Suspendieron el uso de los promotores de crecimiento

Una comisión elaborará una propuesta que permita su seguimiento y que deberá estar lista en los próximos seis meses. Fuentes privadas sostienen que la decisión se tomó por presión de la UE, que no los acepta.

05deDiciembrede2003a las08:28

Tal como anticipara Infocampo hace dos semanas, en ocasión de la entrevista con el presidente del Senasa, Jorge Amaya, el organismo sanitario resolvió suspender el uso de implantes con promotores de crecimiento, en ganado bovino. Los motivos aparecen en los mismos fundamentos de la resolución 266/2003, publicada este martes en el Boletín Oficial. Allí consta que el resultado de las auditorías realizadas en distintos niveles de la cadena de comercialización de estos productos fue “insatisfactorio, máxime teniendo en cuenta el tiempo ya transcurrido desde su puesta en vigencia”.

“Ya cuando se promulgó la resolución original, durante la época de Cané (Bernardo), sabíamos que iba a ser imposible de cumplir. Por eso ahora esperamos tener listo un proyecto nuevo, que garantice la trazabilidad antes de los 180 días”, confió a este medio el directivo de uno de los laboratorios involucrados en la producción de los promotores de crecimiento.

Un poco de historia

En la primavera de 2001, el Senasa había decidido prohibir, no suspender, los anabólicos inyectables. En tanto, para los implantes, como se conoce a esta tecnología, se aprobó un régimen de uso que buscaba garantizar que los animales implantados no terminaran siendo faenados con destino a exportación, particularmente a Europa.

Todo esto tiene que ver con el rechazo de los gobiernos de la Unión Europea a la carne proveniente de animales tratados con estos productos. Tan fuerte es esta preferencia, que la UE debe indemnizar con unos 120 millones de dólares por año a los Estados Unidos, por prohibirle el ingreso de la carne de animales implantados. Los americanos le presentaron un panel en la OMC y se lo ganaron al no poder probar los europeos que científicamente esta carne involucre algún riesgo para los consumidores. Pero los europeos prefirieron pagar antes que comer esos productos.

El directivo consultado por Infocampo explicó que hay en nuestro mercado unas ocho marcas de implantes, todas basadas en el zeranol y la trembolona, los promotores en cuestión, cuyo costo oscila entre $1,5 y 3 por implante.
“Ambos principios están autorizados por la Food and Drug Administration de los EE.UU. y son absolutamente inocuos, al punto de que allí no tienen período de carencia, es decir, que se puede implantar a un animal y al día siguiente faenarlo para consumo”, aseguró.

El efecto de los implantes lo conocen muy bien los engordadores. Lo que hacen es mejorar la conversión de los alimentos; es decir, que la misma cantidad de ración se convierte en más kilos de carne. “Lógicamente lo usan más los feedloteros y los invernadores que utilizan suplementación con granos, porque ven cómo su hacienda engorda más con la misma ración”, comentó un engordador consultado por este medio.

El efecto, en definitiva, es como dejar al animal con los testículos. Sabido es que un ternero “entero”, no capado, crece más rápido en los corrales. Incluso se han hecho ensayos en los engordes y no son pocos los que lamentan que los frigoríficos castiguen en el precio al animal entero, aunque se trate de un ternero del tipo “bolita” (220 a 240 kg).

Pero el riesgo de que animales implantados terminaran siendo faenados con destino a la Unión Europea llevó, primero, a prohibir los inyectables, y ahora, a suspender el uso de los implantes.

Diseñarán un nuevo plan

La resolución establece que en el transcurso de los próximos seis meses, la Dirección de Agroquímicos, Productos Farmacológicos y Veterinarios del Senasa deberá plantear las correcciones al sistema, de manera de garantizar la rastreabilidad del uso y comercialización de los implante

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