Año Niño: el ajuste clave para convertir más agua en rendimiento y sumar kilos
El INTA precisó cuánto grano se logra producir por milímetro con nutrición a medida; la brecha de rendimiento se ubica entre el 30 % y el 50 %
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Más agua disponible no siempre significa más rendimiento. De cara a una campaña con año Niño es importante saber cómo aprovechar esa mayor humedad. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) elaboró un trabajo para mejorar la productividad con una mayor oferta hídrica.
El informe del INTA Balcarce, la Universidad Nacional de Mar del Plata y el Conicet destacó que la brecha entre el rendimiento alcanzable y el logrado por los productores se ubicó entre el 30 % y el 50 % por deficiencias nutricionales. De esta manera, hay un potencial para mejorar los resultados y el agua será clave.
En este sentido, los especialistas explicaron que disponer de mayor humedad no garantiza por sí solo un mayor volumen de producción. Esto se debe a que la fertilización es un jugador clave.
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¿Disco o herbicida? Un productor hizo las cuentas y el control químico le salió más barato: US$ 27 contra US$ 46Al analizar la eficiencia agronómica, los investigadores definieron a la productividad del agua como el indicador central de transformación de recursos. El especialista del INTA, Hernán Sainz Rozas, habló del proceso fisiológico y remarcó que el efecto se explica por dos mecanismos: una nutrición adecuada acelera la cobertura foliar para reducir la evaporación directa y fija más dióxido de carbono por unidad de agua.
Además, agregó que el diagnóstico es súper importante y el punto de partida de cualquier cultivo. “Fertilizar no consiste solo en aportar más nutrientes, sino en hacerlo con diagnóstico, en la dosis y combinación adecuadas”, destacó.

Agua más fertilización
En relación con las respuestas en rendimiento, los ensayos midieron los kilos adicionales generados por los nutrientes para aprovechar la humedad. En maíz, los suelos con nitrógeno incubado en anaerobiosis inferior a 50 ppm produjeron en promedio 3.100 kilos más de grano por hectárea de respuesta al nitrógeno.
A su vez, el aporte de azufre generó aumentos de entre 330 y 1.100 kg/ha en maíz y de 300 a 700 kg/ha en soja. En girasol, las respuestas alcanzaron los 500 kg/ha en suelos con bajo nivel de nitratos. Por su parte, la fertilización con cinc aportó incrementos de hasta 2.400 kg/ha en maíz y de 400 kg/ha en soja.
Por otra parte, los análisis de laboratorio reflejaron un deterioro en los indicadores de fertilidad del suelo. El 50 % de los lotes presentó menos de 15 ppm de fósforo P-Bray, mientras el indicador Nan arrojó al 39 % - 47 % de los niveles prístinos y el cinc decayó al 24 % - 44 %.
Por último, Sainz Rozas resaltó que cuando mejora la disponibilidad hídrica, crecen el potencial de rendimiento y la demanda nutricional. De esta forma, la ciencia confirmó que la nutrición balanceada resulta indispensable para convertir el agua en grano.
