Duhalde busca fondos para abrir el corralito
Para el Presidente, el único camino posible y viable para llegar a diciembre de 2003 y sacar a la Argentina de la crisis es que el FMI ayude con fondos al país, lo que le permitiría después abrir el corralito.
Estos son los objetivos prioritarios que Eduardo Duhalde se plantea a cien días de haber asumido el poder en medio de una grave crisis institucional, nombrado por el Congreso y por un período que no llega a dos años.
"De la ayuda del FMI y de que pueda abrir el corralito, que tiene paralizada la economía, depende la salida. Si no puedo cumplir con esas metas, será difícil, porque todo está atado a poder reconstruir el sistema financiero y reactivar la economía... No hay otra manera que con la ayuda del organismo internacional", dijo ayer el Presidente durante una conversación con LA NACION.
Su gobierno ingresó en una etapa decisiva. No se plantea políticas a largo plazo, más allá de la demorada reforma política. No lo hace porque simplemente su visión es que el país seguirá en "terapia intensiva" si no consigue el acuerdo con el FMI, objetivo en el que está concentrado todo su esfuerzo.
Está en plena negociación con la misión del FMI, que se encuentra en el país, presidida por Anoop Singh. Anoche, en la residencia de Olivos, Duhalde no tenía certezas sobre cómo se definirán las negociaciones. Pero su esposa, Hilda "Chiche" González, que estuvo una hora con Singh, le dio la buena noticia: que se destrabarían fondos para ayuda social.
La otra "buena" señal que obtuvo ayer el Presidente es que existe un acuerdo en el Congreso para reformar la ley de quiebras, una de las exigencias que reclama el FMI para asistir financieramente a la Argentina.
Todavía falta, pero Duhalde tiene la misma sensación que su ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov: que la ayuda llegará antes de que termine el mes próximo. Eso es lo que ambos transmiten a sus colaboradores.
Sin embargo, el optimismo presidencial no es tan sólido. En realidad, apuesta a que el posible desembolso sea mayor al previsto: 9000 millones de pesos que estarían destinados a cubrir compromisos con el FMI, aunque Economía intentará postergar un año el pago de esas deudas.
"Los 9000 millones sólo nos garantizan un pasaporte para reingresar al mundo, pero no más. Somos el único país que no cumple con sus deudas. Necesitamos reinsertarnos, pero también sabemos que con esos fondos no alcanza", afirmó Duhalde.
Antes de comenzar las negociaciones, Remes Lenicov había dicho que el Gobierno necesitaba 25.000 millones de pesos para salir de la crisis; ahora sólo está más cerca de conseguir los 9000 millones de pesos, una cuota que quedó pendiente del último blindaje que gestionó Fernando de la Rúa.
El discurso presidencial apunta a sostener que su gobierno "reindustrializará" el país y apostará a la producción. Pero Duhalde admitió, durante el balance que hizo ayer ante la consulta de LA NACION sobre sus primeros cien días de gestión, que ese objetivo no podrá cumplirse sin el auxilio internacional.
Ayuda clave
"El principal problema que tiene el país es la falta de crédito interno y externo y el acuerdo con el FMI significará el comienzo para que el país sea creíble y que el programa económico se estabilice", dijo el ministro de Economía a LA NACION.
En su análisis, el balance de los cien días arrojan un resultado positivo. "Si tomamos una foto de cómo estaba la Argentina el 1° de enero, y cómo está hoy es innegable que la situación del país es indudablemente mejor", dijo.
Igual aclaró que esto no significa "para nada" que se haya estabilizado la economía, sino que buena parte de lo que se tenía que hacer en la macroeconomía "está encaminado y la economía está dejando de caer".
Duhalde y su ministro, en los que se asienta el Gob
