Fuerte presión de Lavagna a Diputados por los impuestos

13deFebrerode2003a las08:05
En cuanto nos movamos una sola coma de lo que acordamos con el Fondo, todo el acuerdo se cae". Con esa franqueza el ministro de Economía, Roberto Lavagna, pidió ayer al fragmentado bloque del PJ en Diputados que apruebe impuestos que considera clave para cumplir con los compromisos con el FMI.

El primer test será el 15 de marzo, cuando una misión del Fondo llegue para auditar el acuerdo. Por eso Lavagna necesita que la Cámara baja apruebe —en sesiones extraordinarias, es decir este mes— un cambio en el impuesto a los combustibles y una baja en la alícuota de Ganancias.

Ayer, el ministro fue tajante: dijo que vetará cualquier iniciativa que no esté en sintonía con su propuesta.

En el caso del Impuesto a las Ganancias, Economía quiere bajar, por un año, del 35% al 30% la alícuota de este impuesto para las empresas. Lo hace para compensar la ausencia del llamado ajuste por inflación. Ese mecanismo anulaba los ingresos ficticios producidos por la inflación en los balances. Y permitía gravar con Ganancias, los ingresos reales. Los empresarios (quienes encontraron eco en algunos legisladores) dicen que con la rebaja de la alícuota de Ganancias no alcanza, ya que sus ventas aparecen engordadas por una inflación que fue de 41% en el 2002 y eso les genera una base tributaria que no es real.

Lavagna fue ayer a Diputados a una reunión que se extendió desde las 16.30 a 19.30. Manuel Baladrón ofició de jefe de bloque. Pero sólo 40 de los 120 diputados del fragmentado bloque del PJ fueron ayer al encuentro. Cantaron ausente los menemistas, quienes quieren interpelar al ministro por la licitación internacional para seleccionar un banco que renegocie la deuda con los tenedores privados de bonos.

El ministro no dejó pasar esa embestida. "Durante 10 años no se contrató a nadie por licitación pública salvo a David Mulford", disparó en alusión al banquero del Crédit Suisse-First Boston. En ese momento, los duhaldistas le regalaron el único aplauso del encuentro.

Pero durante casi toda la reunión, en el que hubo sólo dos rondas de café, Lavagna presionó a los legisladores para que sa quen el paquete comprometido con el FMI y que garantiza los ingresos fiscales pautados en el Presupuesto 2003. A la misma hora, en la Casa Rosada, el presidente Duhalde transmitía a otros legisladores del PJ la misma urgencia por el paquete impositivo.

Con Lavagna sólo se sentaron los legisladores fieles a Eduardo Duhalde. Y hubo bromas. "¿Hablaste con Néstor?", le preguntaron, en alusión a las versiones que dominaron los pasillos del Congreso y que aseguraban que había aceptado ser el vice del Kirchner. El ministro respondió con discreto silencio.

Pero no se calló cuando explicó otro punto que espera destrabar en Diputados. La transformación del Impuesto a la Transferencia de Combustibles de una suma fija a un porcentaje. Según manifestó este retoque es un compromiso heredado de alguno de sus antecesores (no especificó si de Jorge Remes Lenicov o Domingo Cavallo). Según dijo, cuando él se sentó a negociar su propio acuerdo en Washington, los técnicos del FMI "me tiraron el documento firmado sobre la mesa", se atajó.

Tanto la baja en la alícuota de Ganancias como el impuesto a los combustibles se discuten en la Comisión de Presupuesto de la Cámara baja. De allí necesitan despacho favorable para ser tratados en el recinto y recién después pasarían al Senado para convertirse en ley. Son tiempos largos.

Además de estos puntos, en el Palacio de Hacienda pidieron que se trate con urgencia un nuevo proyecto que enviarían en pocos días. Sería la eliminación de estímulos al campo. Antes de la devaluación, el campo podía descontar los costos de combustibles de IVA o de Ganancias pero con la salida del uno a uno ese beneficio se suspendió hasta el 30 de marzo. Por eso, si no hay una ley que los vuelva a suspender, el ag

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