El glifosato divide a empresas y productores

La aceptación de los reclamos interpuestos por Monsanto y Atanor contra la importación del glifosato proveniente de China consagrará el monopolio de ambas empresas en el mercado argentino para el herbicida

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07deMayode2003a las08:01

La aceptación de los reclamos interpuestos por Monsanto y Atanor contra la importación del glifosato proveniente de China consagrará el monopolio de ambas empresas en el mercado argentino para el herbicida que se utiliza en la producción de soja transgénica con graves riesgo para la producción local, advirtió la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO)

La declaración, firmada por el presidente de la entidad, Mario Raiteri, se conoció unos días antes de que la Comisión de Comercio Exterior del Ministerio de la Producción se pronuncie "en audiencia pública" sobre la denuncia formulada contra el glifosato importado por las dos multinacionales que lo producen en el país.

El "glifosato es un herbicida de amplio espectro que se utiliza en la producción de soja transgénica" y lo importan de China por unos 35 millones de dólares "una docena y media de empresas que, a su vez, lo procesan e industrializan con el fin de volcarlo al mercado, generando una competencia genuina", aseguró el dirigente.

Argentina consume unos 100 millones de litros de glifosato por año y la aplicación de un sobrearancel de 1 dolar por litro a la importación, como solicitan las empresas denunciantes, les significaría para los productores un aumento de 100 millones de dólares anuales en el costo del herbicida.

Monsanto controla el 80 por ciento del mercado mundial de glifosato y el "65 por ciento del mercado local, Atanor el 15 por ciento y el resto lo comercializan 18 empresas argentinas que se perjudicarían si se frena la posibilidad de importar el producto", agregó la declaración.

Los denunciantes sostuvieron que China exporta el glifosato a "precios de dumping y amenazan con paralizar inversiones si la Secretaria de Industria y Comercio falla en contra de sus intereses".

No obstante advirtió a las autoridades que "una decisión oficial contraria a los intereses de los productores, aunque beneficie a Monsanto y Atanor, traería aparejado un fuerte perjuicio a la Argentina".

El documento indicó que "si la denuncia resultara favorable a Monsanto, esta firma se quedará con el 94 por ciento del mercado argentino" con una posición dominante.

La situación convertiría a la multinacional en "una empresa monopólica que determinaría el valor del producto sin una competencia consistente y, además, podría generar desabastecimiento y un costo adicional a la pujante producción local, que este año alcanzó a 35 millones de toneladas de soja".

Además "provocaría el quebranto de las 18 firmas procesadoras, con el perjuicio adicional sobre el empleo que la industrialización del herbicida genera".

CONINAGRO afirmó que "estas empresas emplean 700 personas para la industrialización del herbicida contra 70 que, por caso, contrata la firma Monsanto para su producción".

La entidad sostuvo además la penalización de la importación de glifosato de China sería evaluada por ese país "como una medida proteccionista tendiente a favorecer la generación de un mercado cautivo y en consecuencia podría provocar una traba a las exportaciones argentinas hacia ese destino, que llegan a 800 millones de dólares anuales, de los cuales la mayor parte corresponde al complejo oleaginoso (soja y aceites)".

La posición de CONINAGRO es compartida por las conducciones de las restantes entidades nacionales del campo que la semana próxima se reunirán con los representantes diplomáticos chinos para manifestar su oposición a las amenazas contra las importaciones de glifosato de ese país.

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