El reino del revés en el comercio de girasol y aceites

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27deJuliode2000a las09:52

La comercialización del girasol de esta campaña sigue con preciosfluctuantes desde hace dos meses, aunque en lo que va de julio, se profundizaronlos quebrantos para el sector productivo y actualmente la oleaginosa cotiza entorno de los 142/143 dólares por tonelada. Frente a una cosecha que dejó unvolumen global de poco más de seis millones de toneladas, las ventas alexterior todavía resultan bajas, debido especialmente a que los exportadores noestán dispuestos a vender a esos magros valores, consecuencia directa de lacaída que registran los aceites vegetales en la plaza internacional.

Los precios del girasol están atados al comportamiento de ese rubroindustrial y Argentina, que históricamente fue el primer exportador mundial,ahora tiene su producción embretada a la fuerza y con pocas posibilidades derecuperación en las cotizaciones del producto.

Uno de los comportamientos comerciales que más afectó las ventas delproducto argentino fue la intempestiva variación que aplicó la India en supolítica arancelaria, para la importación del aceite de ese origen, gravandono sólo el producto crudo sino especialmente el refinado, que por llevar mayorvalor agregado, cotiza a precios superiores.

Así, uno de los principales compradores de aceite de girasol del mundo dioun giro inesperado al comercio mundial de los subproductos y las consecuenciasse reflejaron de inmediato en las cotizaciones externas e internas de lasemilla.

La preocupación central, para los analistas del mercado granario local, pasapor las permanentes fluctuaciones que se observan en el valor de la oleaginosa,que alguna vez, hace dos campañas, supo cotiza por encima de los 230 dólarespor tonelada, cuando su demanda mundial superó las expectativas de loschacareros argentinos.

Hoy, el sector agrícola nacional se debate en la incertidumbre de quécamino seguir con su cosecha girasolera, pero del vamos ya adoptó unamodificación en sus intenciones de siembra para la nueva campaña: recortardrásticamente las superficies destinadas al cultivo de la oleaginosa, enbeneficio de otros granos más rentables, o por lo menos con tendenciascomerciales más favorables para las posiciones del mediano y largo plazo.

Por el momento, sin capacidad financiera para guardar la cosecha y esperar aque soplen mejores vientos en la plaza demandante mundial, los productores delgrano verán reducidos sus ingresos, precisamente en momentos que más necesitande fondos frescos para encarar el ciclo agrícola 2000/2001, con la siembra degranos finos.

Asimismo, las fábricas locales de aceites siguen almacenando el grano o elaceite ya elaborado para no paralizar sus actividades, una actitud queredundaría en caída de puestos de trabajo. Y algo más, algunosestablecimientos industriales, con capacidad de almacenaje abarrotada, estánrecurriendo al arrendamiento de espacios para guardar el producto, mientrasesperan que se produzca una reactivación en el comercio aceitero mundial o bienuna revisión en las medidas arancelarias que decidió aplicar la India,confiaron desde la cámara que agrupa a los industriales de la actividad en elpaís. (DyN)

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