Sanidad: el Mercosur no existe

08deSeptiembrede2000a las08:41

Mientras se analizan medulosas negociaciones internacionales e, internamente,se discute acaloradamente sobre la conveniencia o no de avanzar en acuerdos condeterminadas áreas como el NAFTA, la Unión Europea o el sudeste asiático, unarelativamente simple afección de la hacienda -la aftosa-históricamente másutilizada como una paraarancelaria para restringir el comercio que otra cosa,acaba de jaquear el mayor y más concreto intento de integración regional: elMercosur.

Acusaciones cruzadas, negación de lo evidente, desconfianza entre lossocios, improvisación de medidas, mal manejo de la información, etc. de partede varios de los países miembros constituyeron los datos salientes de unproblema que, bien encarado, podría constituir uno de los elementos másfuertes de consolidación para toda la zona.

De nada valen hasta ahora los argumentos teóricos, ni el pretendidosalvataje político individual, o la engañosa búsqueda de «los culpables»más obvios, mientras el verdadero problema sigue sin ser abordado.

Mientras no haya «juego limpio», se «hable con la verdad» y se corrijanfisuras y desconexiones que presentan los sistemas y que permitieron, porejemplo, el contrabando al que, localmente, se le atribuyó la causa originaldel problema. «Se le sigue apuntando al bandido equivocado», como dijo unex-embajador de Brasil.

Sin freno

El hecho es que los patógenos no reconocen límites fronterizos, nijerarquías diplomáticas. No se paran ante una declaración oficial, o sefrenan ante una barrera o control aduanero. Menos aún si no lo hay.

La aftosa, naturalmente, no tiene la gravedad de «la vaca loca» que«mata» a la gente, aunque sí causa daños en la producción. Sin embargo, elcosto que tuvo -y está teniendo- en la región casi puede ser comparativo y, loque aún no parece haberse hecho evidente entre muchos de los que tienen hoy lasresponsabilidades primarias, es que mientras no haya una nivelación sanitariaen toda la zona, nadie se salva, simple y llanamente porque la región sigue enriesgo. Por eso también llama la atención que a la máxima reunión realizadapor el tema, la de los ministros de Agricultura en Porto Alegre, no hayan sidoconvocados los representantes de Chile y de Bolivia, también socios delMercosur.

Lo político y diplomático no puede estar «descolgado» de lo técnico, niesto puede verse menoscabado y recortado por aspectos políticos, muchas vecesdictaminados por funcionarios con más que escasa formación y fundamentacióntécnica.

Este, lamentablemente, fue un ejemplo claro. «Es necesario recrearorganismos técnicos de carácter regional, con sistemas de alertas eidentificación realmente efectivos y, en el plano interno, lograr launificación en un solo sistema que abarque el plano municipal, provincial ynacional», destaca el especialista Carlos Van Gelderen, representando unaopinión cada vez más generalizada.

Antecedentes

Para esto ya se cuenta con algunos antecedentes como la Red de Laboratoriosde 1978 o el Comité Regional de Sanidad (CORESA) que funcionó entre el ’86 yel ’89. Más recientemente, el equipo que trabajó en el tema «vaca loca»que logró, no sólo el chequeo internacional para zona libre del mal, sinotambién la primera Cumbre regional el año pasado.

La Argentina es un productor y proveedor nato de alimentos por lo que esimprescindible encarar estos temas con la mayor seriedad y solidez.

Tanto en lo que se refiere a las enfermedades de alto impacto económico comola mosca de los frutos, la «vaca loca», la peste porcina, o el New Casttle(para erradicarlas o para impedir su ingreso), como respecto a las ETAs(Enfermedades de Transmisión por los Alimentos), tal el caso de lassalmonellosis, E. Coli, etc.

Por eso, conflictos de semejante magnitud sanitaria, como el actual, debenser considerados como «problemas de Estado», y es imprescindible lograr (yluego pre

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