Se acelera el ritmo para promoción de las carnes

01deJuniode2000a las08:09

Escribe Javier Martínez del Valle Director general de la Cámara deProductores de Carne Vacuna

Sin duda, la declaración por la Organización Mundial de Epizootias delnuevo status sanitario de la Argentina como país libre de aftosa sinvacunación, eliminará las últimas barreras paraarancelarias que algunospaíses seguían poniendo al comercio de carnes con nuestro país, desoyendo losacuerdos de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Pero para losproductores agropecuarios argentinos estas trabas nunca fueron novedad.Recordemos que desde la firma del acuerdo de Marrakesh en la última Ronda delGATT, el mundo se comprometía a liberar el comercio paulatinamente a losproductos agrícolas, pero la realidad fue que al comienzo de la ronda, losfondos distorsivos aportados por los países para subsidiar su actividadagrícola eran de 326 mil millones de dólares. Hoy, violando claramente elespíritu y la letra del GATT y de la Organización Mundial de Comercio, estossubsidios han crecido a 362 mil millones de dólares. Este es el escenario sobreel que debemos convivir en los próximos años y mucho más al debilitarse laOMC, con el fracaso de la reunión en Seattle.

Pero todo esto no significa que para los productos argentinos no existanoportunidades, y la eliminación de la fiebre aftosa nos demostró varias cosas:

1 - Que un modelo de administración privada con control público es posibley es exitoso (fundaciones).

2 - Que para obtener resultados, fue necesario destinar importantes recursoshumanos y económicos directos del productor. Más de 700 millones de pesos ycientos de veterinarios y personal administrativo.

3 - Que todo lo anterior hasta ahora ha sido suficiente para eliminar laaftosa, pero eso no garantizó aún que se concrete la anhelada promesa de«ganar nuevos mercados».

Expectativas

Muchas expectativas se han puesto desde 1992 y todos hemos escuchado en másde una feria del interior, al tratar de comprar terneros, que un martillero nosaseguraba, a voz en cuello, los primeros años, que esos terneros había quepagarlos unos pesos más, porque van a ser novillos que van a ir a Malasia oSingapur; después, el mismo consignatario habló de los Estados Unidos, y hoyseguramente debe estar prometiendo el mercado japonés. Pero la realidad fueque, pese a la apertura, ya hace varios años, de muchos países de Asiasudoriental, estos mercados están comercialmente desatendidos. También es unarealidad que las ventas de carne a Estados Unidos, pese a las 20 mil toneladasde cortes frescos, no han crecido en pesos con respecto a los años en queéstas no existían y, finalmente, para que Japón y Corea nos considerenproveedores, queda mucho camino por recorrer.

Evidentemente, lo que queda por delante para transformar un paíssanitariamente adecuado en un país comercialmente idóneo es mucho, y si nopreguntémosles a nuestros amigos y competidores del mercado mundial de carnecomo Australia y Estados Unidos. Hace muchísimas décadas que no tienen aftosa,pero solamente pueden competir en forma exitosa en los mercados destinando entre50% y 100% de nuestra anterior inversión anual en vacunación, a promoción einvestigación de mercados. Esto no es por gusto, es por necesidad. La nuevaescena mundial de la carne es cada vez más competitiva, y si nosotros no nossubimos a ese escenario, nuestra enfermedad crónica de falta de vocaciónexportadora puede transformarse en «mortal». Pensemos que la relaciónexportaciones/PBI de la Argentina es tristemente compartida con Haití, Ruanda yBrasil (Banco Mundial 1999).

Competitividad

Sin duda la creación del Instituto de Promoción de Carnes puede ser una delas más importantes noticias del presente año. Hoy el sector necesitarápidamente destinar recursos a mejorar la competitividad de nuestras carnes enel mundo, abrir «comercialmente» mercados, sostener la demanda interna ypromover

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