Ante la necesidad de conservar los recursos genéticos .

Se perdió un gran número de especies.Las semillas se han convertido en un insumo de valor estratégico.Es necesario que los países dispongan de diversidad para generar sus variedades comerciales mejoradas.

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27deSeptiembrede2003a las08:30

En opinión de la s ingenieras agrónomas Andrea Clausen, técnica del INTA Balcarce y María del Carmen Menéndez Sevillano, del INTA Salta, en los últimos años la necesidad de aumentar la producción para satisfacer la demanda de alimentos de una población en constante crecimiento, ha llevado a los agricultores a aplicar tecnologías con altos insumos y a incorporar tierras marginales e inestables con el consecuente deterioro del medio ambiente. El desafío que se presenta para los próximos años es aumentar la producción preservando el medio ambiente, dentro de un marco de sustentabilidad.

Para un desarrollo agropecuario sostenible es fundamental disponer de especies genéticamente resistentes a plagas y enfermedades y adaptadas a condiciones ambientales adversas, lo que permitiría disminuir la aplicación de agroquímicos en los cultivos. Además, las tecnologías de producción modernas han obligado a los fitomejoradores a producir variedades cada vez más uniformes, para responder a los requerimientos de las mismas, pero esto ha conducido a una reducción en la base genética de las variedades comerciales

Para las especialistas, la estrecha base genética de las variedades comerciales las hace muy vulnerables a las enfermedades, plagas y condiciones adversas del medio ambiente. La protección de estos cultivos mediante la aplicación de agroquímicos, además de encarecer la producción, contamina el ambiente.

Resistencia

Una forma más racional, económica y no contaminante de aumentar la producción, es incorporar resistencia utilizando la variabilidad genética contenida en las variedades primitivas de las actuales especies cultivadas y sus parientes silvestres, las cuales tienden a desaparecer debido al avance de la civilización sobre las regiones donde habitaban antiguamente.

Durante los últimos 150 años la tasa de alteración de los sistemas ecológicos se ha incrementado de forma dramática dando como resultado la pérdida de un importante número de especies. La mayor parte del medio terrestre (95%) está afectado por las actividades del hombre, incluyendo la agricultura. Existe una importante interacción entre la agricultura y la biodiversidad; el 70% de los ecosistemas son manipulados para obtener el 98% de los alimentos y otros materiales que necesita el hombre para subsistir, por tanto las estrategias de sustentabilidad en las prácticas agrícolas pueden ayudar al mantenimiento de la biodiversidad.

Las ingenieras sostienen que, a pesar de que el hombre ha sido el principal responsable de la desaparición de las especies vegetales, también es cierto que puede ser su gran salvador, concentrándose en recolectar, mantener, evaluar y utilizar la diversidad genética antes de que desaparezca para siempre. La conservación de la biodiversidad de los ecosistemas es fundamental para evitar la pérdida de los recursos genéticos que pueden ser útiles en un futuro. Una de las formas que los científicos sugieren para conservar esta biodiversidad es el mantenimiento de las semillas en bancos de genes.

Si bien, establecer el valor exacto de los recursos fitogenéticos es una tarea difícil, pueden hacerse estimaciones indirectas a través de la riqueza que puede generar su uso, Natenzón et al. (1991) mencionan que, sólo en EEUU, los recursos genéticos destinados a obtener mayor resistencia en los cultivos tienen un valor aproximado de 700 millones de dólares estadounidenses anuales. Esto permite asegurar que toda especie en peligro de extinción implica un

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