¿El agro es la caja o la locomotora?

La 117° Exposición Rural es fiel reflejo de uno de los momentos más espectaculares que el sector agropecuario ha vivido en los últimos años.

04deAgostode2003a las08:42

Por Carlos Becco

La 117° Exposición Rural es fiel reflejo de uno de los momentos más espectaculares que el sector agropecuario ha vivido en los últimos años. Los medios de comunicación -no sólo los que tradicionalmente se ocupan del sector- se han ocupado en reflejar ampliamente este momento tan particular.

Es curioso, sin embargo, que los factores responsables de este fenómeno sean ignorados por el gran público. Me animo a afirmar que la mayoría de los visitantes de la muestra piensan que este momento de bonanza obedece a circunstanciales factores climáticos o, en su defecto, a particulares situaciones macroeconómicas. Nada más alejado de la realidad.

Este momento de esplendor del agro argentino no es otra cosa que el fruto de la revolución tecnológica que experimentó nuestro país durante el último decenio. La precisa combinación de dos herramientas tecnológicas, como la siembra directa y el uso masivo y responsable de la biotecnología por parte del productor agropecuario argentino, permitió duplicar la producción de granos y convertir a la Argentina en una verdadera potencia agrícola mundial.

Además, si a esta "revolución tecnológica" le sumamos los beneficios de un tipo de cambio realista, tenemos la explicación completa del actual fenómeno agrícola.

El gobierno debería aprovechar esta combinación de factores y utilizar al sector como la "locomotora" que el país necesita para " motorizar " la tan ansiada recuperación nacional.

Para comenzar, debería anunciar un programa de reducción progresiva de las retenciones y poner rápidamente en marcha una serie de medidas orientadas a fortalecer la seguridad jurídica, que impulse el desarrollo de inversiones imprescindibles para el sector. Por ejemplo, el inmediato reestablecimiento del Inase, organismo autárquico de trascendental importancia en el control de la comercialización de semillas que fuera irracionalmente disuelto durante el año 2001, la mejora en la eficiencia del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y el fortalecimiento de la Comisión Nacional de Biotecnología (Conabia).

Sin temor a equivocarnos podemos afirmar que si el ministro de Economía anunciara mañana una baja de retenciones del 10 por ciento a partir de la próxima cosecha, el incremento de producción compensaría con creces la baja en la recaudación fiscal.

Aunque parezca increíble, el sector tiene hoy la capacidad instalada lista para aumentar su producción en un 10 por ciento. Sólo necesita un horizonte previsible y un voto de confianza de nuestras autoridades.

Lamentablemente, no hemos visto reflejado hasta ahora, en las medidas iniciales que el gobierno ha tomado para con el sector agropecuario argentino, la intención de reconocer su destino de "locomotora".

Por el contrario, la confirmación de las retenciones, el anacrónico mantenimiento del régimen de ganancias y la alícuota diferencial del IVA sumado al cuestionable proyecto de ley sobre las ganancias del sector agroexportador sólo permiten confirmar que el gobierno está visualizando al agro como "la caja" necesaria para financiar el gasto social que permita mantener la situación del país en el actual nivel de "status quo".

"Caja" ó "locomotora" no es sólo una cuestión semántica. Es el dilema que sufre hoy el agro argentino. Las decisiones que se adopten en torno a este sector, por su impacto en la economía nacional - hoy genera el 51% del PBI-, repercutirán en toda la sociedad y en su capacidad de recuperar niveles de empleo e ingresos per capita tan desesperadamente necesarios.

Hoy más que nunca, la tradicional Exposición de Palermo es un momento propicio -casi proverbial- para que el sector agrícola unido exponga frente a la sociedad todo su potencial dina

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