“Posiblemente vayamos hacia el Niño más importante de la historia”: qué zonas corren más riesgo y qué hacer con los lotes bajos

El climatólogo Germán Heinzenknecht advirtió que las lluvias podrían intensificarse en noviembre y que el mayor riesgo para la región pampeana estaría en marzo y abril, durante la cosecha; mientras tanto, el Litoral ya registra complicaciones hidrológicas y algunas zonas acumulan precipitaciones por encima de los valores normales

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“Posiblemente vayamos hacia el Niño más importante de la historia”: qué zonas corren más riesgo y qué hacer con los lotes bajos
28deOctubrede2026a las11:53

El fenómeno de El Niño comenzó a mostrar sus efectos sobre el territorio argentino y mantiene en alerta a los productores que atraviesan el inicio de la campaña gruesa 2026/27. Si bien las lluvias de las últimas semanas no generaron complicaciones generalizadas en la región pampeana, el escenario podría cambiar a medida que avance la primavera y el verano.

“Posiblemente vayamos hacia el evento de El Niño más importante de la historia de los registros”, advirtió el climatólogo Germán Heinzenknecht, al analizar el comportamiento de las precipitaciones y los principales riesgos para los próximos meses.

En diálogo con Gerónimo Kener, periodista de la agencia Safras & Mercado Latam, el especialista señaló que, por el momento, los efectos más notorios se concentran en el aspecto hidrológico, especialmente en el Litoral y en los ríos de la cuenca del Plata. Para la producción agrícola, en cambio, todavía hay regiones con condiciones favorables para avanzar con las labores de siembra.

El Litoral, la región más comprometida por las lluvias

El comportamiento de las precipitaciones durante octubre mostró diferencias entre las distintas regiones productivas. Mientras algunas zonas recibieron lluvias dentro de los valores normales, otras comenzaron a registrar excesos, con especial preocupación por la situación de los ríos.

“Claramente, en el Litoral ya estamos viendo una problemática muy relacionada con todo lo hidrológico en los ríos de la cuenca del Plata”, explicó Germán Heinzenknecht.

El climatólogo puso como ejemplo a Misiones, donde durante los primeros 20 días de octubre se acumularon más de 300 milímetros de lluvia, cuando el promedio habitual para todo el mes se ubica entre 170 y 180 milímetros.

La situación también está vinculada con las precipitaciones en el Pantanal brasileño y en la cuenca del Iguazú, cuyos cursos de agua alimentan el sistema del Río de la Plata. Según detalló el especialista, las represas de Itaipú y Yacyretá alcanzaron niveles que obligaron a abrir sus compuertas, mientras los ríos Uruguay, Paraná y Paraguay ya presentaban dificultades.

En la región pampeana, por ahora, el panorama es diferente. Heisench destacó que las lluvias no fueron graves y que algunas zonas incluso podrían necesitar más agua. Para los próximos días, anticipó acumulados de entre 60 y 70 milímetros en sectores del sur de Mendoza, noroeste de La Pampa, sur de Córdoba y oeste bonaerense.

En la zona núcleo, en tanto, se esperan entre 10 y 20 milímetros, registros que consideró adecuados para la etapa de implantación de los cultivos. “Son lluvias casi ideales para recargar la cama de siembra”, señaló.

De todos modos, el especialista advirtió que el escenario podría modificarse durante noviembre. A medida que avance el mes, las precipitaciones podrían intensificarse y alcanzar zonas que hasta ahora no registraron excesos importantes.

Siembra, maíz y el riesgo de llegar tarde a la cosecha

Para la campaña gruesa, Germán Heinzenknecht consideró que el comportamiento de las lluvias durante las próximas semanas será determinante para que los productores puedan avanzar con las labores en fecha. “Creo que el grueso de la siembra de soja va a estar ahora, en estos diez días de octubre y los primeros quince días de noviembre”, estimó.

En el caso del maíz, el panorama productivo presenta señales favorables. El especialista explicó que los cultivos que fueron sembrados algo más tarde podrían atravesar su floración entre la segunda quincena de diciembre y la primera de enero con reservas de humedad suficientes. “Por eso, la campaña de maíz tiene una proyección favorable en cuanto a producción”, sostuvo.

Sin embargo, los excesos de agua podrían generar dificultades en la logística rural, especialmente por el estado de los caminos y las complicaciones para ingresar a los lotes. Más adelante, el período que concentra una mayor preocupación es el de marzo y abril, cuando las lluvias podrían coincidir con el momento de la cosecha de los cultivos de verano.

“Ese es el riesgo potencial. No quiere decir que vuelva a suceder, pero hay que tener en cuenta que, cuando uno hace números, hasta que la soja o el maíz no están en un silo o protegidos, no se puede descartar ese problema”, advirtió. El recuerdo de la campaña 2015/16 aparece como antecedente. En aquel ciclo, las lluvias de abril provocaron demoras importantes en la recolección de soja, dificultades para ingresar a los lotes y pérdidas por deterioro de los granos y enfermedades.

Según Heinzenknecht, el fenómeno actual podría presentar una intensidad comparable, aunque eso no significa que necesariamente vaya a repetirse el mismo escenario. La evolución de las lluvias dependerá también de la interacción entre El Niño y otros factores climáticos regionales.

Qué recomienda el climatólogo a los productores

Frente a un escenario con probabilidades de precipitaciones superiores a las normales, el especialista recomendó prestar especial atención a la elección de los lotes, sobre todo en las zonas bajas y con mayor riesgo de anegamiento. “Cada productor conoce sus lotes. Trabajar con las siembras en los bajos, sobre todo, es un tema importante”, señaló.

En ese sentido, mencionó que algunos partidos del noroeste y centro de Buenos Aires, dentro de la cuenca del Salado, ya acumularon entre 100 y 130 milímetros durante octubre y presentan suelos saturados, incluso antes del período de mayores precipitaciones.

Por eso, aconsejó priorizar los lotes más altos y evaluar cuidadosamente las inversiones en las zonas bajas, donde los cultivos podrían quedar más expuestos hacia el final de la campaña. “Aunque uno se vea tentado a hacer coberturas en las zonas bajas, hay que tratar de evitarlas o hacerlas con poca tecnología, tratando de gastar el menor dinero posible en esas zonas”, explicó.

El climatólogo aclaró que todavía no es posible anticipar con precisión cuándo ni dónde se registrarán los mayores acumulados. No obstante, consideró que el Litoral y el sur de Brasil tienen una mayor probabilidad de recibir lluvias abundantes de manera recurrente, mientras que en la zona núcleo podrían alternarse períodos con distintos niveles de precipitaciones.

Por último, Heisench remarcó la importancia de incorporar la información climática a la planificación productiva. Los fenómenos como El Niño y La Niña permiten anticipar tendencias generales con varios meses de anticipación. “En ese sentido, hay que tenerle confianza. Es un buen indicador climático”, concluyó.

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