Con el sabor de la victoria

29deMayode2000a las08:07

Es uno de los hombres que más lucharon contra la fiebre aftosa, unaenfermedad que aisló las carnes argentinas en el mundo; la semana pasada elpaís fue declarado libre del mal.

Cuando a los 15 años, y junto con la peonada en los campos de sus abuelos enSan Pedro, salía a enlazar de a caballo novillos para curarles las pezuñasafectadas por la aftosa, una actividad considerada normal para la época, lejosestaba de pensar Alberto de las Carreras que la enfermedad se constituiría, conlos años, en un flagelo para la ganadería argentina.

Tampoco podía imaginar lo mucho que él iba a aportar más tarde en la luchacontra el mal, junto con productores, investigadores y funcionarios, para quehoy, a los 71 años, celebre con todos ellos el nuevo status sanitario que laOficina Internacional de Epizootias (OIE) le otorgó la semana última a laArgentina: país libre de aftosa sin vacunación.

Nacido en Martínez, recuerda de su infancia los días en su casa paterna deesa localidad bonaerense y en la estancia La Estrella, en San Pedro. En estaúltima abrevó una larga vocación familiar agropecuaria: su abuelo, EmilioFrers, fue el primer ministro de Agricultura de la Nación, en 1898, durante elgobierno de Julio A. Roca.

Pero también viene de una familia vinculada con el derecho. Su bisabuelo,Francisco de las Carreras, fue el primer presidente de la Corte Suprema deJusticia.

Se crió en el seno de productores agropecuarios. La familia tuvo, además,campos en Coronel Suárez (Buenos Aires) y en la Patagonia. Así fue germinandosu vocación, que plasmó con el título de ingeniero agrónomo en laUniversidad de Buenos Aires en 1953.

A partir de ese momento inició una vasta trayectoria, tanto en la actividadprivada como pública, en las actividades agrocomerciales y, especialmente, enlo que siempre le gustó: el mercado de las carnes.

Pero sin duda el horizonte que guió su derrotero fue el asunto de la aftosa.Formuló y expuso en todos los foros internacionales la tesis argentina, que fuerecogida en 1994 en el acuerdo sanitario de la Organización Mundial delComercio (OMC), de que "el riesgo cero de transmisión de enfermedades esuna utopía, lo que implicaba entonces, tratar de determinar cuál es el gradode riesgo".

Decía De las Carreras, en un trabajo realizado en 1978, que haber exportadocarne de 1968 a 1978 al Reino Unido, que es una isla aislada del resto, donde nohubo más brotes de aftosa, era prueba concluyente de la no transmisibilidad dela enfermedad en cortes deshuesados argentinos, porque el virus vive en elhueso.

Contra la corriente

En la Argentina debió enfrentarse a una corriente de pensamiento que decíaque el país nunca iba a lograr la apertura de los mercados internacionalesporque la aftosa no era un problema sanitario, sino de proteccionismo.

Fue así que, en 1969, junto con representantes de la Sociedad RuralArgentina, de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales deExperimentación Agrícola, entre otras organizaciones, y visionarios comoEnrique Duhau, tomó la iniciativa de cambiar esa mentalidad que el denominó"conspirativa", con la creación en 1971 de la Fundación Argentina deErradicación de la Fiebre Aftosa.

Varios frentes

En el ámbito privado, amén de incursionar en el periodismo, fue presidentede la Asociación de Industrias Argentinas de Carnes (AIAC); director de laCoordinadora de Productos Alimenticios (Copal), asesor y administrador decampos.

Fronteras afuera, fue fundador y presidente (ahora es miembro) de la OficinaPermanente Internacional de la Carne (OPIC); negociador en el Mercosur y en larelación de este bloque con la Unión Europea (UE); en el Acuerdo General deAranceles y Comercio (GATT) y en su sucesora, la Organización Mundial delComercio (OMC), para lo cual viaja asiduamente a Ginebra.

En este último ámbito lo ocupa y preocupa el control de l

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