, en Corrientes, vs. los de Itaquí, en Brasil. En Argentina el precio es de US$ 1500 contra US$ 6000 en el vecino país. "Del lado argentino vemos campos mayormente ganaderos, salvo alguna gran arrocera. Del otro lado del río, con suelos de calidad similar, hay ciudades mucho más grandes y campos desarrollados con arroz, agricultura de secano y pasturas", explicó.

Más al sur de Corrientes, en la región de Monte Caseros, del lado argentino hay campos ganaderos que valen US$ 2000 la hectárea, mientras que del lado brasilero hay campos que alcanzan los US$ 6000. Y en la misma zona, pero norte de Uruguay, se alcanzan los US$ 3500.

También se ve en la frontera entre Misiones y Paraguay, que desde el aire se ve el nivel de desarrollo. "Sabemos el efecto multiplicador que tiene un campo agrícola por hectárea o un campo desarrollado con pasturas versus un campo de monte nativo de una vaca cada 10 hectáreas", resaltó el presidente de CAIR.

¿Por qué Argentina tiene estos indicadores y por qué queda última en el ranking?

Palma respondió: "Intentamos ponerle números a la situación actual, pero también identificar cuál puede ser la salida. Creo que en esto hay que hacer especial hincapié, porque acá está la raíz del problema: la percepción social del sector agropecuario en los distintos países de la región".

Bajo este marco, repasó: "En Uruguay, la polarización es muy baja. El campo forma parte de la identidad nacional y existe un consenso: si al campo le va bien, al país le va bien. No hay una estigmatización política significativa. Brasil tiene una polarización entre baja y media. El agro es motivo de orgullo nacional. Existe un programa de alcance nacional que se llama El agro es pop, Brasil es agro. La sociedad reconoce que el salto tecnológico y el ingreso de divisas se deben en gran medida al sector agropecuario, y también valora su aporte al empleo. En Paraguay hay una polarización alta, principalmente por las tensiones territoriales con sectores campesinos. Sin embargo, se valora que el salto macroeconómico del país se debe al agro. Cuando llegamos a Argentina, encontramos una polarización muy alta. El campo es un actor indispensable de la grieta política. Si bien lidera el aporte de divisas y es uno de los motores económicos del país, existe una fuerte confrontación política y social".

En ese contexto, el Estado aprovecha esa situación para aplicar una elevada extracción fiscal. "Argentina, hasta que no cambie esa percepción y la sociedad modifique su visión del agro, no va a tener quién lo defienda".

¿Qué sucede cuando se analiza la presión fiscal en el Mercosur?

De acuerdo a la presentación de CAIR, la Argentina está arriba de todo en el ranking de impuestos, con una presión fiscal estimada de entre el 60% y el 65%: "Tiene retenciones de entre el 10% y el 33%, impuestos subnacionales, Ganancias, anticipos de Ganancias, Bienes Personales, anticipos de Bienes Personales, impuesto a la renta, inmobiliario y tasa vial, entre otros. La extracción neta promedio es de 190 dólares por hectárea por año".

En cambio, Uruguay tiene una presión fiscal de entre el 22% y el 28%, no aplica retenciones a las exportaciones y cuenta con un sistema más simple: el 25% del IRAE (Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas), más la contribución inmobiliaria. Brasil tiene una presión fiscal de entre el 18% y el 25%, según el estado. No aplica retenciones a las exportaciones y cuenta con subsidios al crédito rural que rondan los 56 dólares por hectárea al año. Paraguay tiene el marco tributario más simplificado de los países analizados, con una tasa única del 10% y sin retenciones a las exportaciones.

"Argentina es uno de los pocos países que mantiene derechos de exportación para productos agropecuarios. Rusia, que también los aplicaba, los eliminó este año. Cuando observamos el gráfico de barras, Argentina vuelve a destacarse, pero por su elevada presión impositiva", graficó Palma.

Como conclusión, Palma destacó: "Considero que Argentina, con políticas claras de mercado, eliminación de retenciones y reformas fiscal y laboral, puede convertirse en uno de los mejores países del mundo para invertir. Y no hay nada más seguro que invertir en tierras".

"Hoy el país necesita hacer los deberes a largo plazo. Los capitales no llegan de un día para el otro. Si conseguimos transformarnos en un país serio y sostener reglas claras a largo plazo, Argentina no tiene límites: no nos para nadie", cerró.

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